Un buen futuro para la agroindustria argentina
miércoles 12 de agosto de 2009, 19:27h
Ya existen varios indicios que evidencian que el mundo desarrollado comienza lentamente a avanzar por el sendero de la recuperación de la actividad económica, aunque es posible que el desempleo en las naciones industrializadas tienda a agravarse aun más en el próximo año. Pero el dato positivo es que, tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario han revisto al alza sus pronósticos económicos anteriores; el FMI afirma ahora que aminora la fuerza de la contracción económica y ya se perfila una recuperación, aunque la espera “débil”. Es así como prevé que Estados Unidos pasaría de una recesión del 2,6 por ciento del PBI este año a una expansión del 0,8 el año próximo, Japón pasaría de una caída del 6 por ciento a un crecimiento del 1,7, mientras que la zona del euro seguiría en recesión el año próximo pero seria mucho menor (0,3 por ciento contra una caída del 4,8 por ciento este año). Pero es importante destacar que esta recesión si bien es global, no ha podido anular el crecimiento de las grandes economías emergentes. Asia, África y Medio Oriente no están en recesión y crecerán aun mas el año próximo, mientras que se espera que America Latina supere ya en el 2010 la caída de este año, principalmente México que se estima crecerá el año próximo un 3 por ciento (este año el PBI mexicano caerá un 7 por ciento). La gran estrella seguirá siendo China que este año crecerá 7,5 por ciento y 8,5 el año próximo, mientras que India crecerá 5,4 por ciento este año y mas del 6 durante el 2010.
Cuando se mira la crisis mundial desde Argentina se aprecia la gravedad de la misma, ya que es la más grande desde la Gran Depresión de la década del treinta del siglo XX. Pero existe una importante diferencia entre estos dos procesos recesivos que es crucial para nosotros, ya que la depresión del siglo pasado afecto drásticamente los mercados europeos particularmente al Reino Unido, que era entonces por muy lejos el principal mercado para nuestras exportaciones de alimentos (léase carne vacuna). Pero hoy el mundo globalizado es muy distinto al vigente antes de la Segunda Guerra Mundial, ya que los países emergentes que no están en recesión, representan alrededor de la mitad del PBI mundial y son actores de creciente importancia en el comercio internacional. Pero además, en estos mercados emergentes y donde mejora constantemente el nivel de vida de la población, habitan siete de cada diez habitantes de este planeta, lo cual asegura que la demanda por mas y mejores alimentos seguirá trepando con firmeza en el futuro. Por esta razón es razonable prever que la demanda por productos agroindustriales, donde radica una de las principales ventajas comparativas de Argentina, seguirá creciendo en los próximos años. Esta tendencia mundial favorable es propicia para la modernización y expansión de la actividad exportadora agroindustrial, que ya aporta casi dos de cada tres dólares ganados por las exportaciones y emplea a más de un trabajador cada tres en nuestro país. Avanzar por el sendero de una oferta creciente alimenticia no solo en volúmenes sino también con mayores niveles de industrialización exige una nueva política económica que no desaliente el esfuerzo de los productores, muchos de ellos radicados en zonas geográficas alejadas de los grandes centros urbanos. Esta onda larga de crecimiento económico, impulsada por las grandes naciones emergentes, es propicia para que Argentina supere la etapa de la alta concentración poblacional alrededor del puerto de Buenos Aires y comience a crecer desde el postergado interior de la Nación.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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