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VERDADES Y MENTIRAS

[i]Reality shows[/i], entre el experimento sociológico y el engaño

domingo 24 de mayo de 2009, 22:47h
La semana pasada la Fundación CEAR que trabaja en Namibia destapaba que el programa de Cuatro "Perdidos en la Tribu" engaña a los espectadores y explota a los bosquimanos. Desde que el género de la telerrealidad aterrizase en España hace diez años la veracidad de estos programas ha estado en entredicho. EL IMPARCIAL reabre el debate sobre si los reality son experimentos sociológicos o simples engaños con varios expertos.
En nuestro país el género de la telerrealidad aterrizó con fuerza de la mano de Gran Hermano -un programa que se vendió como un experimento sociológico- hace ya casi diez años. Sin embargo, desde entonces los denominados reality shows se han multiplicado exponencialmente y, muchos de ellos están en el punto de mira acusados de engaño. Hoy, casi diez años después, son numerosos ejemplos los que se encuentran en las diferentes televisiones: Operación Triunfo, Fama, Circus, La casa de tu vida, Mujeres y hombres y viceversa, Supervivientes, La Granja o Perdidos en la tribu.

Operación TriunfoSupervivientes


El pionero Gran Hermano nació con vocación de experimento sociológico, pero poco a poco estos programas de telerrealidad se han ido poniendo en entredicho e, incluso se ha llegado a cuestionar su veracidad. El último caso lo destapaba la semana pasada la Fundación CEAR. Según cuenta esta ONG, el programa de Cuatro “Perdidos en la tribu” es un reality que explota a los bosquimanos de Namibia y engaña a los espectadores. Los organizadores que trabajan en Namibia acusan al programa de inficionar en la población de bosquimanos lacras como el consumo del alcohol, a su vez origen -dice Arancha Freire, del gabinete de presa de CEAR- de actos de violencia de género. Al parecer los bosquimanos han sido sacados de sus casas y el trabajo realizado por la ONG desde hace tres años se está viendo afectado negativamente.

Una semana después de la denuncia de la fundación “la audiencia sigue en niveles altos y el programa sigue adelante”, ha declaro Freire. EL IMPARCIAL ha intentado ponerse en contacto con el responsable de prensa en Cuatro para que se pronunciase sin éxito y CEAR afirma que tampoco se han comunicado con ellos.

Colonización de lo privado y trivialización de la experiencia
“Desde luego esta ‘falsificación’ de otros pueblos y maneras de vivir es muy lamentable, pero forma parte de nuestras tradiciones colonialistas: ya hace un siglo algunas mujeres nativas de América y de África posaban desnudas (sin que esta fuera su forma de presentación habitual) para fotógrafos blancos a cambio de un poco de dinero para abastecer un mercado de pornografía encubierto de ‘etnografía exótica’, ha argumentado Gonzalo Abril, catedrático de teoría general de la información en la Universidad Complutense de Madrid.

Hace catorce años que este profesor hablaba ya de los reality shows en un artículo y los definía como la “colonización salvaje de lo privado, espetacularización de los sentimientos íntimos y trivialización de la experiencia”.

Perdidos en la Tribu

Engaño vs. realidad
Desde iCmedia (Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de los Medios) explican “que el género del reality es muy atractivo y suele gustar; el problema es cuando se utiliza esa realidad para caer en el exhibicionismo, en la frivolidad y en el engaño a los espectadores. Hay ejemplos en el pasado de realities en los que estaban presentes valores como el esfuerzo, el trabajo en equipo, el afán de superación y la humildad (como fue el caso de Operación Triunfo en su primera edición o Circus, un ejemplo de "reality talent show" bueno que no cuajó entre el público mayoritario pero que trataba de potenciar el arte). Hoy por hoy el género ha evolucionado hasta tal límite que en ocasiones se ha caído en abusos como en los mencionados anteriormente”

Por su parte, Mariano González, de la Agrupación de telespectadores y radioyentes considera que “de aquellos pioneros de este tipo de programas en radio y en televisión, en los que se buscaba conocer la cara oculta de la realidad, con ánimo de ayudar a resolver problemas -por ejemplo la desaparición o falta de noticias de personas queridas, la tragedia de familias afectadas por la enfermedad o la pobreza, el olvido de gentes que en otro tiempo fueron celebridades, etcétera- se ha pasado a airear los aspectos más íntimos y los sentimientos más degradados de la sociedad. Esos aspectos existen, pero el reality televisivo está logrando que parezcan la única realidad, simplemente porque la solidaridad, el buen estilo, el esfuerzo, el mérito, la tolerancia, se consideran por las productoras sin nervio para emocionar”.

Gonzalo Abril no está “tan seguro de que la mayoría del publico espectador de los reality shows sea exactamente engañado. Creo que mucha gente sabe o sospecha que este tipo de programas son puestas en escena en que se desarrollan unas interpretaciones dramáticas generalmente de baja calidad. Creo que los realities, no sólo en este subgénero de la “isla” exótica, sino en general, expresan una tendencia muy actual de la televisión a desdibujar las diferencias entre actores/ no actores, profesionales/ público, especialistas/ profanos, etc. Una tendencia populista y que generalmente sirve para abaratar los costes de la producción”.
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