El vídeo del PSOE
Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
lunes 01 de junio de 2009, 21:53h
Un skinhead con pinta de neonazi y aspecto patibulario mira a la cámara y escupe su odio al espectador en alemán: Ich denke dass Homosexualität eine Krankheit ist. Pienso que la homosexualidad es una enfermedad. El escenario es un edificio de cemento que parece abandonado. A la izquierda del intelectual, vemos a otro tipo con la cabeza rapada y una camiseta que parece llevar estampada una calavera (¿será una evocación del siniestro símbolo de las Waffen SS?). Antes hemos visto y escuchado a otros personajes simbólicos de la derecha más radical. Después, veremos a un orondo empresario defender el despido libre y a una elegante dama francesa defender la pena de muerte (¿un recuerdo inconsciente a Mdme. Guillotine?
Quedémonos, no obstante, con el neonazi que habla en alemán. La lengua nos identifica tanto como nuestros documentos; tal vez incluso más porque en ella –en una o en varias- aprehendemos el mundo. Al escucharla, asociamos al hablante con una cultura y, cómo no, con una Historia.
El vídeo del PSOE asocia al neonazi con la lengua alemana a pesar de que hay neonazis ingleses, estadounidenses, franceses, croatas y españoles entre otros. En toda Europa hay partidos radicales que se consideran herederos –más o menos tácitos- de los nazis. En Austria, en Hungría, en España se conmemoran fechas relevantes para los derrotados en la Segunda Guerra Mundial que pretenden resurgir de las cenizas de la Historia.
He aquí la triste suerte de Europa. Los nazis alemanes tuvieron fervientes seguidores en todo el Continente y en las Islas Británicas. Hubo austriacos, holandeses, franceses, rumanos, húngaros enrolados en las filas del Reich –bien en la Wermacht bien en las SS- que contribuyeron a extender el terror y la muerte por donde pasaron. El Reich no lo levantaron sólo los alemanes, y no todos ellos apoyaron a Hitler. He aquí la tremenda injusticia del vídeo.
En Yad Vashem, la Autoridad para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto, se conserva la memoria de todos los Justos de las Naciones: aquellos gentiles que salvaron la vida de judíos arriesgando la suya y sin lucrarse. Entre los Justos hay albaneses, brasileños, españoles, italianos, yugoslavos, polacos y hasta un vietnamita; hay de medio mundo o más y, por supuesto, hay muchos alemanes y austriacos. El caso de Oskar y Emile Schindler es el más conocido, pero no es el único. Son 455 los reconocidos por Yad Vashem y hay más casos en estudio. ¿Son pocos? Sí, son muy pocos, poquísimos. En total, hay 22.216 Justos, pero por eso precisamente deben ser recordados y su memoria no debe perderse.
455 de esos justos eran alemanes; 85 eran austriacos. Unos y otros hablaban el alemán de los nazis, pero también el de muchos judíos a los que el Reich exterminó. La misma lengua de los asesinos era la de las víctimas y la de sus salvadores. La lengua no pertenecía a los nazis; los nazis la robaron, la manipularon, la deformaron y la identificaron con el Reich. En alemán hablaban Dietrich Bonhoeffer, ejecutado por los nazis, y Thomas Mann, exiliado, y Joseph Roth, judío y escritor que vio el horror a que estaba abocada Europa.
El vídeo del PSOE es injusto porque identifica el alemán con los nazis en un estereotipo que es injusto para con los alemanes como si tal cosa existiera más allá de las generalizaciones. Como si, de verdad, existiera un estereotipo del nazi y éste hablase en alemán. Como si el resto de Europa hubiese sido ajena a la Historia del Reich. Como si todos los alemanes hubiesen sido nazis, como si todos los austriacos hubiesen apoyado al Reich; como si el resto de Europa fuese inocente.
Hoy sabemos que no hubo tal inocencia. El Holocausto, la Ocupación, las matanzas por toda Europa fueron posibles porque los nazis encontraron colaboradores entusiastas allí donde fueron. Incluso en Dinamarca, cuyo movimiento de resistencia fue tan amplio que es recordado como un conjunto por propia petición de sus miembros; incluso allí, digo, hubo nazis. Muy pocos, pero los hubo.
El nazismo no afectó sólo a Alemania. Sus raíces nos llevan a Francia, al Reino Unido, a Italia, a España,… Los nazis hablaron todas las lenguas de Europa y en todas ellas se comunicaron sus víctimas y sus salvadores. Las lenguas fueron armas en manos del Reich como lo fueron el cine, y la literatura y la música. Uno de mis profesores en Yad Vashem fue un judío alemán nacido en Alemania no mucho tiempo después de la guerra; y no renunciaba a hablar en alemán. Las lenguas no son las culpables de lo que hacen las personas.
En 1938 Thomas Mann dejó Europa y llegó a los Estados Unidos. El oscuro cabo Hitler era ya el Führer y el horror se cernía sobre Europa. En una rueda de prensa, el gran escritor alemán observó: Wo ich bin ist die deutsche Kultur Él también era alemán y dijo no; lo dijo en la lengua de Goethe y de Schiller, de Roth y de Kafka; la lengua de Marlene Dietrich y de Max Reinhardt. Mann escribía en la lengua de los nazis, sí, pero también en la de sus opositores, que deben ser recordados. Mann y la gente como él reivindicaron y salvaron, pues, una cultura que las nazis pisotearon y manipularon sin piedad, una lengua que se expresaba en alemán y que en alemán trató de defenderse.
Por eso, el video del PSOE es injusto; profundamente injusto.
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Analista político
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