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Análisis

¿Hacia una comunidad norteamericana?

domingo 30 de agosto de 2009, 00:31h
En los años recientes círculos académicos de Canadá, Estados Unidos y México han planteado que en América del Norte se construye de manera silenciosa una comunidad norteamericana, la cual estaría basada en la creciente interrelación económica de los tres países, la complementariedad de sus mercados laborales y la existencia de valores compartidos.
En los años recientes círculos académicos de Canadá, Estados Unidos y México han planteado que en América del Norte se construye de manera silenciosa una comunidad norteamericana, la cual estaría basada en la creciente interrelación económica de los tres países, la complementariedad de sus mercados laborales y la existencia de valores compartidos.

Parece que la integración en América del Norte avanza de forma paralela en dos carriles que no siempre coinciden: por un lado, el económico, y por el otro, en el de las percepciones de las sociedades.



En el económico, se ha dado una integración creciente entre México y Estados Unidos desde 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). La reducción de aranceles permitió que el comercio de mercancías entre estos dos países se duplicara entre 1993 y 2004, y que la Inversión Extranjera Directa (IED) a México aumentara de los 33 mil millones de dólares en 1994 a 166 mil millones a finales de 2003. En este mismo periodo, la IED de Estados Unidos en México creció alrededor de 400%. El TLCAN tuvo algunos efectos adicionales favorables en la relación comercial al darle mayor transparencia, certidumbre y previsibilidad.

En el caso de los mercados laborales, la estructura demográfica de los tres países muestra un fenómeno de complementariedad, ya que las poblaciones de Estados Unidos y Canadá han iniciado un proceso de envejecimiento mientras que México mantiene una dotación alta de población juvenil.

Frente a esta realidad, que parecería llevar hacia la integración, se sobrepone la fuerza de las percepciones. La encuesta México, las Américas y el Mundo, realizada en 2008 por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), retrata a una opinión pública y sus líderes (funcionarios gubernamentales, académicos y dirigentes de partidos políticos) que mira con desconfianza a su vecino del norte.

De acuerdo con esta encuesta, la identidad norteamericana de la opinión pública mexicana es apenas del 7%, mientras que la latinoamericana asciende a 55%. Lo interesante de esta respuesta es que sólo 5% de los líderes asume una identidad norteamericana. En general, entre la opinión pública domina la desconfianza hacia Estados Unidos: 61 por ciento respondió que sentía desconfianza ante este país frente a 25% que señaló tener confianza (64% y 27% en el caso de los líderes, respectivamente). Entre 2004 y 2008 el grado de desconfianza ha aumentado de manera significativa de 43% a 61%, lo cual parece coincidir con desarrollos similares en otros países como respuesta a la política unilateralista del gobierno de George W. Bush.



El mensaje de cambio del Presidente Barak Obama podría modificar la tendencia entre la opinión pública mexicana. No obstante, el nacionalismo mexicano se mantiene latente y surge de vez en vez. Como ejemplificara un antiguo embajador de Estados Unidos en México, la relación entre estos dos países es como la de un puercoespín y un oso.