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Fuera crucifijos

domingo 16 de agosto de 2009, 18:33h
Andalucía, en, 2006, y Castilla y León, el pasado año, fueron los tubos de ensayo con los que el ejecutivo socialista jugó para ver si salía adelante el experimento de la retirada de todas las figuras religiosas de los centros educativos públicos y concertados. Nuestro “bendito” Zapatero en pleno mes de agosto, domingo 9 víspera de la festividad de san Lorenzo, que fue asado vivo en una parrilla, nos ha metido de clavo las particularidades de la nueva reforma de la ley de Libertad Religiosa con la que, según su ministro de Justicia, Francisco Caamaño, “no se trata de limitar el debate a que los crucifijos y belenes se retiren o no de los colegios públicos y concertados, sino de reconocer la laicidad del Estado y la separación de funciones de la Iglesia”.

Menos mal, y lo digo con toda la sorna posible, que el ministro Caamaño no pretende obligar a los niños se quiten el crucifijo que lleven colgado al pecho y que las madres todas las mañanas al mismo tiempo que ayudan a vestirse a los niños para ir al cole, les ayuden también a quitarse el crucifijo. ”El objetivo de esta ley no es evitar que "un alumno lleve un pequeño crucifijo", aunque Camaño muy listo él ha matizado: "todos sabemos que porque uno tenga una conciencia muy moderna y muy libre, eso no va a permitir a un niño, probablemente, ir desnudo al colegio y que diga que lo hace por su libertad de conciencia”. ¡Ole Caamaño!.

En cuanto a los comedores escolares, el gobierno pretende regular que los niños de religión musulmana o judía puedan "comer de manera distinta" si así lo desean. “Yo no le puedo dar de comer distinto que a los demás-según Caamaño-porque éste es un servicio público para todos, pero al menos le puedo permitir bajo la responsabilidad de sus padres que traiga su propia comida y que se siente en el comedor escolar”.

El “bendito” Zapatero y todo su sanedrín, nos dicen continuamente que la sociedad española “ha evolucionado muchísimo en materia de sensibilidad religiosa”.Ya lo hemos visto recientemente con el atentado sufrido por la parroquia de Majadahonda y las pintadas en veinte templos de Barcelona. Ha evolucionado tanto que, volvemos a recordar, uno de los monaguillos de Moncloa escribió: “la Iglesia que mejor ilumina es la que mejor arde”.

El caso es que nos retiran los crucifijos y los belenes de las escuelas. Que a nuestros niños, con esta política de laicidad perfectamente planificada desde hace años, se les va a obligar a olvidar sus orígenes cristianos, por lo que invito a padres y abuelos que hagan todo lo posible para que sus hijos no olviden. Nosotros, los mayores cristianos, seremos los responsables si eso ocurre, y que este año en el belén que monten en sus casas y en sus colegios, si todavía llegan a tiempo, coloquen la figura del ángel que anuncia “Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad, con la cara de Zapatero, por aquello de la “alianza de la civilizaciones”.
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