El avión de Mohamed VI
EL IMPARCIAL
jueves 16 de julio de 2009, 01:38h
La trágica muerte de la joven marroquí Dalilah y de su pequeño Rayan en un corto espacio de tiempo ha supuesto un enorme mazazo para su familia. Que un joven de apenas veinte años tenga que enterrar a su mujer y a su hijo recién nacido en un intervalo de semanas es dramático. Como no podía ser de otra manera, las autoridades españolas se han volcado con los familiares, poniéndose a su disposición. Puede afirmarse sin duda alguna que la práctica totalidad de los españoles se han sentido consternados con este terrible suceso.
Con todo, no es menos fatídico el destino final que muchas veces padecen quienes desde Marruecos arriesgan su vida -perdiéndola en muchas ocasiones- embarcándose en un viaje en patera que les lleve a España. Sobre esas víctimas, demasiadas ya, no se pronuncia el monarca alauí, Mohamed VI. Sí lo ha hecho, en cambio, a propósito de la muerte del pequeño Rayan, fletando un avión militar para que trasladase sus restos a Marruecos. Y no es que sea criticable un gesto que, tomado en consideración de manera independiente, merece el mayor de los respetos; todo lo contrario. Lo chocante es que desde Rabat se viertan insinuaciones de dudoso gusto sobre la muerte de Dalilah y su hijo y, en cambio, nada se diga de la penosa situación que obliga a miles de jóvenes marroquíes a abandonar su tierra, faltos de toda esperanza. Sensibilidad, si, pero erga omnes.