El coraje de la oposición iraní
sábado 19 de septiembre de 2009, 00:16h
Teherán se convertía ayer en una batalla campal, al reprimir las autoridades una manifestación improvisada de los partidarios del líder de la oposición, Mir Hussein Musavi. La dureza con la que se empleó la policía iraní, ayudada por los paramilitares “Basij”, no parecía amedrentar a una ciudadanía que lleva demasiado tiempo asfixiada bajo la teocracia de los ayatolás y que masivamente se pronunció en las urnas a favor de un cambio que no pudo operarse por culpa de los manejos fraudulentos de Ahmadineyad. Dicho cambio es prácticamente imposible, toda vez que los designios del país son fiscalizados por un órgano, el Consejo de Guardianes de la Revolución, que veta a toda persona que pueda suponer un cambio en la rígida estructura islámica del país.
Pese a todo, la oposición sigue saliendo a la calle. Se exponen a que los maten o les detengan y les torturen; y además saben que nadie en Irán moverá un dedo por ellos si son juzgados. Pero su ansia de libertad puede más que los desvaríos de un tirano que, a día de hoy, es uno de los mayores obstáculos para la convivencia mundial. La oposición iraní está dando un auténtico ejemplo de coraje cívico, del que bien podrían contagiarse en otros lugares como Venezuela, donde es de temer que claudiquen ante el “amigo” de Ahmadineyad. El sacrificio de estas personas debería tener un mayor protagonismo en las agendas de los cancilleres occidentales, que no parecen percatarse del enorme precio que están pagando en Irán por conseguir su libertad.