Río de Janeiro 2016, el triunfo de la ilusión
sábado 03 de octubre de 2009, 01:53h
Toda ciudad que tiene el privilegio de albergar unos Juegos Olímpicos se convierte en una referencia a nivel mundial. Es el caso de Río de Janeiro, que tras dejar atrás a candidaturas de tanto peso como Chicago, Tokio o Madrid, se hizo ayer en Copenhague con la organización de los Juegos de 2016. Dos de los mejores deportistas brasileños de la historia, Pelé y “Guga” Kuerten, fueron los abanderados de una candidatura cuyo trabajo durante este tiempo ha obtenido el máximo premio posible. Faltan cosas por hacer, es cierto, pero entornos como la playa de Copacabana o el estadio de Maracaná son una baza con la que pocos pueden competir.
Pero detrás de una buena organización y de un proyecto sólido, ha de haber algo más que lo respalde. En este caso concreto, no hay duda de que Brasil marcha bien -es una de las economías más prósperas de la zona-, y goza de una estabilidad poco frecuente entre sus vecinos, cuyo exponente es Lula. El presidente de Brasil ha sabido hacer frente a la recesión mundial sin por ello renunciar a sus ideas izquierdistas, convirtiéndose en un ejemplo de mesura que más de uno en el continente haría bien en imitar. No en vano, las cifras de creación de empleo en Brasil -casi 250.000 personas en lo que va de legislatura- son lo suficientemente elocuentes como para que el Comité Olímpico Internacional vea que merece la pena invertir allí. Río ha ganado en buena lid, y con ello, Brasil y toda Sudamérica. Una victoria merecida.