"Imperiosa reforma" de la Seguridad Social
martes 30 de junio de 2009, 21:43h
Cuando se hace una apelación, más o menos socarrona, para que alguien se calle y guarde silencio, generalmente o es en un plano de igualdad o en relación de subordinación. Y se suele hacer cuando alguna persona está constituida en un molesto incordio o no deja hablar a los demás. Para bien o para mal, se crea de esa suerte un leve o gran incidente. Lo anterior no es del caso puesto que las coordenadas en que se han producido declaraciones bilaterales, en público y en medios de comunicación, no guarda la menor similitud con incidente alguno.
Si políticamente piensa igual que su hermano Francisco, con quién me unía una muy buena amistad, pues será un socialdemócrata muy moderado que militó en la UCD y cuando desapareció, por su total crisis, se afilió al PSOE. Lamenté mucho en su día su temprano fallecimiento. No ya por perder a un amigo sino porque hubiera sido y era un político muy importante para el desarrollo de la recién creada democracia española.
Los miembros de la OCEDE se ufanan, con frecuencia, por tener al frente de su banco emisor a una personalidad independiente, y como tal con buena formación y con la valentía de decir en privado y en público su verdad. Máxime en una situación, como la que se está, de pavorosa crisis económica y financiera.
Me parece absurdo que se le recuerde por lo anterior, al actual Gobernador del Banco de España, por simple y zafio, sus legales funciones, para reducirlo al silencio. No debe olvidarse que cuando emite opiniones sobre la situación económica de la Seguridad Social y su “imperiosa reforma”, o sobre el futuro del sistema de pensiones o hasta de la reforma laboral, se le debería, a mi juicio, agradecer con toda nobleza. No creo que sea correcto recordarle en los medios de comunicación que se debe ajustar al papel institucional que legalmente le corresponda. La dramática situación del sistema financiero y económico español le legitima, a mi juicio, plenamente, para opinar, cuando menos, sobre la necesidad de hacer reformas en el sistema de pensiones y régimen laboral puesto que no debe caber la menor duda de que está dentro de la “supervisión” del sistema financiero y económico de nuestro país. En todo caso, la línea divisoria, si es que la hay, sería puramente abstracta y desde luego doctrinaria.
Por supuesto, caso de que se albergarse alguna duda, estaría desde luego dentro de las funciones que tiene atribuidas y sobre las que puede y debe informar un Gobernador del Banco de España por la trascendencia económica y financiera de la cuestión y razonablemente dentro de su papel institucional estaría, en efecto, aconsejar sobre las cautelas que debieran adoptarse, legalmente, con vistas al futuro. Su tesis no será meramente personalista y voluntarista, pues estará, con seguridad, fundamentada en datos y reflexiones de orden económico y financiero. Parece lo lógico y natural. De manera que pretender “taparle” la boca no sólo se me presenta como irracional y quizás hasta necio, sino sobretodo inmoral. Parece ser que quizás no estemos acostumbrados a escuchar, ni siquiera a oir, opiniones que, debidamente fundamentadas, puedan expresarse en régimen de discrepancia con la monolítica postura oficial u oficialista. Convendría que se dialogara más, hábito tan poco español, como autoritario y antidemocrático.
Cuando se trata de un tema altamente delicado y que afectaría a medio plazo a quienes, a millones, más están sufriendo los efectos de la crisis, como somos los pensionistas, no hay que segar el debate que se me presenta como muy oportuno y esclarecedor. Pretender reducir al silencio al discrepante me parece inadmisible, cuando menos, sobretodo si se trata del Gobernador del Banco de España que no está sometido, de ningún modo, a elecciones ni a refrendo de la índole que fuese. Si se puede, se le contradice, pero con cifras, con datos y sólidos argumentos económicos. Pero, nada más.
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Catedrático de Derecho Penal
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