Evidencias sobre los abstencionistas en España
domingo 28 de junio de 2009, 19:39h
La participación es una cuestión importante en cualquier análisis tras los comicios a la que los políticos prestan bastante atención, especialmente si no han cubierto sus expectativas de voto. Cuando eso ocurre, suelen “apropiarse” de los abstencionistas utilizando las encuestas post electorales para tratar de justificar lo ocurrido, aunque estas muchas veces no son fiables, asunto del que hablaremos otro día.
En cualquier caso, la abstención es un indicador importante, pero complejo, de comportamiento electoral que requiere análisis profundos y que permite después conocer ciertas características. Por ejemplo, en los países en los que históricamente el voto es o ha sido obligatorio, la participación siempre es más alta. Por el contrario, en países con procesos electorales numerosos y donde la inscripción en el censo la realiza el ciudadano (USA), la abstención supera casi siempre el 50%. Los motivos para abstenerse son diversos, entre otros muchos algunas personas nunca votan por rechazo al sistema político o a los candidatos, o porque simplemente se auto-excluyen de la vida pública. Otras personas lo hacen por razones coyunturales, pero también hay quienes afirman que se abstienen porque están de acuerdo y aceptan la situación. Otros ciudadanos solo votan cuando les interesa “lo que está en juego” en un momento concreto. Por ello, cabe hablar tanto de diversos tipos tanto de personas abstencionistas, como de elecciones o sistemas políticos con mayor o menor incidencia de estos tipos de comportamiento.
En España después de cada elección es frecuente oír frases parecidas a esta, mayoritariamente entre dirigentes socialistas: “no hemos conseguido movilizar a nuestro electorado….” “…La derecha gana con poca participación…”. Sin embargo, conviene preguntarse ¿Son ciertas estas afirmaciones? ¿Por qué pretende el PSOE apropiarse de la abstención? Del mismo modo que en los años ochenta se sostuvo como un mantra la “tesis” sobre “el techo electoral de Fraga” , desde que el PP ganara las elecciones de 1994, surgió un nuevo mantra : la abstención favorece al PP o dicho de otra forma, el votante socialista se abstiene más.
Diferencia de voto entre las dos principales formaciones y respecto al resto partidos parlamentarios, 1993-2008.
Diferencia voto entre PP y PSOE
Leg.93: 948.620 + PS
Eur. 94: 1.734.193 + PP
Mun. 95: 981.785 + PP
Leg. 96: 290.328 + PP
Mun. 99: 37.651 + PP
Eur. 99: 933.170 + PP
Leg. 00: 2.402.426 + PP
Mun. 03: 123.416 + PS
Leg. 04: 1.263.019 + PS
Eur. 04: 347.920 + PS
Mun. 07: 155.991 + PP
Leg. 08: 1.010.889 + PS
Resto partidos
Leg.93: 6.367.270
Eur. 94: 5.191.187
Mun. 95: 7.189.234
Leg. 96: 5.661.247
Mun. 99: 6.250.994
Eur. 99: 4.919.865
Leg. 00: 4.574.521
Mun. 03: 6.688.129
Leg. 04: 4.694.197
Eur. 04: 2.282.964
Mun. 07: 6.819.393
Leg. 08: 3.882.174
LLN sobre datos oficiales 2008, menos des de 2009 que son oficiosos de www.mir.es
¿Es esto cierto? Solo en 2000 el PP ganó por mayoría absoluta con la menor participación de esta etapa en legislativas, aunque similar a la que se produjo con las mayorías absolutas de González (1986 y 1989). En las europeas de 2004 que obtuvo record de abstención del periodo ganó el PSOE. En las demás elecciones de ámbito nacional habidas desde 1993, cuyos datos en valores absolutos se recogen en la tabla, la diversidad de situaciones habidas permiten cuestionar que la abstención haya favorecido al PP.
Para empezar, algunas de las personas que integran cualquiera de las variables cambian, no solo su número sino las personas que lo integran: así la cifra de abstencionistas fijos en las legislativas que son las más participativas, fue de más de 7 millones (1993 y 1993) y casi dos más, en las últimas. Estas cifras se han duplicado en las europeas (2004 y 2008). Además, ya hemos dicho que los motivos que llevan a abstenerse son diversos, entre otros “lo que está en juego” en cada elección (l´enjeu), motiva comportamientos diferentes en una parte del electorado.
Lo mismo ocurre con los votantes de cada partido. Tienen una cifra mínima fija distinta que explica que la distancia entre los dos principales partidos varíe según el tipo de elección, incluso cuando se celebran el mismo día como en 1999 o cuando media un año de diferencia favoreciendo a uno u otro partido.