Moratinos en Venezuela
martes 28 de julio de 2009, 01:00h
El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, llegó a Caracas (Venezuela), acompañado por un séquito de empresarios del sector energético, bancario, naval y ferroviario español, para reforzar los lazos económicos con el gobierno del mandatario, Hugo Chávez, a fin de poder resguardar los intereses españoles en el país suramericano, que actualmente se encuentran en situación de riesgo.
Tras la venta forzada de la filial venezolana del Banco Santander, España observa con cierta inquietud los pasos de Chávez en el sistema financiero venezolano que, en los últimos meses, ha llevado a cabo una política de expropiación y nacionalización de empresas extranjeras que no ha dejado indiferente al Estado español que posee capitales de gran valor estratégico en la cuna del “Socialismo del siglo XXI”.
Con esta visita, Moratinos pretende restablecer la confianza entre la administración chavista y los inversionistas españoles quienes, no en vano, muestran cierto recelo en expandir su línea de negocios en ese país, debido a la inestabilidad que genera las posturas hostiles de Hugo Chávez, en lo que se refiere a la economía de libre mercado. Sin embargo, dudamos que el ministro sea la persona más idónea para cumplir dicho objetivo, ya que no ha contribuido a beneficiar la imagen de España fuera de sus fronteras, sino que todo lo contrario. Su manejo ineficaz y desacertado de la diplomacia, han dejado en entredicho, en numerosas ocasiones, a la política exterior española. De hecho, la política española en América lleva tiempo encerrada en un error estratégico de bulto: de nada ha servido halagar y obsequiar a líderes populistas, como Chávez, Correa y Morales, dedicados a ensayar una via plebiscitaria para un modelo autoritario progresivamente anti-democrático. No es una política decente para España y tampoco es conveniente, como se viene comprobando desde hace tiempo. España debía liderar en la Unión Europea una defensa firme de la democracia en América –que es además la mejor forma de salvaguardar sus intereses- hoy día mucho más amenazada por el populismo autoritario que por el golpismo militar de otrora.
Esperemos que en esta oportunidad, Miguel Ángel Moratinos asuma una posición firme y representativa con respecto al capital que España se está jugando en Venezuela, porque la experiencia del Banco Santander nos demuestra la bipolaridad, por no decir, la doble cara, del gobernante más controvertido e incendiario de América Latina, que ha demostrado grandes dotes para cambiar tan rápido de discurso como de “uniforme”.