pide una europa abierta al mundo
Discurso de José María Aznar en la National Liberal Club
martes 22 de septiembre de 2009, 19:26h
Queridos amigos,
La Europa que Gran Bretaña ha ayudado a construir ha sido un éxito. A lo largo de los 50 años de proceso europeo el Viejo Continente ha prosperado más que en cualquier otro momento en la historia. Nadie puede negar que la integración europea ha supuesto una importante contribución a la paz, la riqueza y el poder que las naciones europeas disfrutan hoy en día.
Esto se hace más evidente tras el acontecimiento histórico de la tan deseada reunificación de las naciones europeas en paz y libertad.
Desafortunadamente, los éxitos pasados no garantizan los del futuro. Nos enfrentamos a serios obstáculos a día de hoy. Europa no es tan dinámica, viva, abierta y fructífera como lo fue y como debería seguir siendo.
Parece que el proceso europeo se ha atascado, obstruido en debates estériles, atrapado en la inmovilidad, y gastando energías en algunas elucubraciones difusas que no prestan atención a la realidad.
Parece que nos estamos olvidando de los principios y directrices básicos que han sido la clave de nuestro éxito en el pasado.
Europa es una realidad, y la integración europea es sólo un medio para alcanzar objetivos comunes acordados por naciones libres. Debemos utilizar esa herramienta para alcanzar el éxito y la prosperidad, para ganar influencia y disfrutar de nuestra vida en paz y libertad.
Este es el objetivo de las instituciones europeas: servir a los europeos. La Unión Europea no es un fin en sí mismo, sino que es un instrumento que ha sido creado con el fin de construir un futuro mejor para todos sus miembros.
Este instrumento, en mi opinión, ha tenido un éxito increíble, y puede y debe seguir este camino. Pero esto sólo se conseguirá centrándose en las directrices que han sido la columna vertebral de la integración europea en todos estos años.
Y basada en esos principios, Europa tiene que avanzar por la senda de las reformas; reformas encaminadas a proporcionar el impulso necesario para prosperar en el siglo XXI.
Con este nuevo informe, Europa: propuestas de libertad, FAES quiere aportar una contribución pensada y constructiva al debate actual sobre el futuro de Europa.
Nuestro objetivo es presentar algunas sugerencias pragmáticas y realistas que, en nuestra opinión, contribuirán a renovar y revitalizar Europa. Sugerencias basadas en los principios esenciales a los que he hecho referencia, y que detallaré ahora.
Queridos amigos,
El primer principio que quiero exponer es el siguiente: Europa se basa en el pilar fundamental de cada Estado-Nación.
La historia de Europa es la historia de España y de Francia, y de Alemania, y por supuesto de Gran Bretaña. Yo no creo en una Europa de la ingeniería social, ni creo en una Europa burocrática.
Negar este principio es seguir un camino utópico. Y todos sabemos a dónde nos han llevado esos caminos en nuestra historia.
Creo en una Europa basada en las raíces históricas de los distintos Estados Nación. La Unión Europea debe reflejar las tradiciones y la diversidad de sus miembros. Estas diferentes perspectivas históricas son las que dan a Europa su singularidad, su fuerza y su capacidad para soluciones integrales.
Europa ha sido un proyecto basado en pasos pequeños pero críticos, en el que la búsqueda de un ideal no nos hizo perder el sentido de la realidad.
Este es el camino que nos ha guiado hacia el éxito. Debemos evitar cualquier tentación de intentar construir una utópica Europa federal centralizada, que no respete las diferentes identidades nacionales.
Es absurdo tratar de suprimir siglos de diversa evolución histórica. Con el fin de trabajar más estrechamente, para construir mejores mecanismos de cooperación, no es necesario disolver las entidades nacionales en una estructura federal artificial.
Por el contrario, ello sólo debilitaría a la Unión Europea, a las naciones europeas y socavaría la libertad de sus ciudadanos.
En segundo lugar, deseo subrayar la importancia de llevar a cabo reformas económicas.
Europa necesita ambiciosas reformas económicas para superar la crisis actual. Durante muchos años la economía europea no ha estado creciendo al ritmo deseado.
