Coherencia en Kosovo
miércoles 20 de febrero de 2008, 19:46h
En la vida son muchas las ocasiones en la que nos toca estar en minoría, al tomar decisiones que no son comprendidas y que nos sitúan en una posición incómoda. Es el precio de la coherencia, de someter nuestros actos a la aplicación de unos valores y al ejercicio de la razón. No es la opción más fácil, pero sí la más gratificante. Seguir el dictado de la mayoría cual cordero, repetir como un loro aquello que esta temporada se considera "políticamente correcto" evita problemas, pero te convierte en un dócil y estúpido animal.
España ha quedado en minoría dentro de la comunidad atlántica y en compañía de un estado tan poco ejemplar como Rusia. No hay ningún problema. Nuestra posición sobre Kosovo es razonable, legítima, justa y sensata. Tenemos razón y el tiempo colocará a cada cual donde le corresponde. Pero no reconocer la independencia de Kosovo es sólo un acto, no una política. Ahora toca ser coherentes y derivar de la argumentación esgrimida cuantos nuevos actos convengan.
Si Kosovo no es ya parte de Serbia nuestras tropas tienen que ser retiradas. Las enviamos para preservar la seguridad de la comunidad albano-kosovar, perseguida violentamente por el gobierno de Milosevic. Nos comprometimos a estabilizar la situación para que el estado de derecho pudiera ser restablecido, es decir, un gobierno autónomo de la provincia de Kosovo dentro de la República de Serbia. Ése el fue el mandato del Consejo de Seguridad y ésa la finalidad asumida por las Cortes españolas. Nuestros soldados y nuestro dinero no deben emplearse para colaborar en la desmembración de Serbia, en la creación de un estado inviable cuya élite está enfangada en actividades ilícitas.
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Profesor
FLORENTINO PORTERO es analista del Grupo de Estudios Estratégicos, responsable del Área de Política Exterior y de Seguridad española
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