La oposición argelina llama a la unidad para forzar la democracia
La resistencia popular en Irán vista con simpatía en los países árabes
lunes 22 de junio de 2009, 12:37h
Las manifestaciones populares en apoyo al candidato opositor en Irán están siendo vistas con simpatía por muchos países árabes confrontados a sistemas dictatoriales que perpetúan a clanes familiares en el poder manipulando impúnemente las elecciones.
Las manifestaciones populares en apoyo al candidato opositor Musavi en Irán que rechaza los resultados del escrutinio presidencial dando la victoria a Mahmud Ahmadineyah, son vistas con simpatía en muchos países árabes confrontados a sistemas dictatoriales, monárquicos o republicanos, que perpetúan los mismos clanes familiares en el poder manipulando impúnemente las elecciones.
Este estado de ánimo se manifiesta en la mayoría de organizaciones de la sociedad civil, en los foros de Internet, en los blogs, en los pocos periódicos independientes que existen, y en el seno de los partidos y formaciones políticas democráticas, laicas e islamistas.
La crisis que sacude la región argelina de Ghardaia, a 500 kilómetros al sur de la capital, donde desde hace semanas vienen produciéndose enfrentamientos de amplios sectores de la población con las fuerzas del orden, ha desencadenado una reacción de la oposición al régimen de Abdelaziz Buteflika, que preconiza la unidad y la movilización para imponer el Estado de derecho y las libertades democráticas.
El secuestro del dirigente del Frente de Fuerzas Socialistas (FFS) Kamel Eddine Fekhar por parte de la policía local en Ghardaia y su presentación ante el juez acusado de “haber forzado la persiana de un comercio” y de “incendiar un vehículo junto a otros jóvenes de Berriane (localidad de la región)”, ha suscitado una reacción inmediata del Secretario general de su partido, Karim Tabbou, que lo considera “una operación de castigo contra el FFS y un mensage destinado a intimidar a la población”. Para el líder frentista “el problema para las Autoridades es que en esta región existe una conciencia política que les molesta”.
Karim Tabbou, al igual que otros líderes políticos que se sitúan en el campo democrático, estima que “el poder quiere transformar el país en una gran Comisaría. No hay una sola reunión de un club de fútbol, una asamblea general de abogados o de médicos, sin que haya un policía para vigilarlos”. La novedad, sin embargo, es que “la población ya no soporta las mentiras, las falsas promesas y las políticas violentas que se le han impuesto desde 1991”. Un clima en cierto modo similar al existente en Irán, afirman desde las filas demócratas.
Fractura irreversible
Frente a esta situación, “es la población y no los partidos políticos, los que parecen haber tomado conciencia de la crisis. Por esta razón, las formaciones demócratas tienen interés en adoptar una posición clara hacia los movimientos sociales de protesta”, sostiene Karim Tabbou.
Esta distancia entre las manifestaciones de rebeldía popular y las elucubraciones en los partidos políticos, es lo que el analista Mohamed Chafik Mesbah denomina “fractura” entre la sociedad real, donde está la gente, y la sociedad virtual, donde se mueven los partidos políticos y las instituciones.
Chafik Mesbah, ex oficial de los servicios de inteligencia obligado a dimitir por sus posiciones críticas hacia la jerarquía militar, sólo ve dos escenarios posibles para salir de la crisis : el optimista, en el que el Presidente Buteflika tome conciencia de la situación y retome el camino de las reformas políticas democráticas ; y el más probable, el pesimista, en el que “la insurrección desemboque en una situación de anarquía endémica, de dislocación de la cohesión social y de deflagración de la unidad territorial, seguidos de una probable injerencia extranjera”. Mesbah evoca en particular el llamado “escenario serbio, o georgiano”.
Salah Eddine Sidhoum, uno de los líderes de opinión de la corriente democrática y de oposición al régimen, se muestra más optimista y al tiempo que ha condenado sin paliativos el asesinato de 18 gendarmes en una emboscada tendida por grupos terroristas en la región de Bord Bou Arreridj, localidad de la meseta al este de Argel, advierte de la posibilidad de un “tsunami popular” de protestas generalizadas en el país.
“Es hora de que todas las voluntades nacionales, en el país y en el exilio, se unan en torno a los valores y a los principios democráticos para crear una dinámica movilizadora popular”, dice Sidhoum, que dirige su llamamiento también a los que “perteneciendo al régimen no tienen las manos manchadas de sangre”.
Una consecuencia del efecto iraní, pero esta vez no para cuestionar las Elecciones presidenciales en las que el candidato Buteflika salió reelegido, sino para emprender una transformación profunda de las instituciones en un marco democrático y de libertades.