www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La crisis política iraní luego de las elecciones presidenciales

Paulo Botta
x
paulobottaelimparciales/10/10/22
viernes 26 de junio de 2009, 20:07h
La crisis desatada luego de las elecciones del 12 de Junio pasado no debe interpretarse solamente como choques entre partidarios de Ahmadineyad y partidarios de Mousavi, en última instancia ambos son parte de la elite de poder iraní. Mousavi no es un "outsider" del régimen iraní aunque sus diferencias con el Líder Supremo, Ali Jamenei, lo habían mantenido alejado de la política en los últimos 20 años desde la muerte del Imam Jomeini. Recordemos que Mousavi era Primer Ministro (cargo que desapareció en la reforma de la Constitución de 1989) cuando Jamenei era Presidente durante la década de los ochenta.

En cuanto al resultado de las elecciones, existen elementos que nos permiten afirmar que se han producido irregularidades. El mismo Consejo de Guardianes de la Revolución ha reconocido estos hechos. Por ejemplo, en provincias como Yazd y Mazandaran voto más del 100% del padrón electoral.

Sin embargo, lo más significativo desde el punto de vista político ha sido el sentido de las manifestaciones callejeras. Estas manifestaciones reflejan la pérdida de poder del Líder Supremo quien luego de su discurso del día viernes 19 fue abiertamente desafiado por los ciudadanos iraníes que salieron a las calles a reclamar se tomaran en consideración sus dudas y quedas acerca del resultado de las elecciones. Este es, a nuestro entender, el principal tema que se debate en estos días y no el de una elección más o menos fraudulenta. Lo que se ha puesto en duda es el papel del Líder Supremo, el eje central del sistema político iraní.

En el mismo discurso el viernes 19 de Junio Jamenei reconocía el trabajo que Ali Hashemi Rafsanyani ha realizado a favor de la revolución en los últimos 30 años y lo defendía de las críticas que desde algunos sectores (incluido el mismo Ahmadineyad durante su campaña electoral) se le hacían a él y su familia por supuestos hechos de corrupción. A pesar de esta defensa, algunos afirman que Rafsanyani ha aprovechado su puesto al frente de la Asamblea de Expertos para atacar al mismo Jamenei en este contexto de debilidad del Líder Supremo. Según la agencia Al Arabiya hasta se estaría pensando en destituir a Jamenei (él único órgano que puede hacerlo de acuerdo a la Constitución iraní es la Asamblea de Expertos) y en conformar un órgano colegiado superior de gobierno para desempeñar las funciones que hasta hoy desempeña Jamenei. Sin lugar a dudas, esta sí que sería una segunda revolución islámica e Irán.

La actual situación en Irán demuestra que la elite dirigente se haya tremendamente dividida y que se ha aprovechado la mala gestión de la crisis desatada por el resultado de las elecciones para plantear un tema más profundo para el sistema político iraní como es el del papel del Líder Supremo.
Informes que circulan desde hace un tiempo sostienen que Jamenei desea que su hijo Mojtaba Jamenei, sea su sucesor en el puesto de Líder Supremo lo que convertiría al sistema de Jomeini de Velayat-e-faqih en una especie de califato shiita. Esta es la razón por la cual Jamenei habría apoyado a Ahmadineyad ya que considera que éste sería mucho más permeable a esta idea que Mousaví y valía la pena apoyar la candidatura del actual presidente reelecto en estas difíciles circunstancias como una forma de ganar un futuro aliado.

Mojtaba Jamenei no quiere repetir el error del hijo del Imam Jomeini, Ahmad Jomeini, quien luego de la muerte de su padre, el fundador de la República Islámica, fue separado de toda posición de poder al no lograr conformar una red propia de apoyos y lealtades.

La situación es compleja en Irán, por un lado Ahmadineyad ha ganado estas elecciones con fuertes sospechas de fraude lo que le quitará legitimidad tanto a nivel interno como a nivel internacional. Por otro lado, el Líder Supremo por primera vez desde la Revolución Islámica ha sido desafiado abiertamente por la población mientras que la elite dirigente cuestiona su desempeño. Estamos, así, frente a un escenario de incertidumbre e inestabilidad.

España que asumirá la presidencia europea en el primer semestre de 2010 debe recordar que un Irán inestable no es sólo el peor escenario para los mismos iraníes sino para toda la comunidad internacional.

Paulo Botta

Analista político

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios