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Moda

Pasarela Off, diseños bajo tierra

jueves 21 de febrero de 2008, 16:32h
En lo profundo de la capital, por donde corren sus raíces, se ha celebrado la primera edición de Pasarela Off. Sedas, cancanes y satenes han invadido el Metro de Madrid con la moda más atrevida de los jóvenes diseñadores emergentes. Un escenario innovador y urbano. La pasarela, inspirada en un billete de metro, ha servido de trampolín esta semana para nuevos nombres, como Eugenio Loarce, que quiso llevar a escena con "Ánimas" los sepelios de su tierra, La Mancha, igual que Almodóvar en "Todo sobre mi madre".

Esperanza Aguirre y el consejero de Transporte, Manuel Lamela, presenciaron desde primera fila la inauguración del espectáculo, que ha durado tres días y ha acercado la pasarela a la gente de la calle, lejos de IFEMA y de Cibeles, a la que sólo tienen acceso los profesionales y críticos de moda. El vestíbulo de la estación de Chamartín ha visto pasar ante sí las creaciones de los diseñadores Hoet, Laurín 13, Yiyí Gutz, Suite 223, Divina Providencia, Elisa Madina, Lola, Una y Otra, Ojalá, Celina Martín y Vanessa Soria Lima, que se han basado en distintas temáticas, como el Polo Norte, lo marino o lo rústico y natural.

Manuel Fernández, comisario de esta particular pasarela bajo tierra, ha destacado que "el objetivo de esta iniciativa es crear un espacio cada año, donde doce diseñadores tengan la ocasión de dar el salto definitivo al mundo de la moda profesional, a través de sus vanguardistas colecciones, llenas de imaginación y talento".

Mucho lazo
Suite 223, una firma femenina de «prêt à porter» creada por Brianda Maestre y Beatriz Cebrián, presentó una colección creada bajo la premisa de prendas "24 horas", para que las mujeres puedan lucirlas en cualquier momento del día. Lazos de seda, cuellos tableados y cinturas altas potencian la feminidad. Loolah, de Neus Valera y Ana Zaragoza, se decantó por los años 20 y los primeros largometrajes del cine mudo, rostros demacrados y miradas inquietantes. Volúmenes estudiados, volantes, drapeados sinuosos y más lazos… Mientas que Vanesa Soria Lima, en solitario, condujo su colección a la escultura, fusionando arquitectura, moda, pintura y música. Divina

Color


Providencia recuperó el color de Mondrian con un marcado estilo retro, que se inspira sobre todo en la década de los 60; Hoet bebió de la naturaleza, con lanas, vaqueros, guateados y amplias y variadas formas; Yiyi Gutz se sumergió en una casa llena de fantasmas y melancolía, en plan Nicole Kidman versus Amenábar; y Una y Otra, en el mundo marino, "como un pez que quiere ir a la ciudad" y colarse e la sociedad vestido con diseños desenfadados para el hombre, en los que emplea piqué, popelín o plumeti en rojo, turquesa, marrón y beige.

Mestizaje
Para terminar, Ojalá trajo a Madrid unas ideas que nacen entre las os orillas del Estrecho de Gibraltar, mezclando las especias y los colores de las tierras del Norte de África con las formas geométricas y urbanas de una ciudad tan cosmopolita como la capital de España; Elisa Madina vistió a las maniquís de materiales como la lana, el paño y los impermeables ideales para sobrevivir en el Polo Norte; y Celina Martín se volvió loca en una apretada agenda londinense…

Lo dicho, vanguardia, arte, creatividad, buena aguja y paladar, allá donde los teléfonos móviles no tienen cobertura y todos los días nos cruzamos con la legaña pegada y el ánimo sin despertar para ir al trabajo. Una idea de Metro de Madrid que ha sido acogida con mucho éxito entre los ciudadanos, que han tenido la oportunidad de asistir por primera vez en su vida, en muchos de los casos, a un desfile en directo.