sube 75 pulsaciones en 4 segundos
Correr un encierro dispara la frecuencia cardiaca máxima "en tiempo récord"
viernes 28 de agosto de 2009, 10:55h
Con una subida de 75 pulsaciones en sólo cuatro segundos, la Clínica Universidad de Navarra ha demostrado gracias a la instalación de un GPS en un corredor de los famosos encierros de Sanfermines que la frecuencia cardiaca puede llegar a superar sus límites máximos "en un tiempo récord".
La participación en un encierro de toros hace que la frecuencia cardiaca pueda llegar a superar sus límites máximos "en un tiempo récord" ya que, según un estudio de la Clínica Universidad de Navarra, un corredor puede pasar de 124 a 199 pulsaciones en sólo cuatro segundos.
Y ello por la suma del intenso esfuerzo físico, de corta duración, y el estrés que conlleva el elevado riesgo al que se somete el corredor.
Ésta es una de las conclusiones de las pruebas efectuadas a un corredor por especialistas de la Clínica Universidad de Navarra, que, en un comunicado, han mostrado su constatación de que el correr en un encierro "no es una práctica deportiva más" y "equivale, prácticamente, a una prueba de esfuerzo".
Juan José Martínez, corredor habitual en los encierros de Pamplona, de 38 años, recorrió el pasado 10 de julio, durante los Sanfermines, una distancia de no más de 100 metros en la cuesta de Santo Domingo portando un pulsómetro y un GPS.
Mientras el pulsómetro medía la frecuencia cardiaca en cada uno de los momentos del recorrido y recogía sus variaciones, el GPS conseguía, vía satélite, situar al corredor dentro del trayecto del encierro en cada intervalo de tiempo, permitiendo calcular su velocidad.
La prueba constató que en tan sólo 4 segundos, desde la salida de los toros hasta que las reses alcanzaron posiciones más próximas al corredor, su ritmo cardiaco pasó de 124 a 199 pulsaciones por minuto, incrementándose en 75 latidos en tan sólo 4 segundos.
El doctor José Calabuig, especialista del departamento de Cardiología, director del Servicio de Cardiología Intervencionista y profesor de Cardiología y de Medicina del Deporte de la Clínica Universidad de Navarra, se encargó de controlar las constantes vitales del corredor.
"El límite al que puede llegar la frecuencia cardiaca máxima de una persona se calcula restando a 220 la edad de dicho individuo. En este caso, la frecuencia cardiaca máxima se establecería en 182", ha explicado para precisar que, sin embargo, en personas con una forma física buena "ese límite máximo puede sobrepasarse sin que ello suponga un riesgo para su salud".
Calabuig ha resaltado el "importante" esfuerzo físico de este pamplonés, cuyo ritmo cardiaco no bajó de 199 pulsaciones durante los 14 segundos que duró su carrera, porque la velocidad máxima que llegó a imprimir en algunos segundos fue de 32,4 kilómetros por hora, en un tramo que presentaba un desnivel próximo al 10 por ciento.
No obstante, el doctor Calabuig ha precisado que la superación de la frecuencia cardiaca máxima en un intervalo de tiempo tan corto no se debe únicamente al esfuerzo físico, sino también al componente fundamental del estrés, debido al miedo que despierta constatar la proximidad de un toro bravo y el riesgo que supone para la vida del corredor.
Por ello ha defendido que todo aquél que corre el encierro debe estar en forma, aunque también ha constatado que "en la mayoría de los casos, los corredores regulares son individuos deportistas, con hábitos de vida sanos, delgados ó de complexión atlética y, sobre todo, con una importante capacidad psicológica de autocontrol".