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Mi amigo Carlos

domingo 23 de agosto de 2009, 21:29h
Ayer domingo día 23 cumplió la edad de jubilación. Carlos Amigo, Cardenal Arzobispo de Sevilla tiene ya 75 años y ha enviado al Papa la carta de renuncia y está a la espera de lo que Benedicto XVI decida sobre su futuro inmediato, que bien podría concretarse en una pronta aceptación de esa renuncia o la prolongación, por unos meses, de su encargo pastoral en la capital andaluza o bien destinos fuera de la misma, incluso en el Vaticano.

En cualquier caso, Carlos Amigo, franciscano y excelente pastor, pese a quien pese, podrá estar presente en un futuro cónclave si éste se convocase antes de que él cumpliera los ochenta años. Me consta, nos consta a todos los periodistas que estuvimos presentes como informadores en el pasado cónclave, que Carlos Amigo jugó un importante papel durante la Sede Vacante y que aunó muchas voluntades y tendió bastantes puentes con la Iglesia Iberoamericana. Hay quien ha juzgado su papel en ese importante momento de la Iglesia como “frívolo”, porque siempre supo estar cerca de los medios de comunicación y, repito pese a quien pese, el todavía Arzobispo de Sevilla estuvo muy atento al rol que jugaban esos medios en esos delicados momentos, en los que se pasaba de un papado mediático a otro con características muy diferentes.

Don Carlos Amigo hace y ha hecho valer siempre su apellido. Ha sido “amigo” de todos y nunca se ha molestado por situaciones complicadas respecto a su persona. Es más, en unas recientes declaraciones al Diario de Sevilla, cuando se le han querido buscar diferencias con su sucesor, el Arzobispo Coadjutor, Monseñor Asenjo, el Cardenal Amigo ha dicho que “las relaciones son óptimas desde hace muchos años, cuando coincidimos en la Conferencia Episcopal, él como secretario y yo como miembro de la Permanente. Fue una alegría, una satisfacción, que fuera designado para sucederme. Conoce perfectamente a la Iglesia Española y a la de Andalucía. Si hubiéramos buscado un perfil ideal para la Archidiócesis de Sevilla, sin duda yo me hubiera inclinado por Juan José Asenjo”.

Hace unos meses en esta misma sección de OPINIÓN de EL IMPARCIAL escribí que “Don Carlos había encontrado un Amigo en la persona de Asenjo”. Hoy sigo manteniendo lo que escribí entonces, porque Juan José Asenjo es una de las mejores personas que conozco dentro de la Iglesia española y su designación para suceder a Amigo fue un gran acierto.

De cualquier forma vamos a echar de menos a Don Carlos en Sevilla y en el Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, donde seguro ya se le está buscando sucesor, y no me extrañaría que ya algunos estén trabajando en la persona de Braulio Rodríguez, Arzobispo Primado de Toledo para tan importante responsabilidad dentro de la Conferencia Episcopal.

Un verano que se nos puede llenar de noticias si se confirma el nombramiento de don Ricardo Blázquez para el Arzobispado de Oviedo, con el que la Iglesia volvería a acertar, pues Blázquez, a pesar de algunos, “tiene todavía mucho recorrido”. Ahí están y les invito a leerlas, sus últimas palabras con motivo de loa festividad de la Virgen de Begoña.

Don Carlos, repito, le vamos a echar mucho de menos sobre todo cuando dice palabras tan acertadas como éstas: “Las personas que dicen “somos el progreso” me parecen un poco ridículas. A lo mejor es preferible ser conservador en unas cosas y avanzado en otras, o mejor estar acorde al momento que te toca vivir. Pero no me desagrada que me llamen progresista. Aunque yo soy más clásico que un cuarteto de cuerda de Haydn”.

Gracias por todo, Don Carlos “Amigo”.
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