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Sobre el fanatismo

Enrique Aguilar
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enrique_aguilarucaeduar/15/15/19/23
miércoles 24 de junio de 2009, 20:33h
En un pasaje de su Meditación de Europa (1949), y a propósito del sinnúmero de males que trajera consigo la irrupción del nacionalismo, Ortega y Gasset afirmó que los ismos son “los dogales de seda con que tanto los pensadores como los pueblos suelen estrangularse”. Todo ismo, en efecto, es virtualmente exageración, paroxismo, acentuación desmedida de una idea o principio (tal como ocurre, para seguir con el ejemplo, con la idea de nación).

A veces esta exageración traduce el fervor pasajero de quien abraza confiadamente una causa, limpio de ánimo y sin prevenciones. Otras veces, en cambio, la exageración es sinónimo de entrega incondicional y excluyente. Adhiero a pie juntillas, sin reservas, y rechazo a priori el menor cuestionamiento o la eventual revisión de mis dogmas.

Por lo general, quien apuesta a la moderación no se aparta por igual de ambas posturas. Admite la primera porque en el fondo sabe que ese fervor inicial no es refractario a la mesura y sospecha incluso que, tarde o temprano, puede dar paso a la reflexión. En cambio, no hay frontera que separe al entusiasmo ciego del fanatismo o del sectarismo ideológico, y quien avala a ojos cerrados no sólo anula su propio juicio (y a la postre la autonomía de su decisión), sino que moviliza a otros en igual dirección. Aunque gastada, la imagen del rebaño y el pastor ilustra sobradamente esa manera de movilizar la pasividad.

“Ciertamente (escribió Jean-François Revel), un hombre se convierte en fanático casi a su pesar, pero esto no constituye una excusa. Cada uno de nosotros debe saber que posee en sí mismo esa temible capacidad de construir un sistema explicativo del mundo y al mismo tiempo una máquina para rechazar todos los hechos contrarios a ese sistema.” Por eso, no es empresa fácil la de procurar extinguir el fanatismo. Como algunos virus letales, es capaz de mutar y reaparecer el día menos pensado, encontrándonos indefensos, es decir, sin razones ni bríos como para hacerle frente.

Enrique Aguilar

Politólogo

ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina

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