www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Luis María Anson: el periodista-académico, el académico-periodista

miércoles 17 de junio de 2009, 22:42h
Enrique Beotas, uno de los más destacados periodistas españoles, pronunció el discurso que publicamos a continuación, durante la entrega de la “Butaca de Plata” que el mundo del teatro, encabezado por Enrique Cornejo, otorgó a Luis María Anson. Beotas afirma que Anson es el mejor periodista español de nuestro tiempo.

Fuiste el inspirador y el motor necesario para que las gentes de mi generación pasasen de simples titulados de escuela, a licenciados universitarios.

Cuando mi primer trabajo en el extinto y sugerente YA de Madrid, ya te reconocíamos todos como presidente indiscutible de la profesión que amo. Hiciste posible que todos los periodistas, por entonces desahuciados y suplicantes de renovaciones, tuviésemos la mejor casa de acogida: un palacete único en la calle Juan Bravo de Madrid… Y cuando los corifeos del poder absoluto nos llamaban “gacetilleros silbadores” por comprometíamos su patente de corso para el asalto a la casa y a la caja; tú, Luis María Anson Oliart, periodista y escritor de la reserva del 35, tomaste asiento, por primera vez en la historia de nuestra profesión, en la Academia que decide sobre la lengua común.

Decía Don Manuel Aznar, con ese tono entre ácido e incompasivo de los hombres de poder, que cuando a uno le llaman desde los establos de la camada propia “Maestro”, no hacen otra cosa que intentar succionar el ego del supuestamente homenajeado hasta dejarlo anoréxicamente aparcado en este competitivo oficio. Luis María, tienes estrella propia en el universo periodístico de forma tan indiscutible como en la luna tiene, por merced de los sabios de la NASA, Don Ramón María de Ayer Ulloa, párroco eterno de Lalín. No te voy a llamar “Maestro” por si Don Manuel, finalmente, nos está mirando desde La Vanguardia del cielo: Concitas las dotes únicas de quien mejor sabe vender periódicos en el Kiosco sin concesiones a la galería; de quien tiene todo el poder de la palabra… pero tu mayor grandeza está en que jamás lo ejerciste para mandar, sino para dirigirnos. Eres lección permanente de ese arte imposible de saber decir entre tintas, con Versales y caja baja.

Déjame por tanto que te defina como el ABC del periodismo, como La Razón de Larra, como el único alquimista capaz de hacer ese prodigio de que El Mundo sea cada día más Cultural.

Has sentado las únicas bases serias para afrontar la crisis que nos asola. Me refiero a esa fórmula editorial, casi mágica, de convertir en potente multimedia la intereconomía que no conoce deflaciones.

Sostiene mi amigo Moncho Neira, ese gallego que exportó el botafumeiro de Gelmírez a los aledaños de Las Ramblas, que siempre, tras un gran hombre, hay una mujer sorprendida… No es tu caso. A ti, desde esa Reina del teatro y musa vital de Cornejo que es Lina Morgan, pasando por esa primera dama que sabe calzarse concejal como Ana Botella, hasta la primera de las señoras del país, reconocen en ti al carballo fuerte y colmado de madera de Boj, de esencia y de existencia. Quizá eso sí, despiertes sorpresa entre las becarias de opereta, esas que bajo la pila de Aída sólo son capaces de reconocer al ser vivo sin identificar la grandeza del ser humano cargado con la genética de la especia, esa que nos reconoce como “ser de realidades”.

Llevas Anson, el periodismo en tu genética, como el paisano lleva el abrojo: prendido en el pelo, el alma, el vientre y los ojos. Has hecho escuela y forja. Nos has templado a muchos con ese estilo inconfundible con que se trabaja el hierro, que para templarlo hay que bañarlo en agua helada… Entonces, el hierro gime, se queja y parece que llorara… Pero luego se convierte en martillo y en espada.

Sé que este que te habla, sobrino bisnieto por parte de abuela paterna de Don José Francos Rodríguez, se la juega si te reconoce como el periodista más relevante de la España coetánea. Pero asumo el riesgo con gusto. Y es que, desde tus crónicas de Saigón, desde el fuego cruzado de Joyán, pasando por la catástrofe de Agadir, con el Luca de Tena, el Cavia, el Víctor de la Serna, el González Ruano… hasta tu “Canela fina” nos hiciste vino de tu bodega. Nacimos crianza del 55 y hoy somos la reserva forjada en bota del Contino del nuevo siglo: la de los Sánchez, la de los Gundines, la de los Beotas… Nos has logrado convencer de esa ideología que oscila entre la fidelidad histórica a la monarquía legal y al liberalismo conservador.

