www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

entre tradición y modernidad extremas

Los secretos de Pekín de la mano de un español residente en la ciudad colosal

domingo 19 de julio de 2009, 15:24h
Pekín, centro absoluto del gigante chino, es una ciudad con 17 millones de personas que tienen que superar la contradicción entre tradición imperial y modernidad capitalista. La capital que albergó los Juegos Olímpicos de 2008 es un críptico universo que representa un destino idóneo para cambiar de vida para muchos occidentales. El Imparcial descubre los secretos de esta misteriosa ciudad gracias a un español residente en la ciudad colosal.

Pekín es el símbolo del socialismo chino de reciente implantación. La ciudad tiene una población de 17 millones de personas y sus habitantes pertenecen a cuatro etnias diferentes (Han que representa el 91 por ciento de la población, Manchúes, Hui y Mongoles). Ha sido escenario de enfrentamientos históricos como los de Tiananmen en 1976 y en 1989 o de los Juegos Olímpicos.

Este enclave es uno de los más misteriosos y antagónicos respecto a la cultura occidental, y la dificultad que entraña conocer las costumbres de sus habitantes y el idioma hacen que el viajero se lo piense dos veces antes de aventurarse y comenzar una nueva vida allí.

A pesar de todas las barreras psicológicas, Julián Herránz decidió cambiar su vida hace tres años, dejar su Córdoba natal y volar durante veinte horas hasta llegar a Pekín. Julián tenía como objetivo realizar un curso de chino, que duraba un mes, y volverse al finalizar, pero eran tantas las diferencias que observó que se quedó hipnotizado del encanto de la capital china.

Julián acude a la Universidad de Pekín para avanzar en sus estudios de chino (se oferta una carrera de cuatro años del idioma), gracias a una ayuda que le proporciona la Fundación ICO.

Este estudiante español superó su miedo a ir a una ciudad con tantas complicaciones de adaptación gracias a tener un básico conocimiento de chino y un contacto que vivía en Pekín, lo cual le hizo las cosas mucho más fáciles, ya que, según nos explica, los trabajadores no hablan inglés, sólo en el ámbito universitario y en empresas multinacionales.

Un estudio publicado recientemente indica que sólo el 8% de los hoteles en China cuentan con personal que hable inglés; aunque Julián explica que para un extranjero es más fácil de lo que parece establecerse, ya que Pekín cuenta con casi un millón de extranjeros, por lo que la situación se hace más agradable si se rodea de personas foráneas.

Una de las tareas principales nada más llegar es buscar piso. Julián lo encontró rápidamente (en tres días) gracias a Internet, a sitios web en pekinés, y a los estudiantes chinos que fue conociendo. En esa casa contaba con comodidades como teléfono, conexión a la Red y un conserje que se ocupaba de arreglar los desperfectos del piso cuando era necesario con eficacia.

Su método de transporte principal es el metro, ya que Pekín tiene 8 líneas y una que conecta el Aeropuerto Internacional de Pekín con el centro de la ciudad (un par de semanas antes del inicio de los Juegos Olímpicos, se abrieron tres nuevas líneas), aunque también usa la bicicleta. Desplazarse en coche resulta imposible a las 5 o las 6 de la tarde, en la hora punta. Además, nos comenta que se están saturando las carreteras de coches, ya que China está aumentando su cifra de ventas de automóviles exponencialmente (un 48 por ciento el mes pasado).

La censura es muy notable. Tiene la sensación de que la información que llega a la población no es ni mucho menos todo lo que ocurre. Nos explica que Internet tiene muchas restricciones, como la que limita el uso de Youtube o por ejemplo si se escribe “Dalai Lama” en Google, no se obtiene ningún resultado y la conexión se pierde durante cinco minutos.

Uno de los problemas que ha sufrido Julián en relación con el gobierno chino fue el visado. Durante los Juegos Olímpicos, los extranjeros que estaban en el país vieron como su permiso de estancia se reducía de 6 meses a 30 días, por lo que trabajadores que llevaban allí cuatro años tuvieron que salir de China y volver a solicitar el visado desde sus países de origen. A pesar de este inconveniente, hoy tiene un visado por seis meses, como todo estudiante o turista.

Una de las diferencias más grandes que ha encontrado es el horario laboral. Mientras que en empresas multinacionales u oficinas el horario es de 8 de la mañana a 5 de la tarde, en los comercios y fábricas chinas el horario es “todas las horas menos las de sueño”. De hecho, es habitual que los trabajadores duerman en espacios habilitados dentro de la empresa, para después seguir trabajando sin perder tiempo. Esto recuerda a la mujer que se ha hecho famosa por dormir en el baño de su fábrica para protestar por los altos precios de la vivienda en el país.

Julián describe a los chinos como individualistas. Si su trabajo y economía les va bien, comenta, no les preocupa nada exterior a su casa, ni la política. Además, en relación con la dificultad para expresar sus sentimientos, destaca que “para decir una cosa, los chinos prefieren dar un rodeo con el fin de que adivines lo que quieren decir, no van directamente”, y les choca la actitud de los extranjeros.

Respecto a los últimos enfrentamientos con más de 160 muertos en Urumqi (provincia de Xinjiang, al noroeste del país), Julián explica que es una zona que se ha quedado atrás en el crecimiento económico. No reciben tantas ayudas de Pekín como otra regiones, y además quieren la independencia, con religión e idioma diferentes. También nos cuenta que los chinos (de la etnia mayoritaria Han) ven a los uigures como gente violenta, mentirosa, que roba y viola; los chinos tienen prejuicios, y explica que siempre que existan minorías en china, habrá conflicto.

Este cordobés nos comenta el fenómeno de los nuevos ricos, personas que al abrirse el mercado chino al mundo han conseguido una riqueza muy notable. Esto ha provocado que una parte de la población critique a los nuevos ricos, considerándoles materialistas y superficiales; y otra parte de la población está buscando fervientemente hacerse rico. Desde que Deng Xiaoping decretó el fin del comunismo con la frase “ser rico es glorioso”, la sociedad china no ha podido adaptarse a los nuevos aires.

Julián acaba el retrato de la capital china expresando su deseo de permanecer allí mucho tiempo para seguir descubriendo ese mundo tan particular, y seguir viendo en posición privilegiada los vertiginosos cambios que se producen en la sociedad china, que se está transformando con el lastre de las estructuras más arcaicas todavía presentes.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios