Después de que las fiestas patronales de Pozuelo de Alarcón se convirtieran en una auténtica batalla campal, el Consistorio de la localidad vecina de Majadahonda, donde sí está permitido el botellón, extrema las precauciones de cara a la celebración de las suyas este fin de semana. Por Miriam Carmona
El
Ayuntamiento de Majadahonda pretende este fin de semana evitar a toda costa
sucesos similares a los ocurridos en Pozuelo de Alarcón durante la celebración de las fiestas. Para lograr este objetivo se va a incrementar el control policial y se van a extremar las precauciones en el recinto ferial de la localidad, donde se centralizan los festejos.
Fuentes del Consistorio de esta localidad madrileña han explicado a EL IMPARCIAL en qué consistirá este dispositivo especial. “Por una lado habrá agentes de paisano de la Policía Municipal y Guardia Civil en el interior del recinto ferial. Por otro lado, a la entrada del mismo habrá controles sobre todo para evitar que la gente entre con cualquier instrumento que resulte peligroso y en última instancia, a la salida del recinto se procederá a realizar controles de alcoholemia.
En total estarán desplegados más de 150 agentes”.Aunque se va a incrementar la vigilancia en el recinto ferial, donde se centralizan las atracciones, los conciertos y demás festejos, se ha podido comprobar durante el pasado fin de semana que los jóvenes optan por alejarse de las zonas vigiladas para acudir a las denominadas
"raves" ilegales. Convocados por Internet, SMS o redes sociales como
Tuenti, se concentraron un centenar de jóvenes el pasado sábado al aire libre para beber fuera del núcleo urbano plagado de policía.
El secretario general de la
Unión Federal de Policía (UFP),
Alfredo Perdiguero, cree que en la mayoría de las ocasiones estas convocatorias realizadas a través de la Red se quedan en nada. "La Brigada Provincial de Información son los que analizan los foros y redes sociales para ver cuánta policía debe acudir a los actos convocados".
“En Pozuelo se quedaron cortos”
A juicio de Perdiguero en Pozuelo de Alarcón se quedaron cortos de dispositivo. “La unidad mínima de actuación en un problema de desorden público es un subgrupo que serían quince policías antidisturbios y sin embargo, se mandó solo un equipo de seis agentes. El fin de semana siguiente que se esperaba mucha conflictividad solamente se mandó un grupo de 50 policías y no pasó nada”.
“El problema del botellón es que no se controla a los menores. En el caso de Majadahonda si se va a controlar policialmente quién entra en el recinto ferial y sobre todo cómo entraban para evitar que vayan armados. En Pozuelo de Alarcón lo que hizo el alcalde fue sacar el botellón del recinto ferial y meterlo en medio del pueblo al lado de la plaza de toros. La gente al beber aguanta muy poco y el más mínimo roce puede desatar una reyerta”, ha argumentado el secretario del sindicato policial.
“El juez de Pozuelo tuvo la oportunidad de poner un castigo ejemplar”Uno de los problemas principales es que estos jóvenes que montan altercados suelen quedar impunes y no reciben un castigo que sirva de ejemplo al resto. Este es el caso, según cuenta Perdiguero del juez de Pozuelo que ha castigado a los siete adolescentes que fueron detenidos por los altercados durante las fiestas a tres meses de libertad vigilada durante los cuales no podrán ir a ninguna fiesta o feria de cualquier pueblo a partir de las 22:00 horas.
“El juez de Pozuelo tuvo la oportunidad de hacer un castigo ejemplar para avisar al resto de pueblos de que quemar un coche policial o asaltar una comisaría, algo que nunca ha sucedido en democracia, cuesta algo más y no sale gratis. Al final el resto de jóvenes se quedan con que estos actos vandálicos salen gratis”.