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Brasil: fuerzas armadas

martes 16 de junio de 2009, 19:51h
El impacto que de por si causó y sigue causando la tragedia del Airbus 330 de Air France perdido en el Atlántico a primeros de mes, deja en segundo plano la valoración del enorme esfuerzo que desarrollan las Fuerzas Armadas de Brasil en la localización de cadáveres y restos del avión, que permitan dar alguna explicación sobre lo ocurrido y evitar nuevos accidentes.

Con medios franceses de apoyo, inicialmente operados desde Dakar, el gran esfuerzo lo llevan la Marina y la Fuerza Aérea brasileñas desde su base de Recife, Pernanbuco, que a su vez ha activado la base avanzada de la isla Fernando de Noronha, situada a 545 kilómetros Con solo 17 kilómetros cuadrados de superficie, Noronha es la mayor de un archipiélago que conforma con otras veinte, hoy deshabitadas y convertidas en paraísos turísticos.

Todos los que hemos trabajado a la orden o mandando contingentes militares brasileños conocemos la calidad técnica y humana de sus componentes. Para un extensísimo país, estado federal, superpoblado, el papel de sus Fuerzas Armadas es esencial como vertebrador de su sociedad, como amalgama integradora de culturas, como servidor público en zonas inaccesibles como la selva amazónica donde el clima, la vegetación o el ambiente no permiten la presencia de poblaciones ni de actividades privadas. No conozco otro país en que sus cerca de 300.000 soldados en filas estén tan integrados en su sociedad. Con un presupuesto que representa el 1,3 de su PIB, manteniendo un flexible servicio militar obligatorio (12 meses en Ejército, 24 en Fuerza Aérea y 36 en Marina) la Institución está presente en todas las actividades y rincones del extenso país.

Ahora desde su Tercer Distrito Naval lo está demostrando. Para sus 8000 kilómetros de costa dispone la Marina brasileña de 31 buques de guerra entre ellos el portaaviones Sao Paulo, antiguo Foch francés. Para el próximo año, una floreciente construcción naval paralela a otra importantísima aeronáutica, tiene previsto botar su primer submarino nuclear. El esfuerzo aeronaval actual abarca 10.000 kilometros del Atlántico Norte en una zona alejada 900 kilómetros de Fernando de Noronha, sometida a una metereología adversa, la que ha obligado, por ejemplo durante estos últimos días, a suspender las operaciones de búsqueda.

Como siempre, la geografía marca la historia de los pueblos, en este caso de las islas.

Fernando de Noronha debe su nombre al financiero portugués que sufragó la expedición de Américo Vespuccio allá por 1503. Luego fue dominio inglés, francés y holandés consolidándose como portugués en los Tratados de Utrech (1713). Colonia correccional, luego presidio común, destierro de políticos, todo, todo se dio en la pequeña isla. Darwin la visitó en 1832 con el “Beagle” avanzando en dos siglos el interés naturalista que hoy despierta. Luego ya en el siglo XX sirvió de punto de apoyo para el tendido del cable telegráfico transoceánico y de base para los hidroaviones de la línea aérea francesa Aeropostale que –en las décadas de los años veinte y treinta-, llegaban, justos de combustible procedentes de Dakar .Es curioso que el extremo mas oriental de la Isla lleve el nombre de “Ponta de Air France” la compañía sucesora de Aeropostale, que operó durante años en la Isla y propietaria ahora del avión siniestrado.

La entrada de Brasil junto a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, trastocó la vida de la Isla. Suprimió los antiguos presidios departamentales. Se construyó una segunda pista de aterrizaje, se construyó un hospital, se instalaron baterías antiaéreas. Trescientos soldados norteamericanos se integraron con los más de 3000 brasileños de su guarnición. De Noronha saldrían los contingentes brasileños que junto a los de otros países Aliados desembarcaron en Italia en 1944.

Se opera otra vez desde una base avanzada en el Atlántico. Se opera otra vez entre Dakar y Recife. Algún veterano podrá contar las dificultades que tuvieron que superar en tiempos de la Segunda Guerra. Pero no duden que las que superan ahora soldados, aviadores y marinos brasileños rozan el heroísmo.

Sin menoscabar en absoluto, el dolor de muchas familias y el apoyo de otros países, creo es justo, hoy, rendir tributo al esfuerzo de unos hombres y mujeres brasileños conscientes de lo que se espera de ellos, que ponen en práctica algo para lo que fueron preparados y que -quienes les conocemos- estamos seguros realizarán con extrema eficacia superando incluso los límites de normales esfuerzos.

Luis Alejandre

General de Ejército

Luis Alejandre es general.

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