La Europa que una vez creó puestos de trabajo, trajo prosperidad a sus ciudadanos y fue un brillante ejemplo de creación de riqueza está en declive.
Es cierto que estamos sufriendo momentos de crisis financiera y económica mundial, pero no podemos responsabilizar de todo a esta situación. Desde hace años, Europa no ha estado creciendo a la misma velocidad que nuestros amigos americanos, por ejemplo, ni la productividad en Europa puede ser comparada con la del extranjero.
Europa es capaz de superar la crisis y de recuperar su liderazgo económico en el mundo. Esto se logrará mediante la realización de las reformas necesarias, y no simplemente a través de un excesivo gasto público e intervencionismo.
Cada vez que la iniciativa privada ha sido promovida; siempre que los impuestos se han reducido; siempre que el proteccionismo y el intervencionismo han sido dejados de lado, las sociedades han prosperado enormemente.
Creo en una Europa abierta al mundo y que es capaz de poner en marcha un importante programa de reformas. Una Europa que es capaz y está dispuesta a competir en una economía globalizada.
Y yo diría que la autocomplacencia y la inmovilidad no son opciones razonables. No creo que todo se pueda resolver simplemente por políticos irresponsables repartiendo el dinero de los contribuyentes.
Creo que se deben hacer esfuerzos, las reformas deben llevarse a cabo, y la responsabilidad y la libertad deben situarse en el corazón de nuestro desarrollo económico futuro.
Queridos amigos,
Por otra parte, las economías en crecimiento no traen únicamente prosperidad y bienestar a sus ciudadanos. No podemos olvidar que las potencias económicas son también potencias políticas.
Europa será más influyente en el mundo si consigue convertirse en el área económica más importante del mundo. Y perderá influencia si continúa como va. La transformación económica de Europa es una condición necesaria para aumentar nuestra responsabilidad global en el mundo de mañana.
Otra cuestión clave para la prosperidad económica de Europa es la energía. Europa necesita un suministro energético seguro, económico, eficiente, limpio y sostenible.
Todas las fuentes de energía son necesarias para garantizar el futuro de la economía europea. Esto incluye la energía nuclear.
La energía nuclear probablemente no sea la solución perfecta, pero no hay solución sin energía nuclear. Es limpia, segura, económica y asegura un suministro estable.
La energía nuclear no excluye el desarrollo de otras fuentes de energía, tales como las renovables. Viceversa, las energías renovables no deberían dejar de lado la energía nuclear.
Sin la energía nuclear, el futuro de Europa se encontrará en una posición más vulnerable y débil.
Queridos amigos,
La tercera idea básica que quisiera delinear es la idea de una Europa Atlántica.
La realidad europea ha sido posible precisamente porque ha sido atlántica; porque ha sido construida con el apoyo de nuestros aliados americanos, garantía insustituible de nuestra seguridad y de nuestra libertad.
Debemos recordar que gracias a la relación atlántica fue posible derrotar a las ideologías totalitarias que destruyeron Europa en el siglo XX, el nacional-socialismo y el comunismo. Este vínculo atlántico se basa en unas ideas bien claras: la libertad, la democracia y la necesidad de una Europa unida.
Nunca debemos abandonar o dejar de lado los mecanismos de seguridad y las instituciones que nos han protegido durante todos estos años. Por el contrario, debemos profundizar nuestro compromiso y redoblar nuestros esfuerzos en su fortalecimiento.
A principios de este año FAES actualizó uno de sus informes estratégicos, OTAN: Una Alianza por la Libertad, en el que se proponen medidas para adaptar la Alianza a los desafíos del mundo de hoy.
Hay quienes creen que la Alianza está obsoleta. Algunos piensan que todos los enemigos de la libertad fueron derrotados con la caída del comunismo.
Hay quienes creen que Europa debe convertirse en un contrapeso a los EE.UU. Hay quienes creen, no en trabajar unidos, sino en alejarse de nuestros aliados americanos.
Yo no comparto esa opinión. Creo firmemente en la unidad y en la cooperación. Creo en una alianza inquebrantable entre ambas orillas del Atlántico.
Es más, estoy convencido de que esta alianza es absolutamente crucial para Europa.