En tu fecundo paso de vencedores, hermano nuevo, tres huellas imborrables: La de aquella trasnochada agencia que dejaron en tus manos, allá por 1976, y que en 1983 ya habías convertido en la primera agencia de este mundo y en el mejor libro de estilo del periodismo en español de todos los tiempos. Ese sí fue un acontecimiento planetario, mi admirado Anson…

Dirigiste el diario de tu vida, el ABC, durante catorce años que nunca revivirá ni el Planeta ni la Prensa Española. Lo colocaste en el primer puesto de la España democrática, aguantándole el pulso a aquel País de “las mercedes”. Y, pese a que mi colega Fernando Ónega, que siempre soñó con un hueco a tu lado, te negase lo que le concede al cardenal Herrera Oria, o sea, el estar perfectamente investido para tener El Ideal y La Verdad; yo sé que tú demostraste tener La Razón. Una Razón profunda que, nada más nacer y bajo tu talento, superó permanentemente los 100.000 ejemplares diarios de difusión… ¡Ahí queda eso!, que decimos los Tomistas y Tomasistas que vagabundeamos por el mundo del albero nacional.

Cuando pienso en tu salida de ABC, déjame que te diga, me parece como si León Felipe hubiese esculpido sobre un periódico mexicano la crónica de tu Razón:

Hermano… tuya es la hacienda…
la casa, el caballo y la pistola…
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo
y me dejas desnudo y errante por el mundo…
Mas yo te dejo mudo…; ¡mudo!...
y ¿cómo vas a recoger el trigo y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?

Escribo en mi cuaderno de bitácora que hoy, mi querido y admirado Anson, el jurado que presiden Enrique Cornejo, te concede la exclusiva butaca de palta, esa que recogiese en su día con sus propias manos Juan Pablo II. Plata de teatro de ley, forjada con el esfuerzo de este empresario teatral vallisoletano, ejemplo de señorío, de cultura y de buen hacer con el regalo nacido de la costilla del barro divino. Escribo de tu pasión por el teatro… Hasta en casa levantaste tu templo particular. Y es que al igual que Lúculo, con su sabiduría, sólo gustaba ir donde gustaba (quizá por eso Lúculo sólo comía en casa de Lúculo) tú mereces como nadie la butaca eterna de la Reina Victoria.
Anson: por académico-periodista, y por periodista-académico: Tuya es la palabra…

Me explico: Gabriel García Márquez ha contado en numerosas intervenciones su primer encuentro con la palabra:

“A mis 12 años de edad -dice- estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: “¡Cuidado!” El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo:

“¿Ya vio lo que es el poder de la palabras?” Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras”

Tu palabra, Anson, es tu munición y tu ariete. Con ella has abierto las mañanas de la radio. Tu palabra desnuda, sin aditamentos ni afeites, la que nos introduce a diario en la opinión libre y plural. Palabra que a nadie hiere, que a nadie mata. Palabra que continúa brotando con fuerza, con la misma pujanza con que fluía ese torrente de Agua Viva que supuso el verbo de Blas de Otero frente a quienes intentaban amordazar nuestro corazón rebosante de ideas de futuro, de sentido de la libertad y de razones para la dignidad. Una dignidad que nos obliga a estar en guerra permanente contra la violencia y el terrorismo, contra el tráfico de drogas, contra la propagación del Sida, contra la xenofobia, contra la injusticia. Guerra permanente con la palabra del idioma, aquella que nos dejó el poeta en la lengua común:

“Si los labios abrí,
si me los desgarré,
si he cruzado las sombras…
me queda la palabra…”

Era y es tu palabra joven, la que abraza la anhelada libertad. La que cantamos hecha poesía. La que construimos, sin sangre… Ni un disparo… Ni siquiera una salva en honor de su llegada…

Crecimos con tu palabra, la hicimos letra impresa y la volvimos a lanzar en formato de onda hertziana. La pusimos a caminar. Ampliamos la voz. Multiplicamos las voces de una sociedad cargada de esperanza. Pero tú no dejaste de contarnos que la bestia seguía al acecho. Que se encapucha y pintaba sus banderas de negra agonía. Tal y como anunciaste y denunciaste:

La Bestia descorrió sus cerrojos para empuñar esa muerte dispensada desde el terrorismo.
Querido Anson, con tu palabra hemos llorado de emoción y de sentimiento.

Hoy, con Enrique Cornejo y con todos los que amamos esta casa del teatro, me corresponde levantar este monumento en forma de butaca a tu palabra en la Lengua común, la que nos hace entendernos, con la que caminamos por el mundo, la que nos hace libres y plurales. La que nos distingue del resto de las especies.

Sólo con tu palabra, que es nuestra herramienta, nuestra munición y nuestro destino. Palabra hecha información, expresión, opinión libre. La palabra que es humor, crítica, deporte, salud y análisis político. La palabra hecha sociedad. La palabra que se escucha inalámbrica, sin fronteras, a través de esa nueva radio que es Internet o que es la telefonía móvil.
Tu palabra, que cada mañana abre veinticuatro nuevas horas de emisión, de recepción, de retroalimentación, de Kiosco y de red. La que se hace reflexión impresa.

Palabras en fin de este humilde editor de radio reboticaria, que hoy habla en nombre de los miembros del jurado del que tengo el mandato de la portavocía.

Es la voz a ti debida, que luchas para que todos los días el periodismo sangre, luche y perviva con el timbre de la palabra del pastor que supo cantar al pueblo en Orihuela, tu pueblo y el mío… como del rayo. La palabra con la que tanto has amado.

Anson: La palabra es tuya.



¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios