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A LA VENTA EN PRIMAVERA

Citroën acierta con el lanzamiento de su nuevo C5

lunes 25 de febrero de 2008, 20:31h
El anterior C5 siempre nos pareció un coche interesante, con innumerables aportaciones técnicas, con el que Citroën quiso dar un salto adelante y ponerse a competir en un segmento, el medio-alto, en el que la competencia es feroz y en el que una marca como Citroën tenía una identificación muy concreta. El primer C5, el que aun sigue siendo actual, se ha vendido por su buen equipamiento y por una política de precios muy agresiva; tan agresiva que en algunos momentos llegamos a pensar que sus responsables creían poco en la calidad de los productos que ponen en el mercado. Es como los buenos vinos: si se venden baratos es difícil de creer que sean buenos.

Con el nuevo C5 da la impresión (de momento es sólo eso: una impresión) de que en la marca han tirado la casa por la ventana. Han apostado por la calidad percibida; que en la mayoría de los casos, es más importante que la calidad real. Comenzando por una estética que rompe algunos cánones tan queridos por la marca, como la originalidad. El C5 hereda algunos rasgos del C6, pero con una parte trasera que parece más un coche alemán. Y por primera vez en la marca, en este segmento se opta por la berlina de 3 volúmenes, con maletero separado y sin portón. Las versiones break (familiares) que reciben ahora la denominación Tourer, se presentan simultáneamente a la berlina.

Y si en el exterior, el diseño es protagonista, en el interior, se ha llevado a cabo un enorme esfuerzo por configurar un espacio de confort y equipamiento, con materiales muy novedosos y tactos mórbidos, proporcionando una sensación de confort y calidad remarcables. Para reducir el nivel sonoro en el interior, se utiliza un parabrisas de mayor grosor y opcionalmente la cristalería es también de superior asilamiento acústico. El propio fabricante de neumáticos, Michelín, siempre tan vinculado a la marca, ha desarrollado unos neumáticos específicos para este modelo, con un bajo nivel sonoro.



La instrumentación gira en torno al sistema que ya vimos en el C4, con un volante de escudo fijo en el que se sitúan los mandos de los elementos de ayuda a la conducción (ordenador de a bordo, navegador, control de velocidad) y otros elementos accesorios, como el equipo de sonido o de telefonía. Todo muy a la mano y con sistema de roller que facilita el manejo rápido sin apartar la vista de la carretera.
Luego, en una enorme consola central, encontramos los sistemas de climatización y los mandos duplicados de otros sistemas, como radio o navegador, para que puedan ser accionados por el copiloto. En esta misma consola encontramos los mandos de otros elementos, como el sistema de alerta de cambio involuntario de carril, la ayuda al estacionamiento con radares delante y detrás que permiten calcular el hueco en el que aparcamos, el sistema de endurecimiento de las suspensiones hidráulicas y un largo etcétera, porque lo cierto es que el C5 incorpora un conjunto elevadísimo de sistemas y accesorios, muchos de ellos de serie en todas las versiones. Entre los que merece la pena mencionar es el sistema de asientos eléctricos, con reglaje doble de inclinación del respaldo (dividido en dos secciones) y con sistema de masaje por vibración.

Hemos mencionado la suspensión hidráulica y nos vamos a detener un poco en ello. Como muchos de los lectores conocen, Citroën ha apostado desde los años 50 por sistemas hidráulicos y neumáticos de suspensión. En esta ocasión deja que sea el usuario quien decida si quiere la suspensión Hidractiva III o si prefiere una suspensión convencional metálica. Hemos tenido la oportunidad de conducir ambas versiones en una toma de contacto y sacado algunas consecuencias.

Es cierto que la suspensión hidráulica presenta algunas ventajas sobre la mecánica, como el mantenimiento automático del balanceo de la carrocería (el coche apenas se inclina en las curvas) o al altura constante al suelo (dependiendo de la velocidad). Pero también es cierto que la transmisión de sensaciones al conductor es menos firme. Sin duda es sólo una sensación, porque el paso por curva es mejor con la hidráulica, pero en la conducción, las percepciones son igualmente importantes.

Por otro lado, la suspensión metálica diseñada para el nuevo C5 es excelente. Un sistema de triangulo superpuesto delante (nada de falsos macpherson) y un eje multibrazo detrás. Lo más eficaz que se ha diseñado hasta la fecha. Con lo cual, nos atrevemos a recomendar que los conductores convencionales opten por la mecánica, que es además mas barata. Y sólo aquellos que busquen un confort a toda prueba y una conducción muy tierna, prefieran la hidractiva. No es pues una cuestión de calidad, sino de matiz.

El nuevo C5 se venderá en siete distintas versiones de motorización. Tres motores de gasolina: dos de cuatro cilindros, de 1.800 (127 caballos) y 2.000 centímetros cúbicos (143 caballos); y el V6 de 3 litros y 215 caballos que constituye la cumbre de la gama.

En cuanto a diesel, se ofrecen cuatro motores, todos ellos con filtro de partículas. Un primer escalón, con 110 caballos de potencia, que se queda un poquito corto, aunque anuncien 192 km/h de velocidad punta. El segundo nivel es el más lógico para la inmensa mayoría de público, con el reconocido motor de 136 caballos. En tercer lugar encontramos un interesante motor biturbo, ya conocido en la gama, que desarrolla 173 caballos. Es un motor de funcionamiento muy suave y consumos contenidos, que realmente proporciona prestaciones de nivel superior. Es un coche para apreciar las condiciones dinámicas del C5 y sus posibilidades ruteras, que son muchas. Y finalmente el V6 de 208 caballos, ya utilizado en la anterior versión, que constituye la cima de la gama en diesel.

Ya hemos mencionado que se ofrece también en una versión de carrocería familiar, con un enorme portón posterior con mando eléctrico que tiene la particularidad de que se puede abrir hasta la altura que deseemos y memorizarla, lo que constituye un elemento muy interesante para quienes guardan el coche en garaje de techo bajo. Los precios no han sido aun comunicados, así como tampoco la definición de equipamientos para el mercado español, pero en palabras del responsable de marketing para España “posicionamiento competitivo”. Eso, en el espíritu de la marca es buen precio y descuentos interesantes.