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biografía

Infatigable trabajador por la democracia y los Derechos Humanos

jueves 27 de agosto de 2009, 11:24h
Joaquín Ruiz-Giménez Cortés, catedrático emérito, ex presidente del Comité Español de UNICEF, ex ministro y ex Defensor del Pueblo, nació el 2 de agosto de 1913 en la finca paterna de La Berzosa, en el término municipal de Hoyo de Manzanares (Madrid). Es una de las personalidades que de modo más relevante ha contribuido a la realización de la democracia en España y a la implantación y el fortalecimiento de los derechos humanos.
Joaquín Ruiz-Giménez Cortés, catedrático emérito, ex presidente del Comité Español de UNICEF, ex ministro y ex Defensor del Pueblo, nació el 2 de agosto de 1913 en la finca paterna de La Berzosa, en el término municipal de Hoyo de Manzanares (Madrid). Es una de las personalidades que de modo más relevante ha contribuido a la realización de la democracia en España y a la implantación y el fortalecimiento de los derechos humanos.

Hijo del que fuera ministro de Gobernación y de Instrucción Pública, además de alcalde de Madrid en tres ocasiones, Joaquín Ruiz-Giménez estudió el Bachillerato en el Instituto Nacional de Enseñanza Media Cardenal Cisneros y luego pasó un año en el colegio de los PP Agustinos de El Escorial.

En 1931 se matriculó en Derecho en la Universidad Central de San Bernardo, en Madrid. Mientras cursaba esta carrera fue elegido secretario general de la Confederación Nacional de Estudiantes Católicos. Doctor en Derecho, en 1934 inició la carrera de Filosofía y Letras, que interrumpió en 1936 por la Guerra Civil. Con anterioridad, en 1935, fue profesor ayudante en la Cátedra de Derecho Internacional, de la que era titular Yanguas Messías.

Fue detenido varias veces al inicio de la contienda junto a sus hermanos José y Enrique. Pasó de la checa de la calle Fomento a la cárcel Modelo de Madrid. Finalmente consiguieron la libertad. Joaquín se refugió en la Embajada de Panamá en junio de 1937. Como asilado fue trasladado a Valencia, donde embarcó con destino a Marsella. Volvió a España por Irún y se incorporó al bando Nacional como oficial del Cuerpo de Ingenieros, en la Sección de Transmisiones, y prestó servicios en los frentes de Segovia, Teruel y Maestrazgo.

Terminada la guerra, viajó en mayo de 1939 a América para asistir en Lima al II Congreso Iberoamericano de Estudiantes Católicos. Dos meses después estuvo en Nueva York como delegado de España en el Congreso de "Pax Romana" (organización de universitarios católicos), donde fue elegido presidente de "Pax Romana" para España. Con el tiempo ostentaría la Presidencia mundial de esa entidad (1966-71).

Tras la Guerra Civil fue nombrado concejal del Ayuntamiento de Madrid y también ejerció la docencia como ayudante del profesor Puigdollers en la cátedra de Filosofía del Derecho y de Derecho Natural. En 1942 ganó la oposición para una plaza de profesor adjunto de dicho departamento en la Universidad de Madrid. Y en marzo de 1944, también por oposición, obtuvo con el número uno la plaza de catedrático de Filosofía del Derecho y se dedicó a impartir clases en la Universidad de Sevilla.

En 1945 fue uno de los encargados de redactar el Fuero de los Españoles, junto con Alberto Martín Artajo. En 1946 se remodeló el Consejo de la Hispanidad, que pasó a denominarse Instituto de Cultura Hispánica y dirigió por encargo del ministro de Exteriores Alberto Martín Artajo.

En 1947, designado profesor encargado de la cátedra de Relaciones Iglesia-Estado de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de Madrid, pasó de Sevilla a ésta en comisión de servicios.

Poco tiempo estuvo al frente del Instituto de Cultura Hispánica, pues el 8 de agosto de 1948 se convirtió en embajador ante la Santa Sede. Su principal actividad al frente de la representación diplomática fue la preparación del Concordato, labor que interrumpió al ser nombrado ministro de Eduación Nacional el 16 de julio de 1951.

Desde esta Cartera intentó una reforma interna del sistema, buscando liberalizar la mayor parte de los distintos estamentos del ámbito educativo, y repuso en sus puestos a cientos de maestros nacionales y profesores de instituto y universidad, para lo cual creó un juzgado de rehabilitación y revisión de expedientes administrativos de separación.

Autorizó la realización de congresos de poesía, a petición de Pedro Laín Entralgo y Jacinto Villanueva. Luego permitió la realización del Congreso de Escritores Jóvenes impulsado por Dionisio Ridruejo, que se celebró en enero de 1956. A mediados de febrero de ese año hubo graves disturbios entre jóvenes pro y antifalangistas, hecho que motivó su cese ministerial el día 16 por el general Franco. Igual suerte corrió el secretario general del Movimiento, Raimundo Fernández Cuesta.

