Aitor Esteban es el portavoz adjunto del Partido Nacionalista Vasco en el Congreso de los Diputados. EL IMPARCIAL ha entrevistado a Esteban en su despacho de Carrera de San Jerónimo 40, frente a las Cortes, para interesarse por los proyectos del Grupo Vasco en la Cámara, para conocer su opinión sobre los Presupuestos de 2010 y para calibrar el grado de confianza que le resta al Gobierno.
¿Qué ambiente encuentra en el Congreso?Se respira el declive del Gobierno, cada vez tiene más difícil lograr alianzas puntuales.
Los grupos parlamentarios con menor representación ganan peso en momentos como este. ¿Es tiempo de aprovechar de la situación?Fíjese, el grupo decisivo en estas últimas jornadas ha sido el de los ausentes del Partido Popular, porque el Gobierno ha podido perder votaciones, alguna de ellas importante, censurando la labor de algunos ministros. Además de esas ausencias, el Gobierno se maneja con grupos con los que tiene una alianza establecida. UPN es un voto seguro a través del acuerdo UPN-PSN para la gobernabilidad de Navarra, y Coalición Canaria, normalmente, suele estar posicionada con el Gobierno. Luego está el juego de Esquerra Republicana e Izquierda Unida, pero es un juego muy arriesgado, me parece que así no se da estabilidad y mucho menos en una situación económica como la actual. Se puede dar el caso de que puedan salir los Presupuestos con apoyos tan variados como Ezquerra Republicana en un extremo y UPN en el otro. La coherencia ideológica parlamentaria queda bastante en entredicho últimamente.
A ustedes, los nacionalistas, se les acusa tradicionalmente de venir a Madrid a defender sólo los intereses de su tierra. Creo que todos los diputados lo que hacemos es representar, sobre todo a los electores que nos han elegido. La opinión pública pide en muchas ocasiones una mayor cercanía entre los electores y los elegidos y esto se produce con estos partidos, respondemos a demandas concretas. Sin embargo, diputados elegidos incluso en nuestra misma circunscripción, aunque muchas veces estén pensando en lo que estamos pensando nosotros, se tienen que tragar todo porque su dirección de Madrid les dice que no es lo oportuno. Por otra parte, esa crítica de que sólo nos ocupamos de nuestros intereses me parece injusta porque estamos debatiendo temas que son genéricos, como la inmigración, pasando por el proyecto de ley del aborto que ha entrado ahora en la Cámara o por los grandes temas económicos. Nuestra posición muchas veces da estabilidad a los grandes proyectos del país, tanto la de CiU como la del PNV.
¿Dice, entonces, que diputados vascos de partidos nacionales entorpecen mejoras para su comunidad?En cualquier caso, mientras los partidos nacionalistas no caen en contradicciones, a veces, y lo estamos viendo con todo lo que se deriva del Concierto Económico, los diputados y representantes de Partido Popular y Partido Socialista de determinadas comunidades caen en contradicciones con lo que luego es el voto y la dirección del partido a nivel estatal.
¿Qué perjuicios supondría una Cámara formada exclusivamente por partidos asentados en todo el territorio español?Se estaría ocultando una realidad y no sería positivo para nadie, porque un número muy amplio de los ciudadanos no estaría representado en las instituciones del Estado. Es para pensarlo y calibrarlo, muchas voces escépticas no se dan cuenta de que provocaría tensiones innecesarias. Si uno coge España como circunscripción única y hay que hacer unas elecciones al Congreso, el número de escaños de los nacionalistas sería el que sacan en la actualidad. Quienes están sobrerrepresentados son el Partido Popular y el Partido Socialista.
Una reciente nota de prensa incluye dos condiciones para que el PNV se siente a negociar el apoyo a los Presupuestos, aparte del consabido blindaje del Concierto Económico.Lo que no vamos a hacer es aprobar unos Presupuestos que no sean eficaces para mejorar la economía del país, nos jugamos mucho. Además, estamos ya bastante escaldados de que se dé la espalda a temas que son muy importantes para la recuperación económica del País Vasco. Uno es la estabilidad del sistema financiero y fiscal, el mal llamado blindaje. Dos, que se ejecuten los acuerdos. Un organismo como la Junta Arbitral dictaminó que unas cantidades de IVA correspondían a la Hacienda alavesa. El Gobierno no ha entregado ese dinero y además ha recurrido, rompiendo lo que estaba establecido. En tercer lugar, se está hablando de la transferencia de políticas activas de empleo, pero se están ocultando las cifras y el modo en que se producirá ese traspaso. Pedimos que se aclare. Si eso se da, empezaremos a hablar de los Presupuestos.
