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¡A Berlusconi no se le critica!

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 16 de agosto de 2009, 19:00h
Entre tantos aspectos, las dictaduras se caracterizan por el monopolio de los medios de comunicación, por la ausencia de la libertad de información, por silenciar las voces contrarias y, finalmente, por la manipulación de las noticias. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, parece anhelar este estatus, atacando, en los últimos días, a los periódicos críticos con su gestión política y a la RAI, la televisión pública estatal, culpable de ser “la única televisión pública que siempre está contra el Gobierno”. El Cavaliere parece nervioso y preocupado por los ataques que sufre y por eso, considera necesario recurrir a una estrategia silenciadora de comunicación agresiva en contra de los “delincuentes” que le cuestionan. No importa que una sea hasta su propia hija Bárbara. No, el objetivo es manipular la información, cubrir con silencio y noticias frívolas la actualidad política italiana y la grave crisis económica. Resulta curioso que sólo 3 italianos de 10 conozcan de sus escándalos sexuales (más populares en la opinión pública internacional) ya que la única información que reciben es la de las televisiones que él controla y que, sistemáticamente, omiten tratar los asuntos incómodos por su Gobierno y su gobernante.

Berlusconi pide a los medios italianos que no le hagan más preguntas espinosas, que no traten los aspectos negativos de su gestión política, que no informen de la recesión económica, de las dificultades cotidianas de la mayoría de los italianos. ¡Hablar de eso es “antipatriótico”! Mejor relatar su mundo imaginario, una especie de “Alicia en el país de las maravillas”, vaciando la realidad de contenido e incapacitando la distinción entre apariencia y sustancia. Quiere que se piense que “Italia va bien”, a pesar de la crisis, de la pérdida de credibilidad internacional (esta semana el Daily Monitor ugandés, el Zimbabwe Telegraph, el neocelandés Timaru Herald y el Guatemala Times bromeaban sobre Italia), de los insultos contra la libertad de prensa, de las presuntas prostitutas nombradas Ministros, de los Ministros prostituidos, de las inmunidades e impunidades varias, de los ataques constantes al Estado de Derecho y a la magistratura. Si, quiere que la información se convierta en un “cuento mediático de sus gestas”, fábulas que adulen a nuestro héroe y lisonjeen sus victorias, una retórica mitológica a base de mentiras y tonterías, que elimine cualquier pensamiento critico sobre este mundo maravilloso del que él es el creador. No más preguntas sobre sus “mentiras públicas”, su conducta que avergüenza hasta a su familia, sobre el conflicto de intereses, sobre el monopolio de los medios de comunicación. No, nos invita a vivir en una nueva era: el fabuloso mundo de Silvio, un mundo tan imaginario como hipócrita, donde la realidad supera la ficción. Mientras “todas las mujeres conducen a Roma”, no importa que el país se vaya al…garete. Pero eso, ¿nos lo decía en su libro “L’Italia che ho in mente”?

Y, ¿cómo es que ahora ataca a la prensa al estilo de su modelo y querido amigo Putin? Simple, en un país donde el Parlamento está en sus manos, la oposición es un poltergeists, ausente y evanescente, la prensa podría representar el único obstáculo a su diseño político-criminal, informando la gente y animando el espíritu crítico. El lobo pierde el pelo, pero no el vicio: después del “editto búlgaro” de 2002 (expulsión inmediata de Enzo Biagi, Santoro y Luttazzi de la RAI), esta vez sus palabras han sonado a un “diktat soviético”: ¿otro nostálgico de Stalin o desea crear un régimen dictatorial ad personam? La información y, sobre todo, el servicio público –que está convirtiéndose en un servicio púbico por la presencia de vedette y mujeres de su harén- tiene el deber de informar, divulgar cualquier tipo de noticia, grata o menos al gobierno. Resulta absurdo pedir una información aséptica, que “no ataque ni el gobierno ni la oposición”: eso equivaldría a una censura ilógica e intolerante. A contrario, los medios de comunicación deben explicar la realidad y contar la verdad. ¿Es la RAI la única TV pública a criticar un Gobierno? Pues, le gustaría a Tony Blair que fuera así, ya que la BBC denunció ásperamente a su gobierno respecto a la guerra de Irak.

Su proyecto de construir una dictadura “pasiva y silenciosa” sigue en marcha. Los medios de comunicación, con sus tres funciones de formar, informar y entretener, deben seguir sus líneas maestras: dejar de informar si esto va en contra de sus intereses; formar si, pero a un ejercito de vedettes, seres amorfos, que crean que el plural de dedo sea mano o que el Darfur “sea un sistema de comida rápida”; y entretener, bueno por eso “per fortuna che Silvio c’è” como recita su eslogan musical. Sin embargo, se espera que estos ataques a la prensa, carentes de estilos y lógica, sirvan a despertar las conciencias cívicas de los italianos. Pero, ¿no será ya demasiado tarde?

¡Ah! ¡Cuidado que está de nuevo en Villa Certosa!

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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