Joaquín Ruiz-Giménez volvió a su cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Natural en la Universidad de Salamanca, plaza que había permutado por la de Sevilla con Elías de Tejada durante su etapa como embajador en Roma.

A petición del secretario general del Movimiento, José Solís, fue designado por Franco consejero nacional y en 1957 entró a formar parte de las Cortes Españolas, Cámara donde participó en debates como la ley de cogestión obrera, de la que era partidario, se manifestó contrario al proyecto de ley sobre el juramento de los funcionarios públicos y de ley de asociaciones, en cuya votación se opuso junto con el profesor Sánchez Agesta. Finalmente, apartado del Régimen, dimitió como consejero nacional en enero de 1965.

Durante su estancia en Salamanca nació el "fórum" sobre problemas contemporáneos como "revista oral" entre un grupo de seglares y de dominicos jóvenes del convento de San Esteban, que se llamó "Cuadernos".

En 1960 dejó Salamanca tras aprobar las oposiciones a catedrático de Filosofía del Derecho y de Derecho Natural de la Universidad de Madrid.

Por invitación del Papa, en octubre de 1964 se incorporó como experto en cuestiones jurídicas, con la categoría de invitado, al Concilio Vaticano II (1952-65), participando en la ponencia "Comunidad política". Justo un año antes, en octubre 1963, tras la lectura de la encíclica "Pacem in Terris" de Juan XXIII, fundó la revista "Cuadernos para el diálogo", en un intento de apertura, liberalización y democratización del régimen franquista.

La revista se convirtió a partir de 1967 en plataforma de todos los sectores democráticos, con colaboraciones de la talla de Ridruejo, Aranguren, Julian Ariza, Santiago Carrillo, Marcelino Camacho, entre otros.

Al no tener el carnet de periodista, como prescribía la Ley Fraga de 1966, y tras perder en 1968 un contencioso-administrativo ante el Tribunal Supremo, Ruiz-Giménez se vio obligado a dejar la dirección de la publicación y retomar las aulas, pero como alumno de Periodismo en la Escuela de la Iglesia, donde hizo dos cursos.

En febrero de 1968 regresó a la política activa y sucedió al frente de Izquierda Demócrata Cristiana -que pasó a llamarse Izquierda Democrática- al fundador, en 1958, de la formación, Manuel Giménez Fernández.

En 1972 integró la "cúpula" del Equipo Demócrata Cristiano del Estado Español que, tras su primera reunión clandestina en 1973, fue reconocido y admitido en la Unión Europea Demócrata Cristiana.

Con anterioridad, el 1 de junio de 1971 había accedido a la Presidencia de las Organizaciones Católicas Internacionales; la tercera vez que un español ocupaba el cargo.

Entre 1973 y 1976 fue presidente de la Comisión Nacional "Justicia y Paz" de la Comisión Episcopal de Acción Social. Y en 1975 desempeñó la Vicepresidencia del Instituto Internacional de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo.

A raíz de la muerte de Franco, en noviembre de 1975, ID dejó la clandestinidad y Ruiz-Giménez participó en la formación de la Junta Democrática y la Plataforma Democrática, e intervino en la comisión de los "Nueve" (grupo de la "oposición" encargado de negociar con el Gobierno).

Ya con la democracia, el 27 de marzo de 1977 fue elegido presidente de la Federación de la Democracia Cristiana, formada por la fusión de ID y la Federación Popular Democrática, y cuya candidatura por Madrid encabezó en las elecciones generales del 15 de junio de ese año, aunque sin éxito. El partido se disolvió en enero de 1979.

En febrero de 1981 fue confirmado en la presidencia del Club de Amigos de la Unesco, en España. A finales del mismo año, Unión de Centro Democrático (UCD) y PSOE iniciaron el diálogo que llevó a la puesta en marcha de la figura del Defensor del Pueblo. La candidatura de Ruiz-Giménez, presentada por el PSOE, fue respaldada por el pleno del Congreso de Diputados el 28 de diciembre de 1982, por 304 "síes", seis "noes" y 11 votos en blanco. El Senado ratificó su elección al día siguiente por una mayoría superior a las tres quintas partes de miembros.

El mayor número de reclamaciones recibidas al frente de esta institución giraron en torno a la Seguridad Social, el abuso en la práctica del silencio administrativo, las garantías de defensa en el régimen disciplinario militar y el tratamiento en las cárceles de los drogadictos, entre otros temas.

Impartió su última lección oficial en la Facultad de Derecho de la Complutense de Madrid el 25 de mayo de 1983 (ese mes se manifestó contra la entrada de España en la OTAN) y el 2 de agosto se jubiló.

