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Moratinos descubre Gibraltar

miércoles 22 de julio de 2009, 00:32h
Es mucho más lo que une a España e Inglaterra de lo que las separa. Ambos países tienen un gran número de intereses comunes y asuntos de gran calado sobre los que tratar. Precisamente por eso, extraña el viaje de Miguel Angel Moratinos a Gibraltar. No es tan grave el hecho de la visita en sí como la inconsistencia de la agenda que llevaba el titular de Exteriores español. Por la trascendencia que tiene llevarse bien con el Reino Unido, España ha mantenido sus legítimas reivindicaciones sobre el Peñón en un discreto segundo plano: una decisión razonable. Así había sido en anteriores gobiernos, con altibajos puntuales y justificados en la habitual línea de firmeza española.

Y no será porque la lista de reconvenciones sea corta. Antes al contrario: Gibraltar es un paraíso fiscal donde el blanqueo de dinero está a la orden del día, promueve algunos desarrollos urbanísticos más que cuestionables y en sus aguas se vierten impunemente toda clase de residuos contaminantes. Además, su permisividad con actividades de contrabando y opacidad fiscal es palmaria; y en lo que se refiere a su privilegiada relación con Bruselas, cabe recordar que Gibraltar está fuera de la unión aduanera de la UE, excluido de la Política Agraria Común (PAC) y de la armonización del IVA y, para colmo, no destina ninguna parte de los ingresos de aduanas a la UE. De fondo, subyacen asuntos como la reclamación de la soberanía de los terrenos donde se asienta el aeropuerto y la imposibilidad de que ningún español pueda adquirir propiedad alguna en Gibraltar, a diferencia de los gibraltareños (empezando por el señor Caruana), cuyos derechos en suelo español son plenos.

Sentados estos hechos, que no constituyen la mejor carta de presentación, es razonable que funcionarios españoles, británicos y gibraltareños hablen y negocien de temas comunes que pueden contribuir a solucionar contenciosos y a buscar objetivos que contribuyan al desarrollo de toda la bahía de Algeciras y su hinterland. Ello interesa a todos. Sobre todo a los “llanitos”. Estos deben hacer un esfuerzo por reconciliarse con la realidad actual, en lugar de dar voces como el enano de la venta, para luego correr a refugiarse tras el gigante británico. Entre otras cosas, porque el Imperio Británico pasó hace ya mucho tiempo e Inglaterra no es lo que era. Y la España de hoy, tampoco. Porque ha dejado muy lejos aquel país atrasado y autocrático de hace sesenta años, para convertirse en una democracia bien asentada y avanzada, la octava o décima potencia económica del planeta. Los “llanitos” deberían entender que no existe off-shore que pueda durar y prosperar, no ya contra, sino sin contar con la colaboración y comprensión del main-land.

Por ahora, y para este negociado, se bastan y se sobran funcionarios y especialistas de cierto rango y nivel. Como ha advertido en estas páginas nuestro colaborador, el Profesor Sánchez Mantero, gran conocedor del tema, “la presencia de Moratinos en Gibraltar es una concesión innecesaria que puede ser mal interpretada. Resérvese, pues, al Ministro para reclamar la soberanía, no para las cuestiones de buena vecindad”.
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