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Kenny

sábado 12 de septiembre de 2009, 17:05h
Se llamaba Kenny y vino a España, como muchos otros desde África, en busca de una vida mejor. Trabajaba como encargado de limpieza en el Metro de Madrid hasta que un día la empresa lo echó por temor de encontrarse con problemas por emplear alguien sin papeles. Para poder seguir mandando dinero a su familia en Nigeria, donde tenía una hija, Kenny vendió en la entrada del supermercado de mi barrio la revista La Farola, cuyos vendedores, más que vender, piden limosna. Ganaba unos 20 euros al día, lo justo para poder pagar su alquiler de 400 euros al mes en un suburbio de Madrid y su abono del Metro. Hablaba un excelente ingles y era muy formal.

Quería traer a España una mujer para casarse y necesitaba una carta de invitación de un residente. Quien firma la carta es legalmente responsable de la persona invitada – por ejemplo, de sus gastos médicos, en caso de enfermedad o un accidente, y tiene que responder ante la justicia si la persona queda en el país después del periodo autorizado. Por estas razones, mi mujer y yo no pudimos aceptar la petición de Kenny de presentar tal carta ante la policía, aunque nos daba pena no poder hacerlo. Kenny se ganó nuestra confianza, pero no conocimos a la mujer; tampoco Kenny, cuya esposa había muerto y su hija de 9 años quería que su padre, profundamente católico, se casase otra vez para poder tener un hermano o hermana.

Kenny llego a España durante los años del boom económico cuando muchos ilegales encontraron algún tipo de trabajo. Desde la recesión, la situación ha cambiado radicalmente. El número de inmigrantes que entraron en España de manera irregular en embarcaciones durante los siete primeros meses de 2009 descendió un 40% respecto a la del año pasado. Alcanzaron las fronteras 4.457 personas (casi 7.500 en el mismo periodo de 2008). En el mes de agosto, solo 16 ilegales llegaron en pateras a las costas canarias, el número más bajo en 10 años. Uno de los 16 murió cuando la barca tocaba la costa.

El país que Kenny dejo para España es el país más poblado de África y el primer productor de petróleo del continente. Nigeria gana cada año decenas de miles de millones de dólares con su oro negro, pero solo unos pocos se benefician de esta riqueza. El país lleva 10 años con un gobierno civil después de 15 años de poder militar. Sus políticos, sin embargo, están entre los más corruptos del mundo; han creado un kleptocracia. La mayoría de la población vive con menos de un dólar al día. El ingreso promedio per capita hoy ($1,400) no es mucho más alto que en 1970, antes del descubrimiento del petróleo, debido al despilfarro de la riqueza petrolera y una población que casi ha triplicado en 40 años hasta más de 140 millones.

Kenny no quería regresar a su país. Su esperanza era casarse y poder traer a su hija a España. Ha muerto en agosto con 37 años de un infarto. Descanse en paz
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