Michael Jackson, What else?
viernes 10 de julio de 2009, 20:15h
Como he leído recientemente en una camiseta parafraseando un eslogan publicitario: “El rey del pop hace stop”. Y me pregunto cuándo todos los fastos que están rodeando su muerte empezarán a hacerlo también. Michael Jackson tenía su vida y yo la mía. No teníamos interferencias ni sincronías. De repente, ha muerto. Lo siento por los deudos. Pero tengo que hacer un gran esfuerzo para no leer o escuchar noticias relacionadas con su muerte. Una muerte globalizada cuyo dolor parece haber contagiado a todos los habitantes del planeta. Todos quieren saber más detalles íntimos, más broncas familiares, los múltiples itinerarios del féretro. ¿Alguien ha visto al emperador desnudo? Todos sabemos que este circo forma parte de un cuidado programa mediático con enormes réditos publicitarios. Sin embargo, esta vez es demasiado descarado. Hay un uso tan despiadado de los elementos emocionales típicos: niños de familias modestas de barrios marginales unidos con los jerifaltes de la industria musical y cinematográfica. Todos rozando el paroxismo.
Algunos medios comentaban la mala suerte de Farrah Fawcett de haber fallecido el mismo día en que lo hizo Jackson. Claro, claro, lo malo no es morir lo malo es que coincida con otro. Realmente a veces la prensa consigue no dejarte indiferente. Consigue que empieces a interesarte por la noticia de la muerte del personaje, aunque nunca te hayas comprado un disco de Jackson y sus bailes sólo los hayas visto parodiados en festivales de tu barrio. No podemos decir que sus videoclips y sus temas no formen parte de la cultura de los últimos 30 años pero de ahí a llorar su muerte de forma desconsolada e interesarte por los últimos detalles de su convalecencia creo que hay un trecho.
La verdadera revolución silenciosa se está produciendo individualmente. Se está produciendo al no querer ver, ni escuchar, ni repetir todos los elementos que diariamente nos sirven en la bandeja de entrada de las pantallas. Estas noticias de corta y pega de agencia, repletas de testimonios absolutamente triviales e imágenes amortizadas diariamente. Lamento que alguien muera. Lamento que nos creen burbujas de contenido que estallan en el día salpicando cada avance informativo, cada actualización de periódico en Internet. A nadie le ha importado la persona de Michael Jackson en los últimos diez años, nadie se ha interesado por su ausencia de música y sus miles de pleitos y ahora, como nos lo sirven en bandeja, vamos a devorar al personaje.
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Coordinadora de programas de la Comisión Europea
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