Independientemente del cumplimiento de estas demandas, ¿qué opinión le merecen los Presupuestos presentados por Elena Salgado? Las inversiones en el caso del país Vasco, junto a las de Baleares, son bastante escasas, eso teniendo en cuenta que ya hay en marcha, gracias a nuestro acuerdo con el Gobierno en la legislatura anterior, una gran obra que es el Tren de Alta Velocidad. Vemos que se podría haber sido más austero. Hemos insistido por activa y por pasiva en que el número de ministerios es perfectamente recortable, porque algunos duplican competencias que tienen las comunidades autónomas. Además, somos bastante críticos y escépticos con el planteamiento de la reforma impositiva. No nos parece que vaya a contribuir a reactivar la economía y, al final, quienes van a sufrir esa subida va a ser la gran mayoría de los ciudadanos españoles.
¿Ve capaz a José Antonio Alonso de sacar esto adelante?Él está haciendo su papel, muy complicado, desde luego que no le arriendo la ganancia. Hasta ahora les ha salido, siempre ha sacado de la chistera un conejo, unas veces lo han hecho con unos, otras con otro… pero cada vez les va a resultar más complicado porque el fruto de la política errante de Zapatero, que ha ido abofeteando a todos y cada uno de los grupos del arco parlamentario, lleva a que sea difícil confiar en el Partido Socialista. Dependerá de su habilidad y de la coherencia.
¿El PP echará una mano?No creo que tenga mucha voluntad de pactar. Por una parte, a la oposición lo que le toca es hacer oposición, no se puede pretender que facilite las cosas al partido de Gobierno, que es quien tiene que sacar las castañas del fuego y buscar alianzas. Veo difícil un pacto en Educación, no creo que sea el estilo del Partido Popular. De todas formas, lo que quiero dejar claro es que este tipo de grandes pactos y grandes temas deben trascender más allá de un acuerdo político entre estos partidos, no vale que a los demás nos pidan una firma de adhesión, debemos estar en el ajo.
Uno de los primeros temas del curso político planteados por su partido fue el uso del euskera en la Cámara.Es una bandera que sobre todo han llevado los partidos catalanes, pero nosotros nos hemos sumado porque no nos parece ninguna barbaridad. Si estamos en un país pluricultural, a mi modo de ver plurinacional también, no vemos por qué no podría ser posible que esa realidad se viera también reflejada en las Cortes Generales. No nos parece que se vaya a romper nada, hay que verlo con total naturalidad.
Hábleme del PNV en el País Vasco.Es el partido mayoritario en cuanto a la votación, un partido al que la alianza PSE-PP, que en cualquier otra parte de España sería anti natura, ha borrado del poder. Se han unido para cambiar el Gobierno vasco, pero no hay un programa, no hay ideas, no hay proyectos, y eso nos preocupa. Los dos partidos se van a apoyar para que ese Gobierno no caiga, pero, al mismo tiempo, se están haciendo un marcaje mutuo en el que el PP tiene la sartén por el mango. El pacto durará lo que quiera el Partido Popular desde su sede en Génova.
¿Se sienten perseguidos?De poco nos pueden culpar. Propaganda hay mucha, parece que la Ertzaintza no ha hecho nada en todos los años de Gobierno del PNV, y parece que nuestros consejeros no sufrieron atentados. Alos medios también les interesa dar esa versión, que es la que intenta vender el Gobierno López. No nos sentimos perseguidos porque en la sociedad vasca no calan esos mensajes, saben lo que se ha hecho. En el resto de España hay determinados estereotipos que puedan estar ya interiorizados y contra los que poco podemos hacer. Además, todo el mundo sabe que si por algo se han distinguido los gobiernos del PNV es por una gestión económica brillante.
¿El adiós de Ibarretxe abre la puerta a una regeneración interna?Estamos adaptándonos a una nueva situación. Tiene que haber una readaptación, pero no hay crisis de liderazgos ni crisis de ideología. Tenemos muy claro lo que pensamos y tenemos una base amplia en el país como para seguir defendiendo lo mismo y ser el referente.
¿El horizonte de esta legislatura es el intercambio de acusaciones PSOE-PP con la crisis y la corrupción como protagonistas?Lo que no sé es si la legislatura va a durar cuatro años. No sé cómo va a evolucionar esto, hay muchas incógnitas, desde luego es un curso político apasionante. Respondiendo a su pregunta, si la legislatura se cumple, sí que será esto un partido de tenis, no tengo la menor duda.