Impuestos, reformas, recuperación
miércoles 17 de junio de 2009, 01:10h
El Gobierno está en una encrucijada. Desea sacar a nuestra economía de la crisis económica y para ello cuenta con una serie limitada de instrumentos. No la política monetaria, que está en el Banco Central Europeo. Pero sí puede recurrir, como ha hecho, a realizar un esfuerzo fiscal, bien para apuntalar la situación financiera de las entidades en problemas, bien a promover, por medio del gasto, directamente la actividad económica.
Este martes, el Gobierno ha recibido un jarro de agua fría con el nombre, nada atrayente, de “Informe anual 2008”, elaborado por el Banco de España. En él, y especialmente en el discurso del gobernador de la entidad reguladora, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el Presidente español ha encontrado un mensaje que no quería oír en absoluto. Y es que el señor Zapatero ha agotado, en prácticamente un año fiscal, todo el margen de maniobra con que estrenó su segundo mandato. Y eso que llegó con unas cuentas equilibradas y una deuda pública muy baja en términos históricos y en comparación con otros países cercanos al nuestro.
El Gobierno, que es consciente de que tiene que sacar dinero de donde sea, ha caído en el recurso más fácil, que es la fiscalidad sobre dos bienes de consumo generalizado y con una demanda inelástica; es decir, que no responde muy a la baja con subidas importantes en el precio: los carburantes y el tabaco. El Gobierno hizo el anuncio la pasada semana y este martes el Banco de España le advertía de que, por ese camino -el de la subida de impuestos- no se llega a la recuperación de la economía.
Llama la atención, si no fuera porque nos tiene acostumbrados a ello, que el Gobierno haya recurrido a la demagogia para vendernos esta subida de impuestos. En primer lugar, los impuestos sobre el vicio, como se llama a los que recaen en bienes como el tabaco o los alcoholes, mezclan la avidez recaudatoria con un paternalismo moralizante que, lejos de desaparecer con un gobierno que presume de laicista, está regresando a marchas forzadas. Y, en segundo lugar, sabido es que no hay impuestos finalistas, por lo que no puede decir que los ingresos de los aumentados impuestos sobre el tabaco se van a destinar a la sanidad pública. Llegan a la caja única del Estado y de ahí se distribuyen para todos sus fines y necesidades.
Es de manual que subir los impuestos en plena crisis no es una buena idea. El propio Banco de España le ha mostrado al Gobierno la salida: las reformas. Pero a José Luis Rodríguez Zapatero la reforma económica le produce pavor. Por lo que se ve, más que la propia crisis económica.