www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Nacionalismo: la amenaza perpetua

Enrique Aguilar
x
enrique_aguilarucaeduar/15/15/19/23
miércoles 15 de julio de 2009, 20:29h
Quienquiera haya leído alguna vez las catorce lecciones que integran los Discursos a la nación alemana (1807-1808) de Johann Fichte, se habrá sentido, si es liberal por convicción y temperamento, retrotraído a un mundo en apariencia sido pero que, lamentablemente, todavía goza de buena salud y amenaza dondequiera la convivencia pacífica entre los hombres.

Como enseño historia del pensamiento político, releo cada tanto esas páginas y me cuesta en verdad comprender cómo un modelo de educación enderezado a crear una cultura blindada, sobre la base de la continuidad y la pureza lingüísticas (“más forma la lengua al hombre que el hombre a la lengua”, decía Fichte), pudo haberse granjeado tantos adeptos despertando entusiasmos irredentos. Hay variantes, por cierto. Pero, palabras más, palabras menos, todos los nacionalismos invocan un genio particular (la lengua, la raza, el Volkgeist, un credo religioso o secular...) con el mismo propósito, que es siempre dividir, excluir y, a la postre, imponer.

De ahí el odio al extranjero que, como escribía Fichte, es siempre “el amable silfo…, la abeja que, hábil e industriosa, saquea la miel”. Crear una colectividad única, incontaminada, vivificada por un solo interés, es un sueño que merece ser alimentado por aquel sentimiento. En otros términos, ¿cómo salvar la nación en su identidad excluyente sino mediante el rechazo a la vida artificial que vivimos cuando hablamos un idioma ajeno o asimilamos costumbres y maneras?

Muchos autores han intentado explicar este fenómeno. Karl Popper, por ejemplo, en La sociedad abierta y sus enemigos, escribió: “... El nacionalismo halaga nuestros instintos tribales, nuestras pasiones y prejuicios, y nuestro nostálgico deseo de vernos librados de la tensión de la responsabilidad individual que procura reemplazar por la responsabilidad colectiva o de grupo.” Es una explicación atendible, entre otras, que nos debe mantener alertas. Porque el nacionalismo acecha y está visto que a veces puede más que el sentido de la libertad y la responsabilidad individual.

Enrique Aguilar

Politólogo

ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios