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Infumable Peñalara, punto

jueves 21 de mayo de 2009, 00:52h
Sólo El Payo en su primer corrida en España pudo lucir con el tercer sobrero, de Pío Tabernero.

Decimocuarta; soporífera función de casi tres horas de nada, ¡bueno sí!: de inválidos, sobreros, bajonazos y silencios, solo al final “la cosa “se pareció a una corrida de toros. Festejo de transición con cartel de perfil tirando a bajo. Tarde muy calurosa en que la plaza no se llenó; faltó lo de siempre en este tipo de carteles durante la feria.

Por la mañana se descubrió un azulejo en el patio de desolladero para testimoniar homenaje a la ganadería de Peñajara en su condición de triunfadora del año pasado; está claro que lo fue…para el jurado.

Con esos precedentes llegaba a Madrid. Con corrida más terciada de volumen, menos apretada, seria por delante, y de juego decepcionante por floja con tres toros devueltos y dos perdonados, el cuarto y el quinto (con un solo puyazo).

El segundo lucía buidas defensas y muy poca fuerza. Abellán estuvo sobrio con el capote, activo. Toro queriendo viniéndose de largo pero no pudiendo al tercer envite seguido doblando manos varias veces. Inválido, Abellán le consentía la media altura hipotecando su lucimiento y sin conseguir mantener al toro en pie. Mató mal, de pinchazo y estocada baja. Silencio.

Bonito y serio, en las hechuras de la corrida del año pasado, fue el cuarto, también muy flojo apenas dio opción a Abellán cuya mejor acción fue la estocada, redimiéndole de la anterior.
Serafín Marín tuvo que dar cuenta de otro sobrero: el que hacía tercero de lidia ordinaria con el hierro de María Cascón, con nervio y cara a media altura al que Marín le dio dos series muy ligadas dejándole la muleta en la cara. Luego fueron de uno en uno ante el agobio del animal y su condición de vencerse por el derecho. Hizo un esfuerzo el torero de poco agradecimiento en los tendidos. Fatal con la espada: pinchazo, estocada baja y tres descabellos. Silencio y aviso.

Al quinto le perdonaron un puyazo, pero fue lo mismo. A Serafín Marín le pidieron que lo matara pronto. Lo mató contrario.

El primer sobrero propició la confirmación de El Payo, torero mexicano que el año pasado, novillero, dejara grata impresión de frescura y valor que fue corneado de cierta gravedad sin poder completar su labor. Fue devuelto, el titular, en un alarde de precipitación de la presidencia, más bien que fue protestado de salida por feo.

Salió el toro de Torres Gallego, bajo de cruz pero bien armado. Payo bulló con el capote siendo celebrado y respondido por Abellán, dos verónicas y media con gusto, con réplica, tanto del mexicano, como otra vez Abellán por delantales y cierre de El Payo; aseados, todos. Buen toro, aguantando tanto capote. Con bríos en la muleta y motor, protestando por arriba pegando el tornillazo y de ritmo cambiante pero viniéndose pronto. Faena voluntariosa a toro complicado que exigía más oficio y técnica. Tres pinchazos y estocada, Aviso tras silencio.

Otro sobrero tuvo que matar El Payo para cerrar festejo. Toro del hierro de Pío Tabernero con hechuras de buey pero con sus fuerzas justas en la muleta, desgastadas en cinco entradas al caballo, y a pesar de su alzada con voluntad de quererla por abajo y con nobleza. Se sobrepuso a las adversidades El Payo mostrando valor y maneras, decidido y con más soltura que en el de la confirmación. Tuvo cosas. Con la espada se entregó con derechura y fue muy ovacionado. Otra vez en el tiempo de descuento la gente se fue con rictus menos grave. Dio la vuelta al ruedo.

Pedro J. Cáceres

Crítico taurino y Periodista

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