El candidato independiente reformista Mir Husein Musaví ha denunciado este sábado un complot y ha prometido desenmascarar la "mano negra" que en su opinión ha cometido un fraude electoral que amenaza los pilares de la República Islámica.
Un
centenar de seguidores del ex primer ministro Mir Husein Musaví, algunos
con cargos de responsabilidad en el gobierno del ex mandatario Mohamed Jatamí, han sido
arrestados acusados de promover las protestas en contra de la polémica reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad.
Según fuentes de la oposición, entre los detenidos destaca el
ex viceministro de Asuntos Exteriores Abdula Ramezamzadeh, el director general de la plataforma reformista "Frente de Participación", Mohsen Mirdamadi. También está detenido
el hermano del ex presidente Jatamí, Mohamed Reza Jatamí, destacado miembro del Frente, añadieron las fuentes.
Además, han sido llevados a
prisión los periodistas pro reformistas Mustafa Tayezadeh y Dehzad Nabavi, y los políticos de la misma tendencia Amin Sadeh y Said Shariatí. Algunos medios de prensa locales y extranjeros afirman que el propio Musaví está retenido en su domicilio, extremo que no se ha podido confirmar.
A la "ofensiva" gubernamental contra los medios de comunicación se suma el
cierre de la corresponsalía del canal Al Arabiya en Teherán durante una semana a partir de este domingo, sin ofrecer las razones de la decisión, según la página web del canal. Desde Dubai, donde se encuentra la sede de la televisión, su director, Nabil al Jatib, explicó que las autoridades "
no ofrecieron ninguna explicación para cerrar la oficina". No podrán emitir "desde el país, en un momento en el que se producen disturbios y protestas protagonizadas por reformistas por lo que consideran (han sido) unas elecciones fraudulentas", aclara Al Jatib.

El presidente iraní y reciente vencedor de las elecciones, Mahmud Ahmadineyad, ha defendido, por su parte,
la "limpieza" con la que se desarrolló el proceso de votación y recuento, profundamente criticado por la oposición moderada que ha tachado los comicios de "fraude" y que ha desatado violentas protestas entre manifestantes y Policía en las calles de Teherán. Además, ha minimizado las propuestas de los partidarios del reformista Musaví, comparándola con la reacción de los seguidores de un equipo de fútbol cuando pierde.
En rueda de prensa, Ahmadineyad recurrió a un símil y dijo que "
esto es como lo que pasa tras un partido de fútbol; hay mucha emoción, muchos sentimientos, y hay gente que comete infracciones". Por otro lado, Ahmadineyad, rehusó dar una respuesta concreta a los rumores sobre la
posible detención de Musaví y volvió a recurrir a la comparación con las emociones tras una derrota en el fútbol, aunque hizo hincapié en que "en Irán la
policía detiene a quien comete un error, sea un ministro o un ciudadano particular."
Pese a que la victoria de Ahmadineyad en Irán ha sido por un 62 por ciento, su mayoritario respaldo no ha impedido que los ciudadanos iraníes se echen a la calle para protestar por los resultados de las elecciones presidenciales. Durante esta noche, los enfrentamientos con la policía se han transformado en
disturbios en algunos barrios.
La
policía había prohibido toda congregación de partidarios de un candidato tras el fin de los comicios, pero varios miles de leales a Musavi se reunieron en el centro de Teherán gritando consignas hostiles al gobierno.
"¡Abajo el dictador!", "¡Abajo el gobierno golpista"!, gritaban los encolerizados manifestantes en la plaza Vanak, según informa la agencia AFP.
Ahmadineyad arrasaEn los comicios del viernes, Ahmadinejad, de 52 años, obtuvo el 62,63 por ciento de los 39.165.191 votos emitidos, frente al 33,75 por ciento para Musavi, anunció el sábado el ministro del Interior, Sadegh Mahsuli. Sin embargo, el candidato reformista ha mostrado su desacuerdo con el resultado de unos comicios en los que, según dice, se ha cometido "fraude".
Musaví denunció este sábado un complot y ha prometido desenmascarar
la "mano negra" que en su opinión ha cometido un fraude electoral que amenaza los pilares de la República Islámica. En un comunicado que, sin membrete ni firmas, circulaba este sábado entre sus seguidores y que fue repartido a los periodistas, el ex primer ministro presentó su "protesta rotunda contra el proceso y los numerosos y claros casos de fraude". "Aviso que no me voy a rendir ante este teatro peligroso", añadía la larga nota
Por su parte, el presidente iraní, Mahmud
Ahmadineyad, negó las acusaciones de fraude en los comicios presidenciales y afirmó que la victoria pertenece al pueblo de Irán. En un discurso en la televisión estatal, Ahmadineyad, que
calificó las elecciones de "justas", felicitó a todos aquellos que han trabajado en el proceso, porque en su opinión "han realizado una labor impecable".