El bicentenario y el compromiso por una mejor educación
martes 07 de julio de 2009, 20:09h
En vísperas de la celebración del Bicentenario de nuestro primer gobierno patrio en 1810 es oportuno reflexionar sobre la deficiente situación de la educación. Hace 100 años Argentina vivía su primer centenario presentando al mundo una educación pública ejemplar, gracias a los esfuerzos de las presidencias de Sarmiento y Roca en el siglo XIX. La ley 1420 sancionada en 1884, que consagró la educación común como obligatoria y gratuita, fue el instrumento político clave que convirtió a nuestro país en la nación mas avanzada en América Latina en cuanto a extensión y calidad de la educación. Los hijos de los millones de inmigrantes que vinieron al Rio de la Plata encontraron en la escuela pública argentina la llave maestra que permitió su plena inclusión social. Es así que cuando se celebraba hace un siglo el primer centenario el analfabetismo en Argentina era marcadamente inferior al prevaleciente en todos los países del Mediterráneo europeo.
Durante el 2006 se realizó la prueba internacional PISA, en la cual participaron alumnos de 15 años. En la prueba de Matemática se examinaron 56 países y nuestros alumnos se ubicaron en el lugar 53, detrás de todos los latinoamericanos que fueron evaluados: Chile, Uruguay, México, Brasil y Colombia. Estos resultados son peores que los obtenidos en la anterior prueba del 2000; es grave que Argentina sea el país que más retrocedió entre el 2000 y el 2006; destaquemos que Chile fue el que más progreso .El año pasado se publicaron los resultados de pruebas en las cuales participaron alumnos de escuela primaria de 16 países de América Latina; en Matemática figuramos en el 7* lugar, mientras que en Lengua figuramos en el 8* lugar detrás de Cuba, Costa Rica, Chile, Uruguay, México, Brasil y Colombia. Hace diez años en este mismo tipo de pruebas figurábamos en segundo lugar, únicamente detrás de Cuba.
La ley 25864 estableció en el año 2003 un ciclo escolar mínimo y obligatorio de 180 días, Hasta el día de hoy nunca se cumplió esta obligación legal, en el 2007 incumplieron la ley 19 provincias donde asiste el 90 por ciento de los matriculados en el ciclo primario estatal. Las cosas no mejoraron el año pasado, ya que apenas 2 provincias cumplieron la ley. Las familias que son las victimas de este incumplimiento, generado por conflictos sindicales, optan por el costoso camino de abandonar la escuela pública y elegir la educación privada. Es así como en los últimos años 100.000 alumnos abandonaron las escuelas estatales de la provincia de Buenos Aires y optaron por escuelas privadas que ya atienden a uno de cada tres alumnos bonaerenses. Son muchas las familias de pocos recursos que están haciendo grandes sacrificios preocupadas por el futuro de sus hijos. Nuestra incumplida meta de 180 días no tiene nada de ambiciosa, ya que el promedio en los países de la OECD se ubica en 190 días; Corea obliga a 220 días anuales y en América Latina se destaca Costa Rica con 205,
Pero la gran diferencia con Chile se refiere a la extensión de la jornada escolar; nuestra legislación fijo como meta que hacia el 2010 el 30 por ciento de las escuelas serán de jornada extendida, pero esta modesto objetivo está lejos de cumplirse ya que hacia el 2007 de los alumnos que asistían a escuelas primarias estatales apenas el 5,4 por ciento tenia doble escolaridad. Es en esta cuestión donde Chile es un ejemplo, hace años que viene universalizando la jornada escolar extendida, La meta chilena es jornada escolar extendida para todos el año próximo, y a contrario de nuestro caso, la cumplirán porque ya están por encima del 90 por ciento, Esto significa que un niño chileno reciba, con respecto a un argentino, horas adicionales de clase durante todo el ciclo primario equivalente a tres años de nuestro calendario. Con estas diferencias abismales a nadie debe sorprender que Chile avance y nosotros retrocedamos en la arena internacional educativa donde se está jugando el futuro de las naciones en este difícil mundo globalizado.
Una manera de celebrar el Bicentenario del 2010 es propiciar un compromiso de las fuerzas políticas por una nueva meta educativa más ambiciosa, que vaya mas allá de este exiguo calendario escolar que posterga a los más pobres. Esta política de estado tiene que asegurar que hacia el Bicentenario de nuestra independencia en el año 2016, el año lectivo sea en serio de 190 días, y que además la mitad de los alumnos del nivel primario goce de los beneficios de una jornada escolar extendida. Dentro de esta meta tienen que estar incluidos la totalidad de los niños pobres de todo el país; tenemos recursos para financiar esta meta ya que nuestro PBI por habitante no es inferior al chileno. Argentina puede volver a ser la patria latinoamericana de la educación y la igualdad de oportunidades.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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