La peor, con diferencia
viernes 22 de mayo de 2009, 22:27h
“Ni Valdefresno, ni Perera. Juan Bautista y Talavante, ni están, ni se les espera… por ahora”.
Otra tarde de expectación ambientada con los ecos de la “faena” de capote de Morante a lo que la terna no debería ser ajena y tener un plus de incentivo para salir a “morder”, al menos era lo que se esperaba, sobre todo en Juan Bautista y Talavante, pues Perera está probado de hacerle falta poco para incentivarse, su reto es consigo mismo.
16º del abono con lleno de no hay billetes en tarde de bochorno, anunciando tormenta.
La corrida era una de las buenas y clásicas de Madrid: Valdefresno. Y por ello de las de la cabecera de la lista negra del “despotismo ilustrado”. El primero ya fue protestado, por todo y por nada; luego lo aplaudieron tras morir; también se repudiaron el tercero y el quinto. Toro, primero, que dio un susto al sector más poblado del callejón, cuadrillas, al saltar; el tercero lo intentó. Al segundo se lo cargaron con la ayuda del picador y la flojedad del animal.
La corrida de Nicolás Fraile resultó terciada de presentación, menos el 4º y 6º, aunque seria de pitones y de juego pobrísimo que dio la razón a la “oposición” . Toros del hierro titular, 2º devuelto 4º rajado, con genio 6º manso hueco. Con el hierro de Fraile Mazas 1ºcodicioso y humillando, algo gazapón por el izquierdo, aplaudido 3º se paró, pitado 5º duró poco, pitado. Sobrero, 2º bis, de José Luis Marca, bajo descarado de cuerna, mansito, noble, con poco fondo.
Excelentemente colocado, en esta feria, Juan Bautista, para los méritos contraídos, abría plaza. Su primero, escrito quedó, apretaba mucho para los adentros. Terciado y tapándose con dos serios pitones llegó a la muleta muy codicioso, humillando y repitiendo doblándose con temple y gusto, no exento de mando el torero francés. Fue en el tercio para ya en el platillo intentar el toreo en redondo y muy pronto ensayar el natural, ambos con tono más bajo que la apertura. Volvió a la derecha, pero el toro había perdido bríos, no todos, y seguía tomando el trapo por abajo; el tampoco se colocaba ni ayudaba a repetir, lo pasaba, sin más, y con no mucha gracia. Mató de estocada tendida escuchando algunos pitos.
En el cuarto, toro grande que tomaba la muleta con genio contenido, de condición rajado, el francés pegó pases sin ninguna ligazón ni alma, consumiendo tiempo y la paciencia del público. Terminó de sablazo trasero y muy tendido más un descabello.
El segundo salió muy blando de manos, queriendo repetir en el capote pero defendiéndose, además estuvo mucho tiempo en el suficiente para protestarlo y el presidente, ¡a la orden!, devolverlo. El sobrero de Marca tampoco andaba sobrado de fortaleza. Se desplazaba con buen tranco pero se afligía al llegar a los capotes; lo intentó Talavante en un quite raro y embarulladito. Replicó Perera echándose el capote a la espalda con una larga y luego ajustarse mucho. Inició por alto, pies juntos, quieto y sin molestar al toro. Se fue a los medios, le dio mucho sitio y lo llevó suave, por el derecho, a toro noble mansito, con poca chispa. Un cambio de mano con remate de la contraria fue de mucho aguante y por lo tanto ovacionado. Por el izquierdo el toro se defendía más y los limpios muletazos carecieron de enjundia. Arrimón final pasándoselo muy cerca. Estuvo muy por encima del toro. Lo mató de estocada algo trasera y cuatro descabellos, sonó un aviso y su labor fue aplaudida saludando una ovación.
El quinto fue de bronca, de leve a grande. Los 511 kilos de la tablilla, su flojedad de manos y que “usía” no claudicó. El toro empezó a romper en banderillas con clase y humillando, lo vio Perera y se fue lejos, con la muleta en la derecha para llevarlo con aseo y sin obligar. Le dio tiempo y en la segunda serie ya le bajó la mano y le ligó, dosificando los muletazos por serie. Con la izquierda hubo menos acople y el toro reponía para irse parando. Luego varios intentos con ambas manos sin encontrar toro y torero el norte. Otra vez se fue atrás, discretamente y anduvo premioso con la cruceta.
Por dos veces intentó “tomar el olivo” el tercero sin fuerzas para conseguirlo. Talavante topó con animal de corto recorrido que se fue parando para hacer una labor de disposición pero sin brillo posible. Estocada casi entera, tendida. El sexto no mejoró la mediocridad de la tarde. Ni Talavante supo por dónde meter mano al manso. Lo mató de estocada y varios descabellos. Otro aviso entre la desbandada y protesta general.
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Crítico taurino y Periodista
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