Han vuelto a hablar las urnas en Marruecos
viernes 19 de junio de 2009, 20:33h
Veníamos advirtiendo a los lectores que 2009 nos lo prometía interesante.
Después de los comicios de abril pasado en Argelia, que volvieron a respaldar la candidatura de Buteflika a la presidencia, ha tocado el turno a Marruecos en la cita electoral del 12 de junio.
Parece que la campaña pre-electoral fue dura por el ahínco que pusieron los contrincantes en resaltar la bondad de su propuesta ante la ciudadanía marroquí.
Y, como es ya preceptivo en el ritual del sistema electoral, el 12 de junio ha traído el resultado de estos comicios.
El Partido Autenticidad y Modernidad, cuya alma mater es Fuad Ali el-Himma -el sociable y vigoroso amigo de juventud de Mohamed VI- ha encabezado la lista de los candidatos con un 18, 72 % de los votos, seguido no muy lejos por el Istiqlal (16, 57 %) y el Reagrupamiento Nacional de los Independientes (13 %).
Si trazamos justo aquí un ecuador divisorio entre los partidos con arrastre por cima y por bajo de un listón imaginario, nos aparecen a continuación el USFP (Unión Socialista de Fuerzas Populares), con un 10, 82 %, seguido, no tan de cerca, por el Movimiento Popular (7, 9 %) y Partido de la Justicia y del Desarrollo (o de los islamistas moderados), con un
7, 47 %. (Véase El País, 14 de junio de 2009; “Internacional”, p. 6)
No hay que ser muy sagaz para percibir que la inclinación magnética de Palacio hacia el PAM ha contribuido al triunfo de su líder, el-Himma. Mientras que -y esto exige subrayado- el PJD, de arrastre electoral creciente en los últimos cinco años, ha sufrido un retroceso palmario.
No tanto Mohamed V como su hijo, Hassan II, fue un maestro consumado en interponer partidos “administrativos” de factura real que detraían, a conservadores istiqlalíes y a socialistas de corte moderado, de sus cohortes ciudadanas probables. Un observador de esta inclinación real a interponer a la criatura de fabricación palaciega en las gestiones del poder, podría llegar a la conclusión de que, en el Marruecos de hoy, ça plus change,ça reste toujours la même chose.
Nosotros podemos lanzar por el momento alguna que otra cábala centrada en las consecuencias generales (¿favorecedoras del poder simbólico y carismático de la Monarquía?) que el ascenso previsto de la figura estelar de el-Himma pueda llegar a tener. Por ejemplo, ¿emergencia de un nuevo gran consejero real y político-estrella al mismo tiempo, como fueron en su momento Reda Guedira y Driss Basri durante los “años de plomo”?
De otra parte, ¿no se afianzarán en sus trece los dirigentes -y las bases islámicas mismas- de la Asociación Justicia y Caridad, refractarias a entrar en el entresijo político del sistema nacional en la medida en que, según los oráculos del núcleo Yassin, ese entresijo falsea la realidad social del Marruecos moderno? ¿Y no deben los fieles al cheikh de Sale, evitar la contaminación que, esta vez, parece haber alcanzado a las huestes del PJD, paulatinamente relegados en la carrera política que el Trono sigue de cerca, cuando no mediatiza sutilmente?
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Historiador. Profesor emérito (UNED)
VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes
Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías
sobre España y el Magreb
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