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El PSOE y Europa

Alejandro Muñoz-Alonso
jueves 04 de junio de 2009, 21:48h
Los ostensibles nervios del PSOE (se podría incluso decir, con aquel famoso neologismo, “ostentóreos”, por el griterío de sus dirigentes) durante la campaña para las elecciones europeas, revelan que no deben contemplar con demasiado optimismo los resultados del domingo. Unos nervios que les están haciendo caer en el ridículo, pues esa negra caricatura que hacen del PP es imposible que se la crea nadie que tenga una mínima capacidad mental. Hasta 1996 se podían permitir dar una imagen tremendista del PP y meter miedo a los más ingenuos con lo de las pensiones y otras lindezas por el estilo. Pero el PP ha gobernado durante ocho años y ya no cuelan esos cuentos de terror, ilustrados con la imagen del doberman dispuesto a morderle la pantorrilla al españolito que se descuidara. Da pena ver a Zapatero o a un universitario cultivado como López Aguilar soltar, una tras otra, toda una sarta de sandeces, propias de las Aídos y similares pero no de un candidato que se precie a sí mismo y que precie a sus eventuales votantes. Volver ahora al Yak, a Irak, al 11-M y aderezarlo todo con una intragable salsa de mentiras que falsean la realidad y que repugnan a cualquier paladar por poco exquisito que sea, no solo es, como suele decirse, un insulto a la inteligencia, sino que denota una escasa capacidad intelectual por parte de quienes ponen en circulación tales patrañas. Como lo es afirmar que el PP apuesta por la abstención: Si así fuera sus dirigentes y candidatos, de Rajoy para abajo, no se estarían deslomando en una frenética campaña. Creo que es lo único en que coinciden PP y PSOE: ambos tratan de movilizar al electorado aunque, evidentemente, cada uno de ellos se dirige a diferentes sectores del mismo.

Una de las cosas más notables de la campaña socialista es su pretensión de presentarse como “el partido de Europa”, como si solo ellos tuvieran la patente de la europeidad. No sería difícil demostrar que la idea europea debe mucho más a los políticos de centro derecha, de Churchill a Schumann, Adenauer y de Gasperi que a los socialistas que, solo trabajosamente, superaron la fascinación que sentían por el llamado “socialismo real”, que se desarrollaba en Europa central y oriental. La teoría de la convergencia de los dos sistemas, el del Oeste y el del Este, estuvo mantenida por la intelectualidad socialista (por ejemplo, Duverger) hasta muy tarde. Pero, sin ir tan lejos, estas actuales fantasmadas europeístas de los López Aguilar y compañía, vienen directamente de aquel famoso eslogan según el cual los socialistas nos iban a devolver “al corazón de Europa”, del que, por cierto, nunca habíamos salido hasta que llegó Zapatero. Se lo podían haber ahorrado porque el balance europeo de los cinco años de la etapa Zapatero no puede ser más pobre. Hemos perdido la mayor parte, y de golpe, de los fondos comunitarios por la incapacidad y la inacción de Zapatero y sus ministros (as) y cualquiera que siga la actividad de la UE, y no quiera engañarse con sillas prestadas, sabe que España ha perdido tanto peso que parece afectada de anorexia internacional. Por cierto, que tampoco se entiende el interés de Zapatero por ir a reuniones como las de G 20 porque después nos enteramos de que no ha abierto el pico en las diferentes sesiones. Mejor dicho, sí se entiende, se trata hacerse la foto y conseguir el titular, todo ello para consumo interno. El desastre exterior no llega a más porque tenemos unos diplomáticos que, en su mayor parte y cuando no se dejan politizar, conocen el oficio y salvan las situaciones. Aunque ante disparates como el de la retirada de Kosovo les quede muy poco margen de actuación.

Insiste también el PSOE en que solo ellos pueden sacarnos de la crisis, tras afirmar, sin que se les caiga la cara de vergüenza, que el mayor culpable de la crisis es el PP. Van por mal camino: Nadie en Europa confía en la izquierda para salir cuanto antes de la crisis. De los actuales 27 gobiernos de la UE 18 o 19 son de partidos de centro-derecha. Y es bien sabido que en el Reino Unido Gordon Brown será sustituido por el conservador Cameron en cuanto se celebren elecciones; que dentro de muy poco Merkel se desembarazará de sus coaligados socialdemócratas y en Portugal, que celebrará elecciones generales después del verano, pintan mal las cosas para el socialista Sócrates. Esa pretensión socialista según la cual solo las recetas socialdemócratas podrán sacarnos de la crisis ni se sostiene ni convence a nadie. Y no hay que ir muy lejos: basta contemplar cómo está dejando Zapatero a España con sus recetas, aunque a saber si son socialdemócratas o, simplemente, improvisaciones zapateriles. Con los 4 millones de parados, el déficit frisando ya el 10 por ciento y una deuda pública creciente, España ha dejado se de uno esos “Estados fuertes” que no hace mucho decía Sarkozy que eran necesarios para salir de la crisis y hacer oír la voz de Europa en el mundo. Menos mal que todo hace prever que el 7 de marzo triunfará mayoritariamente en toda Europa el Partido Popular Europeo.

Alejandro Muñoz-Alonso

Catedrático de la UCM

ALEJANDRO MUÑOZ-ALONSO es senador del Partido Popular

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