Mesianismo y mercadotecnia en el Bernabéu
martes 07 de julio de 2009, 00:51h
El Real Madrid presentaba ayer a uno de sus nuevos fichajes para la temporada 2009-2010. Se trata de un delantero portugués que hasta ahora había jugado en la liga inglesa, y que responde al nombre de Cristiano Ronaldo. Todos los años por estas fechas, los clubes de fútbol de toda Europa se hacen con los refuerzos que consideran oportunos. Son las contrataciones de los equipos punteros las que suelen despertar más expectación, caso del Real Madrid. Y cuando todo parecía superado con las cuarenta mil personas que acudieron al estreno de Kaká como madridista, todo queda eclipsado por la apoteosis de histrionismo y marketing a partes iguales vivido ayer noche en el estadio Santiago Bernabéu.
Más de ochenta mil personas fueron testigos en directo -más sabe Dios cuántos por televisión, radio e internet- de la presentación de Cristiano Ronaldo como jugador madridista. Todo en esta historia es excesivo: su precio -casi cien millones de euros-, la expectación que ha generado y el pábulo que se le ha dado. Lo acontecido ayer en el Bernabeu -recuérdese, un estadio de fútbol- nada tiene que ver con un evento deportivo. Precisamente una de las cosas buenas del deporte es su capacidad por alentar valores positivos en la gente más joven: espíritu de sacrificio, trabajo en equipo, juego limpio y vida sana. No parece que nada de esto estuviese muy presente ayer. Personas tan visionarios e inteligentes como Florentino Pérez quizá debieran reflexionar un poco acerca de la sobreexposición de determinados personajes con fines de mercadotecnia que, al fin y a la postre, acaban perdiendo su vis deportiva en detrimento de un impulso menos altruista.