Guerra de medios: privilegios y pulso de prepotencias
martes 29 de septiembre de 2009, 01:14h
José Luis Rodríguez Zapatero era entrevistado ayer por la mañana en una emisora de radio, la cadena SER, tradicionalmente amiga. Pero ayer el tono empleado por el entrevistador -Carles Francino- fue más duro que en otras ocasiones, lo cual abunda en una línea hostil, reciente pero inédita, de todo el grupo Prisa que resultaría extraña de no mediar las circunstancias actuales. Baste recordar los amables diálogos mantenidos otrora con Iñaki Gabilondo en antena, así como el apoyo que desde los medios de Prisa se ha brindado desde siempre al PSOE. Eran otros tiempos, en los que la imagen de optimismo virtual que Zapatero tenía de “su” España era compartida por El País. Pero ahora bajan revueltas las aguas de Prisa. El motivo, la aprobación por real decreto de la TDT de pago, facultado por ello al grupo rival, La Sexta, para hacerse con la golosa explotación televisiva de los derechos del fútbol.
Juan Luis Cebrián ha puesto el grito en el cielo -junto con la mayor parte de profesionales de su grupo- y quizá con parte de razón. Sobre todo en las formas empleadas por el Gobierno: por decreto, o lo que es lo mismo, en trámite de urgencia y hurtando al Parlamento su debate, además en pleno verano y con alevosía. Pero olvida el señor Cebrián que, en tiempos, su grupo recibió una dádiva similar de manos de Felipe González, cuando otorgó a Prisa, contraviniendo expresamente lo dispuesto en la ley, un canal de pago con Canal+. Si no se quejó entonces, tampoco debería hacerlo ahora. Y menos aún dar sentido a la vieja máxima según la cual “no hay fe como la del neoconverso”, atacando al Gobierno con los argumentos que, desde que estalló la crisis, vienen denunciando el resto de medios.
Es triste comprobar que un medio tan influyente e importante se oriente con tal impudicia al pairo de la cuenta de resultados y según sople el viento de las concesiones. Antes, disimulaban con más elegancia. Y lo más chocante del caso es que todavía no se haya producido una rebelión entre los accionistas de Prisa, cuya independencia se vendió en su día por algo que ahora resulta que vale nada o muy poco. En todo caso, cuando un negocio se basa en favores del poder, hay que prever -y admitir con filosofía- que el dedo del sátrapa pueda cambiar de dirección. Weber nos lo explicó cumplidamente hace ya mucho tiempo. Por eso, lo mejor, más eficiente, el mayor interés del consumidor y lo más conveniente para la libertad de prensa es que concesiones de esta naturaleza no dependan de gobierno alguno. En ningún lugar está escrito que el éter sea patrimonio del poder ejecutivo, no importa de qué color político.
No es la intención de este periódico, en su modestia, dar lecciones a nadie, pero sí llamar la atención de una realidad cuando menos sorprendente: que al grupo Prisa se le haya caído la venda de los ojos de un modo tan virulento, tras favorecer Moncloa a sus “nuevos” amigos. Verdaderamente, ¿tanto ha cambiado el Gobierno y su Presidente desde Agosto? Dejando a un lado el desliz freudiano del Presidente, que tan bien retrata al personaje, cuando manifestó, con cierta razón, por otra parte, que “quien quiera mandar que se presente a las elecciones” -no es lo mismo mandar que gobernar-, conviene recordar que la labor de un medio de comunicación es informar de manera veraz e imparcial, no especular con derechos empresariales o intereses políticos. En el pecado llevan la penitencia.