Un debate sin Europa
martes 26 de mayo de 2009, 01:03h
Jaime Mayor Oreja y Juan Fernando López Aguilar celebraban ayer el primer cara a cara televisivo con el trasfondo de las elecciones europeas. Se esperaba de los cabezas de lista de PSOE y PP que desgranasen sus propuestas en materia electoral europea, pero no fue así. A falta de ideas concretas, ambos intentaron trasladar a sus potenciales electores cuál es el modelo de Europa en el que cree cada uno y, de paso, desacreditar al contrario. López Aguilar, con una oratoria animada, articulada y suelta pero florida y vacía de contenido, se refirió con profusión a asuntos como la guerra de Irak, el Yak-42, Bush, la burbuja inmobiliaria -que, naturalmente, es culpa de José María Aznar- y hasta el fantasma de Franco, que fue convocado como espantajo de electores progresistas. De Europa, más bien poco.
En cuanto a Jaime Mayor Oreja, su experiencia política y su papel en la Eurocámara durante los últimos cinco años, le conferían una autoridad sobre determinados asuntos en los que a López Aguilar se le veía huérfano de conocimientos, ya que no de retórica. Las intervenciones del candidato del PP transmitieron tranquilidad y tuvieron serenidad y aplomo, aunque quizá resultaran un tanto opacas, sosas y poco contundentes. En este sentido, Jaime Mayor tuvo el acierto de evitar caer en la trampa -bien articulada por su contrincante- de la provocación ad hominem, aunque ello le impidiera contestar afirmaciones del señor López Aguilar, resonantes pero inexactas. Sí acertó el señor Mayor Oreja en su análisis de la penosa situación parlamentaria del socialismo europeo, en sus referencias a las críticas de los socios europeos a la política de inmigración española y la fragilidad exterior de un país con más de cuatro millones de parados: argumentos y datos que al candidato socialista le costó rebatir. El señor López Aguilar también rehuyó, con habilidad, la respuesta a las acusaciones del ataque al castellano en determinadas comunidades autónomas donde gobierna el PSOE y el hecho de que una menor pudiera abortar sin el consentimiento de sus padres.
Ante el paraíso virtual en el que López Aguilar pretendía -y conseguía en ocasiones- desenvolverse, Mayor Oreja procuró acercarse a una realidad agobiante con una frase que resume bien sus esfuerzos: “España no está para mítines”. No obstante, para uno y otro contendiente, el Viejo Continente parece fuera de sus preocupaciones políticas, en cuanto que continua siendo el gran ausente en los debates de la clase política española. Y eso debe de cambiar. Por el bien de España.