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La tortuga turca

sábado 11 de julio de 2009, 17:51h
Turquía lleva casi cuatro años, desde octubre del 2005, negociando su entrada plena en la Unión Europea (es miembro de la Unión Aduanera desde 1996) pero sólo ha abierto 11 de los 35 capítulos exigidos y cerrado uno (ciencia e investigación). El proceso de adhesión va a paso de tortuga.

Durante la presidencia checa de la UE que terminó en junio, Turquía inició un capitulo (impuestos) después de haber abierto un promedio de dos bajo las otras presidencias. Con la presidencia de Suecia hasta al final del año y la de España en el primer semestre de 2010 – ambos países activos defensores de la entrada de Turquía en la UE, a diferencia de Francia y Alemania que quieren un “partenariado privilegiado” concepto nunca claramente definido y que Turquía rechaza, – hay una oportunidad para acelerar el proceso.

Otra cosa es que Recep Tayyip Erdogan, el Primer Ministro, en el poder desde 2002 cuando su partido islamista Justicia y Desarrollo (AKP) ganó con una victoria aplastante, va a aprovechar la oportunidad. Ha perdido su espíritu reformista, en parte por la oposición a la adhesión de su país en Europa y la oposición en Turquía a sus reformas por la llamada elite secular, al amparo del ideario de Kemal Atatürk, fundador de la República de Turquía en 1923, que se resiste a perder poder.

Las fuerzas armadas, que han intervenido directamente cuatro veces en el proceso democrático del país, aún son guardianes de la constitución (redactada durante su última Junta en 1982 y que hace falta tirar por la ventana y redactar una nueva más acorde con los valores de la UE). Hace falta regalar a la cúpula militar unos ejemplares del excelente libro de Narcis Serra sobre la transición militar en España

Pasé unos días en Estambul el mes pasado para dar una conferencia sobre España y las posibles lecciones para Turquía en su proceso de entrar en la UE. Una lección es que hace falta la unidad entre los partidos políticos turcos como había en España. Encontré mucho pesimismo sobre las negociaciones entre mis amigos turcos y nuevos contactos. Nadie cree que Turquía va a entrar en le UE en 2015, una fecha optimista mencionada cuando abrió sus negociaciones. Muchos piensan que el país necesitará bastante más años para terminar el proceso y, visto desde la perspectiva de hoy y las reticencias de Francia y Alemania, no está nada claro que, una vez terminadas las negociaciones, la puerta a la UE esté abierta o cerrada o que los propios turcos voten ‘si’ a su entrada en un referéndum.

Lo que si está claro son los obstáculos a su entrada, empezando con Chipre, la isla que Turquía invadió en 1974 y dividida desde entonces. Ankara no reconoce al Gobierno greco-chipriota que dirige la parte sur de la isla e impide incluso a los barcos de allí fondear en los puertos turcos y a los aviones aterrizar en los aeropuertos, aunque la parte sur es miembro de la UE desde 2004 (fue un error aceptar a Chipre en la UE sin haber resuelto estos problemas). Y en el norte de la isla ningún país del mundo reconoce a la llamada República Turca del Norte de Chipre.

La UE optó en consecuencia en diciembre de 2006 por no abrir ocho de los capítulos de las negociaciones y podría decantarse por una ruptura completa de las mismas en su cumbre este diciembre si Turquía sigue sin cumplir el Protocolo de Ankara, aunque esta medida drástica es muy poco probable porque necesita una decisión unánime. Erdogan quiere que la UE levante el embargo comercial sobre el norte de Chipre antes de implementar el Protocolo. Mientras tanto hay negociaciones entre los presidentes del norte y del sur para reunificar la isla (rechazado por los grecochipriotas en un referéndum 2004 y aceptado por los turcochipriotas).

Otro obstáculo es la frontera con Armenia que fue cerrada por Turquía en 1993 en apoyo a Azerbaiyán, aliado estrecho de Ankara, cuyo enclave de Nagorny Karabakh sigue ocupado por Armenia. La UE requiere fronteras abiertas. A diferencia del asunto espinoso de Chipre, hay progreso: Turquía y Armenia firmaron en abril una hoja de ruta para normalizar sus relaciones incluyendo la cuestión de la masacre de armenios en 1915 (Turquía no acepta el término genocidio).

Una solución al problema de Chipre desbloqueará ocho capítulos, pero hay otros cinco en el campo de la intregación monetaria y económica que Francia no quiere abrir porque significará aceptar Turquía como miembro de pleno derecho.

Hacen bien Fredrik Reinfeldt, el Primer Ministro sueco, y José Luis Rodríguez Zapatero en contestar a Sarkozy cada vez que abre la boca en contra de Turquía e insinúa que el país no tiene un lugar en Europa. Y Erdogan tiene que recuperar las reformas, a pesar de la oposición afuera y en su propia casa. Los lectores que quieran entrar mas al fondo en el tema tan complejo de Turquía podrían consultar mi nuevo Paper recientemente publicado (en inglés) por el Real Instituto Elcano.*

Hasta ahora todos los países que han abierto y terminado las negociaciones han entrado en la UE, y espero que Turquía no sea la excepción. El principio básico del derecho romano – pacta sunt servanda (hay que respetar los acuerdos) – es parte del patrimonio cultural europeo.

(*) www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/Elcano_in/Zonas_in/DT34-2009
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