Los profesionales de la Sanidad saben desde hace tiempo que los problemas económicos repercuten en la salud mental de las personas. En un escenario como el actual, con una crisis que tiene a millones de personas en el paro y sin expectativas de emplearse, los problemas en los pacientes se multiplican. Los expertos recomiendan buscar lo positivo de la situación, plantear alternativas, planificar soluciones y tener claro que es un problema pasajero y reversible.
La actual
crisis económica "es un factor estresante más" en nuestras vidas que afecta de manera desigual a las personas. Así lo ha explicado a EL IMPARCIAL la doctora
María Jesús Cerecedo, coordinadora del
Grupo de Salud Mental de la
Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (
semFYC), que añade que "es una situación que el paciente no ha generado y frente a la cual se siente impotente por no poder influir sobre ella".
Cerecedo señala que "los pacientes, obviamente, no llegan a la consulta y dicen directamente que tienen un problema de
salud mental, nos lo pondrían muy fácil a los profesionales". Por ello aclara que "la relación personal de años de consulta con el paciente es clave", ya que la salud mental se puede resentir cuando surge un escenario en el que se deterioran las condiciones de trabajo, aumenta la conflictividad laboral, se pierde el puesto trabajo –con la consiguiente repercusión económica en el entorno familiar– e incluso pueden aumentar los conflictos sociales por un elevado nivel de irritabilidad.

La coordinadora del Grupo de Salud Mental de la
semFYC matiza que "todo esto no quiere decir que la crisis económica provoque determinadas enfermedades, pero sí que las empeora. Nos encontramos con pacientes con antecedentes de adicciones, o de alcoholismo, que están controlados, y que pueden desestabilizarse por una situación económica mala". De esta forma, la crisis puede conllevar que "determinadas patologías de base que están estabilizadas se puedan desestabilizar, dando lugar a procesos de ansiedad, depresión y problemas adaptativos".
Para Cerecedo hay un punto clave: "Los pacientes, muchas veces, tenemos las soluciones en nuestras manos. Una persona normal resuelve sus propios problemas en el 98 por ciento de los casos y va al médico sólo en un 2 por ciento. La cuestión es que las personas tenemos recursos para salir bien paradas de determinadas situaciones difíciles. Nuestro trabajo, como profesionales, es detectar esas fortalezas. Pero a cada uno las suyas porque lo que a uno le puede servir, puede ser inútil para otro".
Grupos a los que afectaPor otra parte, la doctora explica que existen tres grandes grupos de personas a las que ha afectado la crisis en la salud: por un lado están los jóvenes de 25 a 35 años, que terminan su periodo de formación y tienen problemas para encontrar su primer trabajo; por otra parte nos encontramos en la consulta con el hombre o mujer a partir de 50 años que de un día a otro aparece prejubilado –porque cierra la empresa o se realizan expedientes de regulación de empleo (ERE)–; y un tercer grupo que aglutinaría a pacientes inmigrantes que empiezan a tener muchas más dificultades de las que ya tenían para encontrar trabajo.

Sobre si la mejor solución sería aplicar una política económica acertada, Cerecedo afirma que "eso sería poner las soluciones en los demás, que también deben implicarse, pero somos nosotros mismos, como pacientes, los que tenemos que intervenir como podamos para mejorar. Pero la situación política es la que es y corresponde a otros solucionarla".
Medidas para evitar que nos afecteLas medidas que los médicos de familia proponen para hacer frente a situaciones adversas y que ayudarán a que nos sintamos mejor física y psíquicamente pasan por no olvidar que se trata de una situación pasajera y que, como otras crisis, su duración es limitada. Es temporal y reversible. Por otra parte, tenemos que aceptar la realidad tal como es y diferenciar aquellos factores independientes, que no dependen de nosotros mismos y que, por tanto, no podemos modificar, de aquellos otros sobre los que se puede actuar.
Igualmente, se deben clarificar los diferentes elementos sobre los que tenemos capacidad de actuación; valorar si es posible bajar nuestro nivel de consumo, aumentar y mejorar nuestra preparación laboral, madurar una idea de desarrollo personal aparcada desde hace años, etc. En este sentido, hay que saber también cuáles son los proyectos difíciles de sacar adelante en el momento actual.

Desde la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria recomiendan establecer un plan de acción y seguirlo. Hay que hacer que las cosas cambien priorizando y seleccionando las soluciones elegidas. Después de esto, se debe aprender de la experiencia con el análisis de los resultados. Hay que recordar que ante situaciones similares anteriores, hemos sabido resolverlas y por tanto disponemos de recursos para salir exitosamente del conflicto.
Dentro de estas medidas que los médicos de familia proponen para hacer frente a situaciones adversas se encuentra el pedir ayuda a amigos y conocidos. Hay que buscar lo positivo de la relación familiar, pero no volcar las expectativas positivas de nuestro proyecto vital exclusivamente en nuestro periodo vacacional.
Los médicos insisten en que las actividades gratificantes pueden estar en actividades accesibles y baratas realizadas en pequeños tiempos de ocio que hemos de distribuir a lo largo de todo el año. Esto ayuda a normalizar o a sobrellevar los tiempos difíciles. Como ejemplo apuntan que es el momento de ese partido de fútbol con los hijos o de un paseo con la pareja o de esa actividad hobby que siempre se pospone por falta de tiempo para hacerla y disfrutarla.
Por último y no menos importante los hábitos de vida saludables como mantener horarios regulares de sueño/vigilia; realizar ejercicio físico moderado; seguir una alimentación equilibrada y variada basada en la dieta mediterránea y no automedicarse son medidas que ayudarán a que nos sintamos mejor física y psíquicamente.
En definitiva, la solución a los problemas que puedan venir generados por el estrés de una crisis económica pasa por una escucha activa potente por parte del médico de familia y detectar las fortalezas del paciente para que sepa qué debe hacer y qué no: "Buscar lo positivo de la propia situación", apunta esta doctora de la semFYC.
"Toque de atención" a los medios de comunicaciónAl respecto, esta experta alerta del importante papel que juegan los medios de comunicación. "La transmisión de la información a la población resulta clave, tanto por la posibilidad de generar reacciones de miedo excesivo y pánico como por bloquear las reacciones adaptativas y no influir adecuadamente en el desarrollo de comportamientos que sí puedan repercutir en superar la ansiedad y el malestar", señala Cerecedo.
Apunta también que "la prensa es clave en la comunicación de riesgo y en la formación de la opinión pública sobre estas cuestiones" y "dependiendo de cómo se trate la noticia una parte de la población va a sentirse muy asustada". Esta experta en salud mental pone como ejemplo lo que está pasando con las informaciones sobre la gripe A, que "vemos que la gente está alarmada cuando los fallecimientos por la gripe normal son muchos más".
