¿PERO HUBO ALGUNA VEZ POLÍTICA EXTERIOR?
lunes 18 de febrero de 2008, 21:35h
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se ha mostrado contrario al reconocimiento de Kosovo como nación independiente. En palabras del propio Moratinos, "España no va a reconocer el acto unilateral de la proclamación este domingo de la independencia de Kosovo, ya que no respeta la legalidad internacional". Al mismo tiempo, el presidente de los Estado Unidos, George W. Bush, ha dado su respaldo explícito al nacimiento del estado kosovar.
No cabe duda de que en esta partida de ajedrez, las piezas mayores se mueven en otra parte del tablero. Bien es verdad que Europa en su conjunto no puede aspirar a ser alguien de peso en el concierto internacional sin tener una voz propia unívoca, carente de disensiones internas. Se antoja ésta una labor harto complicada, pero no es menos cierto que los actores principales del Viejo Continente tienen muchas tablas ya en la escena política, y pese a tener diferencias de bulto, saben aguantar el tipo sin que les salpique mucho el tema.
Y es que quizá la baza de la prudencia era la más sensata a jugar en esta partida, unida a una cierta dosis de "política de sordina". Perfil bajo, eso era lo que requería la situación. Pero el Gobierno se ha enzarzado en una mezcolanza de dimes y diretes que sólo ha servido para dos cosas. La primera, para poner nuevamente sobre la mesa la tremenda confusión que reina en política internacional, si es que alguna vez existió tal cosa en el gobierno de Zapatero. Y la segunda, para que los partidos nacionalistas hayan visto cómo se les proporcionaba en bandeja una excusa perfecta para dar pábulo a sus reivindicaciones. En la foto actual salimos retratados junto a Rusia, Serbia, Chipre y otros compañeros de viaje que no se antojan los más indicados. Quizá lo mejor habría sido no hacerse la foto y evitar ser actores principales en una película que pocos quieren ver.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN PARA TODOS
En campaña, los políticos aprovechan para lanzar su mensaje a los cuatro vientos. Hay candidatos que darían lo que fuese por tener el don de la ubicuidad, que les permitiese estar en varios lugares a la vez. Como es lógico, algunas zonas son más difíciles que otras, pero, quien más quien menos hace lo posible por llegar al mayor número de lugares. Ocurre que no todos juegan con las mismas reglas, sino que en esta partida, hay quien tiene cartas marcadas. Si hace unos días era María San Gil quien aguantaba estoicamente las bravatas de unos cuantos energúmenos en Santiago, esta vez le ha tocado el turno a Dolors Nadal, candidata del Partido Popular de Cataluña a las elecciones generales. De no haber sido por los escoltas, es muy posible que, de nuevo, nacionalistas radicales (tanto monta) hubiesen logrado consumar su agresión a una persona cuyo único delito era el de intentar expresar sus ideas.
Entra dentro de lo habitual que un candidato oiga alguna que otra "lindeza" cuando transita por lugares que no le son especialmente afines. Va con el sueldo. Pero de ahí al insulto grave, la amenaza y el intento de agresión va un abismo. Y, casualmente, siempre son los mismos contra los mismos. Valencia es feudo popular; Zaragoza, socialista, por citar como ejemplo dos ciudades españolas. Y unos y otros hacen allí campaña sin mayor problema. ¿Qué sucede entonces? Pues que en determinadas plazas (Galicia, País Vasco y Cataluña), o se es nacionalista, o se es de izquierdas, o nada. Plazas españolas, a la sazón. Para colmo, los incidentes se han producido en dos universidades (primero la de Santiago y ahora la Pompeu Fabra de Barcelona). Templos del saber donde grupos de iletrados atacan las ideas que no les gustan, en lugar de debatirlas. Es la lógica del nacionalismo. Y la izquierda no parece incómoda con semejante compañero de viaje. No en vano, el PSOE gobierna con ellos, cuando no para ellos. Esperemos que el día en que se den cuenta de la auténtica magnitud del problema no sea demasiado tarde.
MÁS SOBRE EL CANON
La SGAE ha dado otra vuelta de tuerca en su campaña a favor del canon digital. Esta vez, no ha hecho falta una Gala de Premios Goya, ni la presentación de un vídeo en donde celebridades progresistas de la canción daban su apoyo a un candidato en concreto, ni nada por el estilo. No, la idea ha sido darle al asunto una repercusión universal, y para ello, nada mejor que Internet. Es por eso que la propia SGAE ha creado una página web en apoyo del canon digital.
El tono de la misma resulta, cuando menos, victimista, toda vez que desde ella se intentan justificar (con escaso éxito) las bondades del canon en sí, ilustrando con varios ejemplos lo exiguo de las cantidades a gravar. Cierto. Por sí mismas, una minucia. Pero en conjunto, todo un "pelotazo". Resulta muy fatigoso enumerar cifras, así que sirva un único dato como parangón: sólo en 2005 lo recaudado en concepto de canon por la venta de CD, cintas de vídeo y reproductores de DVD alcanzó la friolera de 12 millones de euros. Y es ésta una de las cantidades más pequeñas que se barajan.
La asociación de Teddy Bautista se ha dado cuenta del tamaño del pastel, y bajo ningún concepto están dispuestos a renunciar a bocado tan suculento. No extraña, por tanto, la movilización entre las filas de los beneficiados, a favor de quien les beneficia. Se llega al extremo de negar derechos, como reza uno de los testimonios colgados en la página de la SGAE. Sí, porque según la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC) y la Asociación de Escritores en Lengua Catalana (AELC), "la copia privada no es un derecho del usuario", por más que la Ley de Propiedad Intelectual diga lo contrario. Perfecto. ¿No nos gusta lo que dice la ley? Pues nada, hombre, la obviamos y a otra cosa. Un poco de cordura, por favor.