En España nada es lo que parece
jueves 18 de junio de 2009, 20:37h
En el partido inaugural de la Copa Confederaciones, la selección anfitriona, Sudáfrica, compareció con un equipo formado por 10 jugadores de raza negra y uno de raza blanca. Este último fue, según relatan las crónicas, abucheado repetidamente por el público asistente. Como es sabido, tanto los Estatutos de la FIFA y de la UEFA como la legislación interna de, al menos, los países europeos castiga severamente los comportamientos racistas y xenófobos en los estadios. El racismo parece ser entendido como unidireccional, lo que es tanto como decir que sólo es abominable el fascismo pero no el estalinismo. Por cierto, ¿de qué color es Michael Jackson?
Zapatero aseguró en Barcelona que Cataluña tendrá por primera vez una financiación por encima de la media española. Al día siguiente se comprometió con Griñán a que Andalucía sea la que más reciba y la que más recursos tenga porque es la más poblada. Desconocemos con qué Presidente autonómico se reunirá hoy para prometerle que estará a la cabeza de la inversión pública del Estado o para regalarle la más abultada partida presupuestaria imaginable. El dinero público parece que es una goma de mascar estirable hasta el infinito. A la gente que hace equilibrios para costear sus gastos le gustaría (muchísimo) que el Presidente Zapatero impartiera unas clases magistrales de la Economía del malabarismo y así aprender a administrarse.
Investido con la misma púrpura afirmó el Presidente Zapatero que lo peor ya pasó y que no subirá más impuestos este año. Como se aproxima la temporada veraniega y no estamos para muchas penalidades, parece que la mejor receta es tranquilizar a la gente. Pero ésta ha oído trescientas cuarenta y siete veces el mismo discursito de que la crisis ha tocado fondo y que la economía española está plagada de brotes tan verdes como las cintas que identifican a los seguidores del líder reformista iraní Musavi. Zapatero es el único que se cree (y parece que se lo cree de verdad) lo que dice, convenciéndose a base de ejercicios de talasoterapia y del autocontrol mental. Él si que sabe de economía y no, por ejemplo, Juan María Nin, Director General de la Caixa, quien aseguró ayer que: “Si el Gobierno no endereza la economía vamos al diluvio”. ¡Ah! y, por supuesto, subir los impuestos es de izquierdas igual que cerrar centrales nucleares, por más que también los votantes de izquierdas tengan que pagar más por el consumo de alcohol, tabaco o gasolinas o por más que los trabajadores (directos e indirectos) de aquellas centrales se queden sin empleo.
Tacita a tacita los Magistrados del Tribunal Constitucional van engordando la sentencia sobre el Estatuto catalán que debe tener ya cerca de ochocientas cincuenta páginas. Parece que quieren acelerar el parto, y dar a luz a este aparente engendro con los calores de julio, validando el Estatuto prácticamente en su integridad con dos declaraciones de nulidad de poca enjundia y algunas interpretaciones “conformes”. La obra de ingeniería jurídica que, de confirmarse, supondría esta sentencia no tiene precedentes en la historia. Que el Alto Tribunal se trague una norma que vacía de contenido en Cataluña la Constitución resulta tan descorazonador que convertirá en moribunda esa institución.
Según la mayoría del Congreso de los Diputados sobran, al menos, tres Ministerios. Así resulta de la moción por la que insta la supresión de los Ministerios de Vivienda, Igualdad y Cultura. Pero no esperen que el acuerdo parlamentario se cumpla. Las mociones son puras declaraciones deseo que no vinculan al Gobierno. Quien manda, en realidad, es el Gobierno aunque parece que nos enseñan que en un sistema representativo debe mandar el Parlamento.
Nada es lo que parece. Ni el Parlamento manda. Ni el Tribunal Constitucional garantiza la supremacía de la Constitución. Ni el Gobierno garantiza el interés general de los españoles. Ni siquiera el racismo es lo que parece. Todo es según el color con el que se mira. Pero el fondo del pozo, al que tanta miseria y vacuidad nos lleva está tintado de negro. La insoportable levedad de los seres extraterrestres que nos dirigen nos conduce a la huída o a dar las teclas de “borrar” y “papelera”.
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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