La libertad y la prosperidad económica que disfrutamos no están aseguradas, sino que son realidades que deben ser constantemente protegidas.
En este sentido, creo que las decisiones a las que nos enfrentamos hoy en día deben tener en cuenta que no existe una mejor alternativa para nuestra seguridad que el vínculo atlántico. Y que la solidaridad atlántica es la clave del éxito para hacer frente a las amenazas del terrorismo, la proliferación nuclear y la política agresiva de ciertos regímenes.
Los aliados deben tener muy clara esta idea, y también debemos dejárselo claro a nuestros enemigos.
Parafraseando a Margaret Thatcher una vez más: "No olvidemos nunca que nuestra forma de vida, nuestra visión y todo lo que esperamos lograr, no está garantizado por la integridad de nuestra causa sino por la fuerza de nuestra defensa".
En este asunto, Gran Bretaña tiene un papel especial que desempeñar. Este gran país, con raíces en Europa pero atlántico en su savia, siempre ha sido un extraordinario puente entre Europa y América. La relación especial entre los EE.UU. y Gran Bretaña representa una increíble ventana para la mutua cooperación. Y por mutua no sólo me refiero a Gran Bretaña, sino a todo el continente.
Queridos amigos,
Otro de los principios perfilados en el informe es que Europa necesita establecer sus límites. No me estoy refiriendo sólo a sus fronteras geográficas, sino a sus límites de actuación también.
Todos los proyectos políticos tienen límites. Europa debe definir sus fronteras, tanto geográfica como políticamente.
La libertad siempre exige límites al poder. No hay poder que pueda, ni deba, hacerlo todo.
La Unión Europea no puede ser una realidad en constante expansión. El establecimiento de límites geográficos claros fortalecerá a los Estados miembros y promoverá relaciones estables y fructíferas con nuestros vecinos.
En el aspecto político, cada vez son más las competencias transferidas a Bruselas. Los Estados están voluntariamente trasladando autoridad a las instituciones europeas. Pero hemos llegado a un punto en que la división de poder entre las instituciones europeas y los Estados miembros no resulta clara. Los europeos ya no saben quién es responsable de qué.
Esto está ligado a la idea que mencioné anteriormente acerca de que Europa está indudablemente basada en los distintos Estados-Nación.
La Unión Europea tiene que establecer un corte claro entre lo que es una cuestión de las instituciones europeas y lo que es competencia de cada Estado miembro. Y éste corte ha de tener en cuenta las diferentes tradiciones nacionales y las distintas doctrinas constitucionales; debe respetar el sentido de orgullo nacional.
En otras palabras, los europeos deben saber en todo momento que asuntos se deciden en Bruselas y cuales se deciden en casa. Y la línea entre estos dos grupos de cuestiones debe respetar las distintas identidades nacionales, y no debe caer en una tentadora voracidad federal.
Queridos amigos,
Estos son los principios que han alumbrado este nuevo informe de FAES sobre Europa. Estas son las directrices que guían nuestras propuestas para la libertad.
Propuestas que, estoy orgulloso de decir, son realistas y alcanzables. Propuestas que no tratan de esquivar ningún asunto importante, sino que tienen la intención de proporcionar una respuesta práctica a las mismas. La educación, la inmigración o el futuro del Estado del Bienestar son temas clave que se han analizado en este informe, así como los que ya he planteado a lo largo de mi intervención.
Gran Bretaña, como potencia europea de primer orden, tiene un papel primordial que desempeñar en la construcción de esta renovada Europa del futuro. Confío plenamente en que los principios de los que hemos hablado hoy continúen rigiendo la política británica en los años venideros.
Confío en que muy pronto Gran Bretaña volverá a la senda de la prosperidad, y seguirá apostando por una Europa boyante, atlántica, fundada en los distintos Estados-Nación, viva en libertad y consciente de sus propios límites.
Una Europa, en resumen, basada en los principios rectores que he descrito hoy; principios que han inspirado el nuevo informe de FAES, y que han inspirado nuestras propuestas.
Como dijo Winston Churchill: "Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad".
Seamos optimistas. Seamos capaces de, en este momento de aparentes dificultades, tener la visión y el coraje para abrirnos camino hacia un futuro más prometedor.