El ajuste de cuentas de los talibanes
jueves 11 de junio de 2009, 05:38h
Paquistán vuelve a ser escenario del terrorismo yihadista. Una pequeña furgoneta cargada con 500 kilogramos de explosivos, explosionó en el lujoso hotel cinco estrellas ubicado en el barrio de Saddar, situado en la ciudad paquistaní de Peshawuar. Se trató de ajuste de cuentas como nos tiene acostumbrado los milicianos talibanes, quienes le pasaron factura al gobierno del Primer Ministro, Syed Yousaf Raza Galani, a causa de la potente ofensiva militar llevada a cabo por el ejército paquistaní en el mes de abril que se cobró la vida de 1.300 integristas musulmanes.
De nuevo el miedo se apodera de este vasto país del Lejano Oriente, que ha dejado como saldo alrededor de 18 víctimas mortales, sumándose los incidentes de violencia que día a día encabezan los titulares de los medios locales e internacionales. Lo doloroso de la realidad paquistaní es que sus ciudadanos se han acostumbrando a vivir bajo la angustiosa zozobra de no saber cuándo va a acabar la pesadilla que supone verse condicionados a la incertidumbre de un destino que parece estar escrito con sangre, y que los radicales yihadistas, con su imaginario teocrático, se empeñan en reescribir una y otra vez.
El verdadero peligro que amenaza a Paquistán, no es sólo de que se trata de un estado fundado bajo los estatutos del Islam, sino que puede convertirse en una teocracia con una tremenda capacidad técnica, militar y nuclear, proclive a caer en manos equivocadas. La gran destreza organizativa que poseen los radicales talibanes, así como su habilidad para reclutar a nuevos milicianos dispuestos a dar su vida por la Guerra Santa, es lo que realmente preocupa a quienes observan detenidamente las actuaciones del gobierno de Raza Galani.
El Primer Ministro paquistaní, tendrá que desarrollar ahora más que nunca, una política antiterrorista contundente y coherente, con el objeto de hacer frente al imparable avance de yihadistas del otro lado de la frontera hacia su territorio. Queda claro que el frente de batalla contra la milicia Talibán no sólo se encuentra en las áridas cordilleras de Afganistán, está comenzando afincarse en una de las pocas naciones del mundo con licencia para poseer -y transportar- armamento nuclear.