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España, el Reino Unido y Gibraltar, navegando por aguas procelosas

sábado 20 de junio de 2009, 16:36h
La inscripción por la Comisión Europea de unas aguas cercanas a Gibraltar como un espacio ecológico español ha levantado la ira de los gobiernos del Reino Unido y del Peñón quienes lo han considerado una erosión de la soberanía del territorio que España lleva 300 años reclamando.

En 2006, cuando la Comisión publicó su primera lista de Lugares de Interés Comunitario (LIC) del Mediterráneo – es decir, zonas que por su valor ecológico merecen formar parte de la red Natura 2000 -, el Reino Unido inscribió dos áreas de Gibraltar: una en suelo del Peñón y otra marítima, casi coincidente con lo que Gibraltar reivindica como aguas territoriales. España no lo impidió, pero presentó una reserva en la que hacía constar que considera suyas esas aguas. En la última lista figura por primera vez un LIC español, denominado Estrecho Oriental, alrededor del Peñón y engloba dentro de si el LIC marítimo gibraltareño.

En palabras de Carolina Flint, la Ministra británica para Europa, “dado que el Reino Unido es el único estado miembro competente para proponer un lugar de las aguas territoriales británicas en Gibraltar, no reconocemos la validez del lugar inscrito” Según Peter Caruana, Ministro Principal de Gibraltar, “España ha usurpado la soberanía británica de las aguas de Gibraltar. No hay base alguna en las leyes internacionales para su posición”. Su Gobierno ha interpuesto un recurso en contra de la decisión con el Tribunal Europeo en Luxemburgo.

La postura de Madrid es que Gibraltar no puede tener aguas territoriales porque el Tratado de Utrecht (1713), bajo el cual el Peñón fue cedido a Gran Bretaña, no hizo ninguna provisión para ello. España no reconoce más aguas territoriales que las interiores del puerto.

Si no fuera por la Gibraltar Natural History Society es probable que este asunto hubiera tardado aún mas tiempo en salir a la luz pública. Al Foreign Office le ha pillado desprevenido. Norman Tebbit, antiguo presidente del Partido Conservador, acusó el Foreign Office de “incompetencia atroz” por no haber descubierto la maniobra de Madrid.

Hay otras dos fuentes de tensión. Buques de la Armada Española y de la Guardia Civil siguen, de vez en cuando, intentando inspeccionar barcos en aguas consideradas como británicas (normalmente por razones de contrabando) y en la última reunión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas este mes España reiteró su oposición a los intentos de excluir a Gibraltar de la lista de territorios en el proceso de descolonización de la ONU, e insistió en que el futuro del Peñón pasa por la negociación entre Madrid y Londres.

"A Gibraltar no le queda más opción que seguir siendo británico o volver a ser español", indicó Alberto Virilla, el representante español ante el comité, ya que el futuro de ese territorio está vinculado al contenido del tratado de Utrecht. Ni representantes del Reino Unido, ni Caruana, asistieron a la reunión. Caruana aseguró el año pasado que dejaría de comparecer ante el comité por considerarlo "irrelevante".

Mientras que en el Reino Unido se piensa que la nueva constitución de Gibraltar –aprobada por el pueblo de Gibraltar en Noviembre de 2006 en un referéndum de autodeterminación- genera una relación moderna y no colonial entre el Peñón y Londres, Madrid advierte que el acuerdo no es otra cosa que una especie de “colonialismo consentido”.

Todo esto se tratará en la próxima reunión del Foro Tripartito del Dialogo, creado en 2004 para intentar resolver problemas con calma en vez de “diplomacia de megáfono”, salvo el tema de la soberanía. El lugar de la reunión podría ser Gibraltar, en cuyo caso seria la primera visita oficial al Peñón de un ministro de exteriores español. Podría ser en julio, aunque el Gobierno de Gordon Brown tiene mil cosas más importantes para atender, empezando por su propia supervivencia.

Estas aguas turbulentas me recuerdan una cena en mi casa hace casi 20 años cuando invité a un amigo, jefe en España del Servicio de Inteligencia Secreto (MI6), y un distinguido sociólogo español, nacido en La Línea de La Concepción, para quien el Peñón es un anacronismo y un parque temático del colonialismo. Mis dos invitados casi llegaron a bofetadas.

Si algún lector quiere profundizar el “problema” de Gibraltar le recomiendo el reciente y muy amplio libro de Gareth Stockey, Gibraltar: ‘A Dagger in the Spine of Spain?’ (Sussex Academic Press). La dagger (daga) sigue clavada en la spine (espina dorsal) de España. Yo hice una apuesta en esa cena de que siempre seria así. Por ahora voy ganando.





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