En 1984 promovió con el Gobierno vasco diversas medidas para la reinserción social de los miembros de Eta que hubieran abandonado la lucha armada.

Días antes de concluir su mandato de cinco años, el 10 de diciembre de 1987 se entrevistó con el presidente Felipe González, quien le apoyó en su reelección como Defensor del Pueblo, puesto en el que cesó el 29 de ese mes y que Alvaro Gil-Robles ocupó interinamente hasta su elección formal, el 16 de febrero de 1988.

Reelegido el 6 de junio de 1988 como presidente del consejo ejecutivo de la sección española de la Comisión Internacional de Juristas, compatibilizó este cargo con el de vicepresidente de la Comisión Internacional de Juristas de Ginebra.
En julio de 1988, los antiguos miembros del Comité de Empresa de Alúmina-Aluminio de San Ciprián (Lugo) le nombraron coordinador de la comisión que pretendía investigar los acontecimientos y actuaciones del suceso del "Casón", que provocaron la paralización de la factoría y el despido del Comité de Empresa y 111 trabajadores.

Retirado de la vida política, el 26 de noviembre de 1988 fue elegido presidente del Comité Español de UNICEF, puesto que compaginó durante años con el de vicepresidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Desde este último organismo pidió en repetidas ocasiones la modificación de la antigua Ley de Extranjería y la elaboración urgente de una nueva Ley de Protección al Menor que modificase la de 1948.

En su doble condición al frente de UNICEF y la Comisión Internacional de Juristas, a comienzos de 1992 se manifestó en contra de la aprobación del cuarto supuesto de despenalización del aborto (dificultades económicas) y de la Ley "Corcuera" de Seguridad Ciudadana.
En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena de 1993 pidió la figura de un juez internacional que vele por los derechos de los niños y propuso la creación de un Tribunal Penal Internacional de la ONU para los crímenes de guerra.

En 1994 integró el Comité de Honor de la Campaña Europea contra el Racismo, la Xenofobia, el antisemitismo y la intolerancia.
Tras la formación del Gobierno del PP, a mediados de 1996, Ruiz-Giménez pidió diálogo entre éste y las ONGs ante el anuncio del recorte oficial a los proyectos de este tipo de organizaciones y también criticó con dureza el anteproyecto para la reducción penal de 16 a 12 años.
En 1997, el grupo asegurador Winterthur le nombró defensor del cliente de la compañía. A finales de 2001 dejó la Presidencia de UNICEF, conforme a sus estatutos, que marcan un tiempo máximo de 12 años al frente de la institución.

Es autor de obras como "La concepción institucional del Derecho"; "Derecho y vida humana"; "Pío XII, la familia y otros temas"; "Introducción a la filosofía jurídica"; "La propiedad"; "Del ser de España"; "El Concilio y los derechos del hombre"; y "El camino hacia la Democracia". Ha recibido varios doctorados "honoris causa" y los Premios Memorial Juan XXIII del Instituto barcelonés Víctor Seix (1979), el III Premio para la Paz de la Asociación española de la ONU (1982), Hidalgo 88 de la asociación nacional de Presencia Gitana, De la Paz (1992), placa de la Comisión Nacional del Día del Niño (1993) y Premio Trayectoria de toda una vida de la Fundación Sabino Arana (1996) y Galardón Fundación Abogados de Atocha, en su segunda edición, concedido en 2006. Ese año, el PSOE de Salamanca le concedió el premio "Valores sin tiempo" al primer Defensor del Pueblo de la democracia.

Asimismo, está en posesión de la Gran Cruz de Isabel la Católica (1947); Gran Cruz del Mérito, con banda, de la Orden de Malta (1951); Orden Pontificia del Santo Sepulcro (1953); Gran Cruz de la Orden de Bernardo O'Higgins de Chile (1954); Gran Cruz de la Orden Nacional do Cruceiro do Sul de Brasil (1955); Gran Cruz de Alfonso X El Sabio (1956); Gran Cruz de la Orden El Sol de Perú; Gran Cruz al Mérito de Ecuador; Gran Cruz de la Orden Plana, Gran Orden al Mérito de la República de Austria; Medalla al Mérito Constitucional de España (1991); Medalla de Oro de la Universidad Complutense de Madrid (1997); Medalla de Honor de la UIMP (2001); Gran Cruz en el Mérito al Servicio de la Abogacía (2002) y IV Premio de Derechos Humanos de la Abogacía Española (2002).

Joaquín Ruiz-Giménez estaba casado desde 1940 con Mercedes Aguilar y era padre de 11 hijos: Mercedes (teresiana), Joaquín, José Enrique, Juan Luis, Guadalupe (eurodiputada), Paloma, Domingo de Guzmán, Fátima, Miguel Angel, Antonio y Pilar.
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