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Poder para el pueblo

sábado 19 de septiembre de 2009, 17:41h
España esta bien representada en Communication Power (Oxford University Press), el nuevo libro de Manuel Castells, el Marshall McLuhan de la Sociedad de la Información, sobre la naturaleza del poder en la red. Y esto no es solo porque Castells, catedrático de Tecnología de Comunicación y Sociedad en la universidad de Southern California en Los Angeles y autor de una famosa trilogía traducido a 23 idiomas, sea español (perdón, catalán). El libro aún no se ha publicado en español.

Uno de los ejemplos más llamativos de la fuerza de los teléfonos móviles, vía textos SMS, de movilizar apoyo o resistencia, ocurrió en España después del 11 M y tuvo un impacto notable sobre los resultados, tres días después, de las elecciones del 14 M. Si no fuera por la reiterada insistencia del Gobierno de José María Aznar en el inmediato periodo después del 11 M de que ETA era la responsable del atentado, a pesar de los hechos, y la convocatoria por SMS de una manifestación (ilegal) frente a la sede del Partido Popular en Madrid (y en otras ciudades) el día antes de la jornada electoral – el famoso “pásalo” – la historia de España de los últimos cinco años podría haber sido diferente. El SMS mandado a unos amigos convocando a la manifestación fue enviado por ellos a otros amigos quienes lo mandaron a unos terceros hasta multiplicar la cadena. El tráfico de SMS incrementó un 30% el 13 de marzo sobre un típico sábado a un nivel récord.

Castells dice que esta manifestación fue un “fenómeno típico de movilización instantánea promovido por una red masiva de SMS que incrementaron exponencialmente los efectos de la comunicación gracias a los canales interpersonales.” El tiempo real permite a la gente construir redes de comunicación de forma inmediata. Las manifestaciones espontáneas en contra de supuestos abusos, uno de los más antiguos mecanismos de resistencia, han asumido una nueva importancia en la era digital. Conocimiento siempre ha sido poder, y hoy está al alcance de cualquiera con comunicación inalámbrica (el grado de penetración de la telefonía móvil en España es de más del 95%).

Los otros ejemplos de la fuerza de las redes de comunicación, analizados en el libro y usados por Castells para ilustrar sus teorías, son el auge del movimiento medioambiental y la campana de Obama en 2008. Estos tres casos, de formas diferentes, forzaron a individuos, gobiernos y empresas bien fuera del poder o en él, a cambiar sus políticas de actuación.

Castells, en un capitulo llamado “programando redes de comunicación”, cita otro evento en España – la campaña orquestada por la derecha entre 1993 y 1996 y liderada por El Mundo para desbancar a Felipe González del Gobierno – como un caso clásico de escándalo político. Incapaz de ganar las elecciones en 1993, el PP y sus aliados (incluyendo al Presidente de El Imparcial) buscaron energéticamente cualquier ejemplo de corrupción o irregularidades para deslegitimar a los socialistas, y no faltaron casos. En palabras de Castells, “los escándalos se convirtieron en la expresión oculta de la lucha política, con otros medios que los debates y votos, ambos entre y dentro de los partidos” (léase El País, por un lado, y El Mundo, ABC y Antena 3 TV, por el otro) y se creó “una alianza de facto entre jueces y periodistas que se ha revelado como el núcleo de los escándalos políticos en cualquier parte”
A juzgar por el número de cargos del PP y del PSOE imputados por corrupción desde 2004 (90 contra 33 según El País), y el uso de ellos por los dos partidos para atacar al otro, estamos otra vez en un periodo de escándalos políticos.
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