EN LA FUNDACIÓN ORTEGA Y GASSET
Rosa Díez: "El Partido Socialista es una organización muerta"
lunes 18 de febrero de 2008, 21:46h
La portavoz y alma mater del nuevo partido político Unión, Progreso y Democracia, ha mantenido un encuentro informal en Madrid, en el que ha esbozado las bases de su propuesta política. "Ser mujer, vasca y política hace que mi carácter sea por fuerza sumamente optimista", o "el Partido Socialista es una organización muerta" han sido, entre otras, frases destacadas dentro de una intervención donde se ha hablado de todo y de todos. En la sede de la Fundación Ortega y Gasset, y ante un reducido pero selecto auditorio entre los que se encontraban Luis María Anson, Álvaro Pombo, Mario Vargas Llosa o Enrique Bacigalupo. La presentación del acto corrió a cargo de José Varela Ortega, presidente de la Fundación, y Antonio Garrigues Walker, el cual, en su calidad de participante en la "operación reformista", aconsejó a la candidata sobre los peligros que acechan a quien pretende situarse entre los dos grandes partidos.
Al comienzo de su intervención, explicó la gestación y necesidad de esta nueva formación política. La historia de UPD empezó con las reuniones en un hotel donostiarra de un grupo de personas de "izquierdas y liberales", a modo de terapia entre quienes ven la deriva nacionalista desde una óptica diferente. Intelectuales y políticos como la propia Rosa, Carlos Martínez Gorriarán, Fernando Savater y otras gentes vinculadas con Basta Ya y otras organizaciones cívicas conformaron lo que ella denominó "grupo de los 39 de San Sebastián", en el que se gestó el embrión de lo que hoy es UPD. Rosa Díez se adelantó al turno de preguntas explicando porqué dejó el PSOE. Rosa Díez no se mordió la lengua, afirmando que el PSOE es una "organización muerta", ya que nadie en su interior ha sido capaz de reaccionar ante el poder de los nacionalistas y el peligro evidente que ello acarrea. Fue más lejos al afirmar que el auténtico plan del PSOE es la total ruptura del consenso con el PP en los grandes asuntos de estado, y sustituirlo como compañero de viaje por el resto de fuerzas políticas nacionalistas y de izquierda, para aislar por completo a los populares. Llegó incluso a decir que lo que se deseaba dentro del PSOE era una escisión dentro del Partido Popular y el nacimiento de una posible fuerza de extrema derecha, tomando como modelo la Francia de Mitterrand y Le Pen.
Preguntada sobre un posible exceso de ambición de su partido, en cuanto a la presentación de candidaturas en todo el territorio nacional, Rosa Díez respondió que UPD tiene un marcado carácter nacional, y que uno de los principios inspiradores de su formación es la defensa del Estado frente al acoso nacionalista. Y para ello ha de tener presencia en toda España. Entre las propuestas políticas, propuso ampliar el Congreso de 350 a 400 diputados, y que esos 50 nuevos escaños sean elegidos siguiendo el modelo de las listas abiertas. Se definió igualmente como una persona de convicciones claras, pero no quiso situarse entre los dos grandes partidos. Tampoco buscó una equidistancia más o menos mayor con PSOE y PP, sino que su pretensión está en la de configurarse como un partido con espacio propio.
Rosa Díez terminó su intervención remarcando el peligro que conllevan las demandas "insaciables" de los nacionalistas. Para evitar la sobrerrepresentación de éstos, llamó a los dos grandes partidos a conseguir un mayor entendimiento en cuestiones fundamentales, añadiendo que hay mucha gente dentro del propio PSOE que abomina de la política de aislamiento al PP, pero que no se atreven a dar un paso por miedo al fracaso. El acto se cerró con una contundente y desazonadora afirmación: "gane quien gane el día 9, mandarán los partidos nacionalistas".