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optimiza sus motores

La movilidad sin emisiones de Mercedes

jueves 16 de julio de 2009, 12:26h
Los motores diésel y de gasolina seguirán siendo durante mucho tiempo la espina dorsal de la movilidad: tanto en el tráfico individual con turismos como en el transporte de mercancías sobre furgonetas y camiones. Por este motivo, la primera tarea dentro del programa de acción *Hacia una movilidad sin emisiones* de Mercedes-Benz consiste en optimizar los vehículos con motor de combustión.
Mercedes-Benz apuesta, por un lado, por motores avanzados, entre los que se encuentran los nuevos grupos diésel de cuatro cilindros y la generación más reciente de propulsores con inyección directa de gasolina. A esto se añade el paquete BlueEFFICIENCY, que agrupa todas las demás posibilidades de ahorrar combustible y reducir las emisiones de los vehículos. El paquete de medidas BlueEFFICIENCY, definido a la medida para cada serie de modelos, abarca desde la construcción ligera y el optimizado aerodinámico hasta una gestión energética inteligente, basada por ejemplo en la electrificación de los grupos auxiliares, y la función de parada y arranque ECO que se ofrece ya en la Clase A y la Clase B.

En suma, este paquete de tecnología permite ahorrar hasta un 12% de combustible. La estrategia BlueEFFICIENCY se está ampliando sistemáticamente a todas las series de turismos, desde la Clase A hasta la Clase S. Mercedes-Benz ofrece ya 58 modelos BlueEFFICIENCY. En 2010, la flota de automóviles Mercedes especialmente eficientes y limpios se incrementará con 18 modelos BlueEFFICIENCY adicionales, hasta un total de 76.

Durante el desarrollo de las generaciones más recientes de motores, los ingenieros de Mercedes se plantearon una meta clara: hacer los motores diésel tan limpios como un motor de gasolina y los motores de gasolina tan económicos como un diésel. Al mismo tiempo, estos propulsores especialmente económicos debían brindar el elevado nivel de prestaciones que se espera de un automóvil con la estrella de Mercedes. Estos objetivos se han logrado plenamente.

La inyección directa de gasolina con chorro de inyección guiado (spray-guided combustion) de segunda generación hace disminuir claramente el consumo, en un 10% aproximadamente, al mismo tiempo que aumenta la potencia. Mercedes-Benz fue en 2006 el primer fabricante de automóviles que introdujo esta tecnología con la presentación del CLS 350 CGI, considerado un hito de la técnica por su bajo consumo de combustible. En los nuevos motores de gasolina de inyección directa con cuatro cilindros, los ingenieros apuestan además por una reducción de la cilindrada _un principio denominado downsizing_ en combinación con la incorporación de un turbocompresor. El resultado: un ahorro adicional de combustible, unido a un aumento de la potencia y de la compatibilidad medioambiental.

Un ejemplo muy significativo de esta filosofía es el motor de cuatro cilindros con 1,8 litros del E 200 CGI BlueEFFICIENCY y el E 250 CGI BlueEFFICIENCY: ambos modelos desarrollan más potencia y un par motor más elevado que los motores atmosféricos V6 de mayor cilindrada de las generaciones anteriores y precisan al mismo tiempo hasta 20% menos combustible, por lo que también disminuyen las emisiones de CO2. El importante ahorro de combustible del motor de gasolina de inyección directa se debe al principio de carga estratificada (mezcla pobre). El motor opera con una relación de compresión elevada y con alto exceso de aire, con el fin de mantener reducido el consumo. Para ello, el combustible se inyecta relativamente tarde en el aire comprimido en los cilindros. El nuevo procedimiento de combustión mejora también la suavidad de marcha y las emisiones del motor. Las emisiones brutas de hidrocarburos disminuyen a menos de la mitad durante la fase de calentamiento.

Dentro de la gama de turismos diésel, el E 250 CDI BlueEFFICIENCY revela las posibilidades de ahorro que encierra la combinación de tecnología moderna de motores y medidas precisas BlueEFFICIENCY. El cuatro cilindros alcanza una potencia de 204 CV y un par motor de 500 Nm, esto es, el nivel de prestaciones usual de los motores diésel V6 con cilindrada mucho mayor; al mismo tiempo, se contenta con un 23% menos de combustible que su antecesor: tan solo 5,3 litros cada 100 kilómetros (emisiones de CO2: 139 g por kilómetro).